miércoles, 20 de junio de 2007

La raíz del conflicto (Sasha)

Dice Chuikov: Estoy seguro que tus palabras son acogidas con regocijo en todos aquellos que les gustaría hablar de los judíos en tiempo pasado. No digo que sea tu propósito, lo que sí creo es que ese mensaje implica la santificación del odio hacia el judío, so pretexto que sólo se repudia al “sionista” y no al judío-de-a-pié, y conduce directamente a la justificación de la liquidación del Estado de Israel, por todos los medios violentos que estén al alcance de los “antisionistas”. (Si hubiera algún sistema de arbitraje, los jueces te impondrían algunas sanciones por dar golpes bajos).

Querido amigo Chuikov, en varias intervenciones anteriores he intentado, por supuesto sin el menor éxito, de describir las causas, las etapas y objetivos del proyecto sionista en Palestina.

Tus respuestas en forma metódica ignoran mis argumentos o son reinterpretados con una fuerte carga de atribuciones, por ejemplo: afirmas que no busco elucidar la raíz del conflicto, sino sólo “demonizar” a una de sus partes.

Chuikov voy a decirte en la forma más directa posible cual es para mí la raíz de esta enorme e injusta tragedia:

La causa raíz no es otra que el hecho de que a los palestinos se les arrebató su tierra, su patria ancestral, lo hicieron sin su consentimiento y lo lograron mediante el empleo de la fuerza. Los sionistas ejercieron una violencia intencional que fue fríamente planificada durante décadas y ejecutada brutalmente ante la indiferencia de la mayoría de las naciones y la dolosa mala conciencia de los europeos.

Todos los crímenes posteriores, absolutamente todos, incluido el tan publicitado "terrorismo" de los atentados suicidas de ayer y los katiushkas de hoy, no son más que la consecuencia inevitable de aquella injusticia original.

Esta es la raíz del conflicto, así de simple.

También me interrogas sobre los fines que me impulsan, cuando dices: ¿De que sirve que digas que no eres antijudío sino sólo antisionista?… ¡a quién estás sirviendo!.

Chuikov, creo que tu sabes que yo sirvo a lo que siento y pienso que es mi verdad. Exclusivamente me impulsa la indignación ante el enorme e inmerecido atropello que se comete en forma continuada contra el pueblo palestino desde mucho tiempo antes del fatídico 14 de mayo de 1948.

Recuerdo que hace unos meses tu me decías: “ ...tenemos una defensa de lo palestino vicariante, sustituta del ataque frontal al judío, que es lo que realmente se desea, pero prefiere velarse”. Para develar esta otra calumniosa cuestión el 07-02-07 expuse mis argumentaciones, pero por tu reacción compruebo que mis razones son consideradas en algunos casos sutilezas y en otros casos, meras “discriminaciones escolásticas” o racionalizaciones que no merecen tomarse en cuenta.

Chuikov dice que: “...no niego el derecho de los palestinos a “tener su propio Estado”; pero antes de generar un estado enemigo cuya única política fundamental sea acabar con el vecino, cualquier judío sensato se lo pensará dos veces, si no más. Considero justo, pues, que el Estado palestino futuro tenga su desarrollo en la medida que no sólo los palestinos, sino los árabes en general firmen una paz real con Israel ...”

Trataré de ser bien concreto y llano: Para que los palestinos tengan su propio Estado no es necesario reeditar un vía crucis tipo Oslo, Madrid, Camp David , “hojas de ruta”, galardones Nobel, supuestas “generosidades” del invasor o fantochadas al estilo de la “desconexión unilateral”, todo eso ya se hizo.

Para que exista un Estado Palestino es necesario que:

1) Los sionistas deben regresar a los espacios que poseían con anterioridad a 1967, esto es, deben cumplir todas las resoluciones de la ONU.

2) Los sionistas deben aceptar que los palestinos expulsados de sus hogares, negocios y plantaciones puedan recuperar su legítimo dominio, status del que han sido privados por leyes expoliadoras y racistas sostenidas durante más de 40 años por las fuerzas militares de ocupación.

3) Los sionistas deben indemnizar todos los daños materiales y morales cometidos contra el pueblo palestino.

4) Los sionistas deben demoler todos los muros, verjas, vallas y puestos de control establecidos sobre los territorios ocupados, sin excepción alguna.

5) Los sionistas deben desocupar y reconocer que la zona este de la ciudad de Jerusalem será la capital del Estado Palestino.

Así habrá paz, convivencia auténtica y respeto de los derechos humanos para todos los seres humanos que vivan en la tierra de Palestina, sean estos de religión musulmana, judía, cristiana o no tengan religión alguna. Chuikov, ¿Se entiende lo que pienso? o ¿Todavía te parece algo sutil?

Luego, me planteas lo que tú llamas la pregunta fundamental: “¿qué es lo que persigues con esa denuncia del sionismo al cual sibilinamente separas del pueblo judío, como si fuera un grupo de peligrosos dementes racistas?”

Chuikov trataré de darte algunas respuestas sinceras y claras, tu decidirás si son significativas o no, es decir intentaré nuevamente no ser misterioso, ni obscuro, y sin aparentar importancia alguna.

Los judíos son aquellas personas que tienen su origen en la tradición de la fe de Moisés.

Por extensión, también puede hacerse referencia con los términos judaísmo y/o judería a la riquísima heredad cultural que se manifiesta en la música, pintura, ciencia, literatura, teatro, humor y otras expresiones del genio y espíritu de los judíos.

Chuikov no llego a comprender qué significa eso que tu denominas pueblo judío”, hay en las diferentes naciones distintos grupos de creyentes religiosos, entre ellos, los de religión judía, pero pertenecen al pueblo nacional en el cual viven.

Yo Sasha no tengo ningún problema, dificultad ni malestar ante la religión de los judíos y admiro la riquísima cultura judaica. querido Chuikov, es hora de que lo aceptes.

El sionismo es una ideología, y es por eso que hay judíos sionistas y hay judíos que no son sionistas; hay cristianos sionistas y hay cristianos que no son sionistas; hay agnósticos y ateos sionistas y hay agnósticos y ateos que no son sionistas.

El sionismo es la doctrina nacionalista judía, es una creación europea surgida en el contexto del poder político colonialista del Siglo XIX .

El objetivo básico del sionismo se concretó mediante una extraordinaria y apabullante colección de vilezas, engaños y crueldades a mediados del Siglo XX.

Ese objetivo se implantó con población europea (mayoritariamente rusos, ucranianos y polacos), con recursos materiales europeos (Montefiore, Rotschild, Hirsh y otros) sobre la tierra de Palestina, tierra que estaba poblada por seres humanos semitas y originarios del Asia, el pueblo palestino.

Chuikov. tú mismo te estas refiriendo en forma general a esta ideología cuando dices:”está íntimamente emparentado con el racismo, por más que los nacionalistas no quieran aceptarlo. Subyace el espíritu de tribu y la misma concepción de “tribu” lleva a una sobre valuación de las características propias en detrimento de las ajenas”

Perfecto Chuikov, eso que has descripto también es sionismo, salvo que pienses que el único nacionalismo bueno y democrático sea el de los sionistas (faltaría agregar la palabra “ pacífico”, pero esto último no sería posible adjudicarlo).

Yo, Sasha me opongo radicalmente a la ideología sionista y considero que los sionistas son sujetos fanáticos, muy agresivos, claramente racistas y muy peligrosos para el mantenimiento de la paz en el mundo, ellos son mucho más peligrosos que Mahmud Ahmadinejad, porque los sionistas sí disponen de un arsenal atómico y de un variado menú de armas de destrucción masiva.

En general, estoy de acuerdo contigo cuando dices que los palestinos han sido usados perversamente por sus propios amigos musulmanes; una de las tragedias, y no menos importante, de este pueblo es ser traicionado constantemente ... por sus supuestos aliados”. No comparto la extensión de ese cargo a sus líderes.

La cita de Paul Johnson es correcta, antes de la creación de la OLP los refugiados palestinos sólo eran las victimas de los sionistas y una pieza instrumental de los egipcios y de otros países de la región.

Chuikov, te lo digo por enésima vez, por duras y frontales que sean mis críticas al sionismo, nada tienen que ver con el vulgar antisemitismo, con supuestas antipatías hacia la religión o la cultura judía. Por favor no insistas más con este tema.

Este recurso descalificativo que tan bien saben elaborar los propagandistas del sionismo, sólo consigue confundir y distorsionar la normal confrontación de los argumentos y embrolla artificialmente la comprensión de los hechos.

Un cordial abrazo.

Sasha

sábado, 2 de junio de 2007

La dinámica del odio

He leído y releído tu contestación, Sasha, y se me ocurren tantas cosas que, paradójicamente, me he quedado callado, y con ganas de no volver a escribir sobre esta cuestión. Pero considero un deber intentar contestarte. Un deber para conmigo mismo, y si de algo sirve (que lo dudo porque ¿Cómo convencer al que ya está convencido?) también para ti.

Me hablas de cómo la prensa adultera el conflicto, y estoy de acuerdo; pero del otro lado. Cuando oigo por televisión que los cohetes que se lanzan sobre una ciudad israelí, son “primitivos artefactos” (sic) lanzados por palestinos desesperados, algo así como una lluvia de flechas, no puedo menos que irritarme. Cuando se muestra en primer plano una mujer desesperada y un niño sangrando, mientras una voz en off habla de “asesinatos” selectivos, sin mencionar lo que realmente pasa; no puedo evitar pensar que estoy frente a otro diabólico Goebbels que muestra sin mostrar y que convierte los hechos en nuevos por el sofisticado procedimiento de mostrar la parte por el todo.

No se como será la prensa en tu país, pero te aseguro que aquí, en España, difícilmente se puede ver un noticiero sin que un amigo honrado de los judíos (con honradez estoy diciendo ni fanatizado, ni que acepta in totum la política del gobierno hebreo) pueda sentirse indignado por el tratamiento unilateral de la información.

Pero en este plano la conversación, o más bien los monólogos, son interminables. A un ejemplo le sucede un contraejemplo y no hay forma de terminar. En realidad la conversación repite, punto por punto, la falta de entendimiento que hace que este conflicto se eternice.

Usas las frases de antiguos sionistas de manera muy artera, debo decirlo. Es muy fácil encontrar afirmaciones irritantes, y de subido estilo nazi en cualquier nacionalista de cualquier país, en cualquier momento de nuestra historia reciente. Y esto sucede así porque el nazismo no ha sido otra cosa que la exacerbación de lo que existió en Europa primero y luego en los demás países del mundo. El nacionalismo está íntimamente emparentado con el racismo, por más que los nacionalistas no quieran aceptarlo. Subyace el espíritu de tribu y la misma concepción de “tribu” lleva a una sobre valuación de las características propias en detrimento de las ajenas (aunque ese balance sesgado quede, la mayor parte de las veces, en penumbra).

Por supuesto que existen nacionalistas democráticos en tanto no plantean métodos violentos y carecen de las posiciones extremas de otros que han hecho triste historia; pero yo no estoy juzgando políticos en activo, sino refiriéndome a las profundas afinidades que hay en todo pensamiento nacionalista como opuesto a un pensamiento liberal basado en la igualdad básica de todos los pueblos y en la necesidad de promover condiciones ni restrictivas ni directivas autoritarias de desarrollo social.

Por supuesto que puedo traer afirmaciones de autoridades palestinas, de antes de la existencia del Estado de Israel (para no hablar de las posteriores), que igualarían sino superarían las barbaridades dichas por algún sionista en su momento más calenturiento… pero lo considero ocioso, y en última instancia, participando de un juego que me parece sucio porque no busca la raíz del conflicto sino sólo demonizar a una de sus partes.

Yo no demonizo a los palestinos, ni deseo para ellos el infierno o la desaparición como pueblo; pero no creo que tengan posibilidades de éxito, de supervivencia y de desarrollo sin persisten en seguir a líderes extremistas y a ideologías profundamente autoritarias y antijudias. El Estado de Israel no puede ser eliminado por voluntad de Hamás, ni sus locos humanos-bomba (y no digo “hombres” porque la experiencia ha demostrado que no trepidan en usar mujeres y niños si con ello logran aumentar su cuota de cadáveres). Ni va a ser reducido el conflicto convirtiendo a los sionistas en el nuevo Satán, ni recreando el Holocausto como parece querer el actual presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, en amenazas que por cierto deberían ser tomadas en serio.

No sólo los palestinos, también los árabes y en general los pueblos islámicos están presos de una dinámica de odio que si bien por un lado los une en un odio común (frente a tantas cosas concretas que los separan), por el otro los lleva a un camino sin salida o hacia un holocausto generalizado donde desaparecerá el Estado hebreo y de paso las tres cuartas partes de los Estados islámicos.

Es curioso, por no decir espantoso, que aquellos que temían una guerra nuclear entre USA y URSS ahora no parecen particularmente afectados cuando Irán amenaza partir en dos a Israel, como si se tratara de un conejo corriendo por el desierto. ¿Es que te crees realmente que alimentando ese odio al judio y al Estado hebreo habrá alguna posibilidad de solución del conflicto?

¿De que sirve que digas que no eres antijudio sino sólo antisionista… si todos los estados árabes actualmente no hacen esa distinción, ni tampoco la hacen aquellos que quieren ver a todos los judíos en el agua, nadando frenéticamente frente a su Estado desaparecido! ¡a quién estás sirviendo! ¡piensas que los judíos van aceptar pasivamente que les corten la cabeza, confiando que los ejecutores sepan distinguir sabiamente entre el judío fanático, el judio liberal, y el judio pacifista!

Realmente tu discurso puede justificarse en muchas citas, en innumerables citas que demuestran simplemente que ha habido, hay y habrá judíos nacionalistas, judíos racistas y judíos , que como individuos, merecen una patada en el culo… pero ¡esto justifica que los judíos sean nuevamente aniquilados por ser un pueblo que sólo busca dominar-al-mundo!

En el conflicto que es el motivo de este intercambio de ideas los palestinos han sido usados perversamente por sus propios amigos musulmanes; una de las tragedias, y no menos importante, de este pueblo es ser traicionado constantemente por sus líderes y por sus supuestos aliados. Aunque prefiero eludir las citas para analizar lo que considero el fondo del asunto, no puedo evitar recordar lo que decía Radio El Cairo allá por los años 1950; “Los refugiados son la piedra angular de la lucha árabe contra Israel. Los refugiados son las armas de los árabes y el nacionalismo árabe” (1). Y siguen siendo rehén de la política que busca, antes que nada, eliminar el Estado hebreo del mapa de la región.

Así que mi pregunta fundamental es ¿qué es lo que persigues con esa denuncia del sionismo al cual sibilinamente separas del pueblo judío, como si fuera un grupo de peligrosos dementes racistas? Cuando en ese momento se cultiva hasta la perfección técnica el cultivo de reservas de “mártires” destinados a hacer volar civiles en todo Israel como política habitual (y no puedo menos que recordar las viejas prácticas localizadas en esa misma tierra de la secta de los “asesinos”) y cuando tenemos en el horizonte la posibilidad muy real de un estado iraní dispuesto a erradicar a Israel utilizando la bomba atómica (amenaza que no puede ser banalizada), ¿a que apunta la supuesta demostración de una conspiración sionista que abarca desde los medios de prensa occidentales hasta el gobierno de EEUU?

Estoy seguro que tus palabras son acogidas con regocijo en todos aquellos que les gustaría hablar de los judíos en tiempo pasado. No digo que sea tu propósito, lo que sí creo es que ese mensaje implica la santificación del odio hacia el judío, so pretexto que sólo se repudia al “sionista” y no al judío-de-a-pié, y conduce directamente a la justificación de la liquidación del Estado de Israel, por todos los medios violentos que estén al alcance de los “antisionistas”.

Por otro lado no me opongo, ni mucho menos, a la crítica a determinadas políticas de determinado gobierno de Israel; lo contrario sería absurdo, ya que daría carta blanca a cualquier gobierno so pretexto que tiene enemigos poderosos. Pero una cosa es criticar un gobierno y otro el atacar el pueblo que le da sustento. Tu diagnóstico del sionismo va más allá de marcar un grupo radical dentro del pueblo judío, implica a millones de personas que desde el Estado de Israel o desde el exterior apoyan la existencia de tal Estado y el derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras.

Naturalmente que no niego el derecho de los palestinos a “tener su propio Estado”; pero antes de generar un estado enemigo cuya única política fundamental sea acabar con el vecino, cualquier judío sensato se lo pensará dos veces, si no más. Considero justo, pues, que el Estado palestino futuro tenga su desarrollo en la medida que no sólo los palestinos, sino los árabes en general firmen una paz real con Israel y con el pueblo judío. Que se deje de marcar en las escuelas árabes a los judíos como siniestros personajes, al estilo de la propaganda nazi; que se eliminen radicalmente los grupos terroristas dispuestos a matar como arma política; que se den pasos reales hacia la conciliación… y entonces no debería haber obstáculos, por parte de Israel, para que los palestinos dispongan de su propia soberanía. Pero ¡ahora! ¿en que condiciones? Te parece razonable que Hamas disponga del poder de un estado soberano, capaz de armarse hasta los dientes, y con capacidad de actuar bajo cualquiera de los múltiples pretextos de la propaganda antisionista. ¿Esto es predicar justicia… o simplemente dar una pistola cargada a quien odia para que cumpla su propósito sin cortapisas? (mirando, despistado para otro lado, porque uno no está para entretenerse con esas minucias políticas) ¿Y esto puede justificarse con citas del siglo XIX o del XX, o de supuestas conspiraciones del poder y de la prensa judía? Vamos, Sasha, para ese resultado no hay necesidad de tantas sutilezas ni discriminaciones escolásticas entre el judío bueno y el judío malo.

Nota:

(1) citado por Paul Johnson, en “La historia de los judíos”, Vergara, 2004, pág. 630.

martes, 22 de mayo de 2007

Los dogmas del Sionismo (Sasha)

Amigo Chuikov:

Percibo que mi pasada nota te ha molestado. No era esa la intención, posiblemente mi lectura de las versiones ficticias de los periodistas occidentales sobre el conflicto en el oriente cercano me impulsaron a utlizar un estilo directo y un tanto agresivo contigo.

Amigo, es que me indignan las constantes referencias a una "verja" en vez de a un "muro": a "asentamientos" o "vecindades" en lugar de "colonias"; describir el viejo West Bank del Mandato Británico (actual Cisjordania) como "zona disputada" cuando debe decirse "territorio ocupado", compruebo que cada vez más se acrecienta esta manera descuidada e intencionalmente confusa de informar.

Lamentablemente, parecería que no hay verdaderos corresponsables de investigación en la prensa de nuestros países.

A pesar de la enfermedad que me atribuyes (rabia), estoy de acuerdo contigo respecto del título de tu último aporte, "El Derecho a Existir".

Amigo mío, convengamos que podrías haber utilizado otras palabras como enojo, enfado o ira, pero no lo hiciste. Espero que no te estés transformando en un funcionario del "Ministerio de la Verdad"?.

Además, estaría totalmente de acuerdo si tu hubieras escrito en el anuncio "El Derecho a Existir es para Todos", pero, tampoco lo hiciste y no se debe a olvido alguno, es una posición de práctica real de los sionistas y también de sus defensores:

Los palestinos no tienen ningún derecho, su destino es emigrar a los países árabes vecinos o ser expulsados y si se resisten serán ajusticiados.

Chuikov, voy a intentar demostrarte la escencia y el orígen de una lógica que se expresa en un curso largamente organizado y que es motivado por una ideología que considera que los palestinos no serían seres reales, sino entes negativos, taimados y despreciables, por eso, ayer fueron presentados como una encarnación violenta y bárbara de las peores pasiones, y hoy son unos malvados terroristas.

Para los sionistas de ayer y de hoy, los palestinos con su terca y desagradable presencia generan desde mucho antes de 1948 una situación que no tiene otra posibilidad que combatirlos y si es posible, deshacerse definitivamente de ellos.

Mirá Chuikov, estos son los dogmas fundamentales de la ideología sionista:

1) Todos los judíos forman una nación.

2) Israel es un estado judío, creado por los judíos.

3) Israel es la tierra de y para todos los judíos del mundo.

4) No había palestinos viviendo en Palestina antes de 1900, los árabes eran tribus de beduinos nómades y algunas aldeas de pescadores.

5) Los que se oponen a estas afirmaciones son los antisemitas, los eternos enemigos del pueblo judío.

Te invito Chuikov a explorar un pasado bastante reciente, una historia tan reciente que los documentos y las pruebas están todavía a la vista de quién quiera conocerlas, a pesar de los enormes esfuerzos que los sionistas realizan para falsificarlas, alterarlas o desaparecerlas.

En este recorrido amigo Chuikov, comprobaremos que la cosecha de hoy responde exactamente a lo que se sembró ayer.

León Pinsker, el presidente de la Primera Conferencia Sionista., celebrada en Katowice en 1884, consideraba que el "antisemitismo" es de naturaleza biológica. En su libro "Autoemacipación" escribió: " ...el odio a los judíos es una variante de la demonología, con la diferencia de que no es algo peculiar de ciertas razas ..., sino que constituye un fenómeno común a la totalidad del género humano ... tiene carácter hereditario y como enfermedad transmitida durante dos mil años es incurable".

Fantástico disparate, propio del delirio de un esquizofrénico.

Moses Hess, una persona que los sionistas reverencian como su padre espiritual, autor del libro "Roma y Jerusalem" editado en 1882 escribió: " ...los judíos hemos permanecido como extraños en todas las naciones, ... los judíos somos inherentemente distintos de los demás ..."

Si Hess hubiera vivido en la Alemania de los años 30 y tuviera sangre "aria" hubiera sido un nazi.

Theodor Herzl, el principal dirigente de los sionistas, autor del "Estado Judío" afirmó: "nuestra raza es más eficiente en todo que la mayoría de los otros pueblos de la tierra" y dejó escrita la siguiente opinión en sus Diarios: "la solución de la cuestión judía consiste en separar a los judíos de quienes no lo son..."

El mismo Hitler pudo haberse inspirado leyendo a su compatriota Herlz.

Los judíos que llegaron para establecerse en Palestina eran fanáticos partidarios y creyentes de los Pinsker, Hess, Herlz y Cia. colonización que era generosamente financiada por los mayores banqueros judíos. Ellos no querían compartir la tierra con quienes allí vivían desde hacía siglos, porque como les decía Ahad Halam otro líder carismático del sionismo: "somos la aristocracia de la historia".

Llegaron para colonizar y apoderarse de un territorio, de un país que no era suyo, y para lograrlo debieron expoliar, boicotear, negar, desarraigar y perseguir a sus tradicionales habitantes porque ellos, los judíos sionistas, son seres humanos escencialmente diferentes, inherentemente distintos de los despreciados árabes y tenían que separarse de esos sujetos inferiores.

Hace pocos años, el criminal de guerra Sharon, sostenía que el enfrentamiento de la entidad sionista con los palestinos era similar a la conquista del Oeste norteamericano. Los sionistas son los civilizados hombres blancos, los palestinos son los pieles rojas, sujetos incultos, sucios y violentos.

El dogma 3. dice: Israel es la tierra de y para todos los judíos del mundo.

Pero ¿de qué tierra hablamos? En esto, también los textos básicos del sionismo son esclarecedores de la política actual.

Cuando en 1897, T. Herlz le escribe al gobierno francés, con la esperanza de conseguir su apoyo para el futuro estado judío: "El país que nos proponemos ocupar incluirá el Bajo Egipto, el sur de Siria y la zona meridional del Líbano. Esta situación nos convertirá en dueños del comercio con la India, Arabia y el África oriental y meridional. Francia no puede tener otro deseo sino ver la ruta de las Indias y de China ocupada por un pueblo dispuesto a servirla hasta morir".

¿Qué tal Chuikov? Lo que fundaron en Basilea hace poco más de 100 años, eso que planeaban a fines del siglo XIX fue concretándose pulatina y sistemáticamente.

Los primeros 17 años del sigloXX, la Declaración Balfour, los acuerdos Sikes-Piccot, el Mandato Británico y las acciones de conquista armada en los cuarenta, la arbitraria creación de la ONU, la expansión del año 49, la alianza bélica con Gran Bretaña y Francia en el 56, la guerra preventiva de los seis días del 67 y la contínua agresión y masacre al pueblo originario que se empeña heroicamente en impedir que esta proyecto inhumano se concrete definitivamente.

A mediados del año pasado, el sionismo, bajo la protección de USAmérica y con la complicidad hipócrita de la Unión Europea decidió que la vida de uno o dos soldados es más importante que la de decenas de miles de niños y adultos civiles palestinos, con la única justificación que los soldados son judíos, mientras que los civiles son musulmanes, cristianos o no profesan religión alguna, ese estado mal llamado Israel es un estado racista y colonialista.

Cuando les prohíben a los civiles palestinos desplazarse en su propia tierra, sacar agua de sus pozos y fuentes, trabajar sus campos, visitar a su familia, ir a la escuela o a su trabajo, trasladarse de una aldea, pueblo o ciudad a otra, llevar s su hijo enfermo al médico y todas estas prohibiciones se deben a que esas personas no son de confesión judía y/o de nacionalidad israelí, ese estado mal llamado Israel es un estado teocrático, racista y colonialista.

Así, en esa cínica mascarada que se presenta como la "única democracia" del oriente, así, no habrá paz.

Sasha

lunes, 14 de mayo de 2007

El derecho a existir (Chuikov)

Tu última reflexión, estimado Sasha, me ha dejado perplejo. Detrás, o debajo, de una reflexión política aparece un fondo de rabia y rechazo que no hace ningún bien al análisis objetivo del conflicto que analizamos hace tiempo. Por supuesto me dirás que en mis mensajes también adviertes lo mismo... pero me animaría a decir que "no es lo mismo", aunque se le parezca en la forma.
Me hablas de las maldades del sionismo, como si éstas fueran surgidas de una profunda perversión moral (o por lo menos esa es la impresión que ofreces); y además de ser discutibles tus afirmaciones... en ningún caso creo que en política nos encontramos frente a un bando "bueno" y el otro "malo". Obviamente los ejércitos no se mueven ni las personas son capaces de afrontar duras condiciones de vida sino pensaran que están del bando "bueno", y que del otro lado, por una sencilla lógica, está el bando "malo"; pero en la realidad las cosas no son así, y si uno las analiza, las escribe y las piensa, hay que evaluar como premisa básica, creo, que estamos hablando de seres humanos que en cuanto colectividad contienen todos los matices del gris desde el punto de vista moral.
Pongo un ejemplo, escribes: "...Nunca confesaron la alianza con los boers y demás racistas de Sudáfrica", y una cosa es la política internacional de un Estado, y otra, muy diferente, es, creo yo, condenar o culpabilizar un pueblo por las actuaciones del dia-a-dia que a veces es menester hacer como Estado que actúa en una siempre intrincada coalición de intereses y antagonismos.
Es curioso que siempre omitas las "estrechas" relaciones de los palestinos (y sus vecinos árabes), primero con el gobierno alemán nazi, luego con la diáspora nazi , y posteriormente con la dictadura soviética. Pero de allí, no se puede deducir que todos los palestinos son convictos de perversión (o por lo menos yo no saco estas conclusiones). Es evidente que un Estado busca amigos donde puede, y que los grupos políticos hacen lo mismo; y no siempre ni los sujetos principales ni los secundarios son gente certificada en buena conducta (democráticos, respetuosos de los derechos humanos, etc. etc.).
El problema, según lo veo, es que tú pides al Estado de Israel, lo que normalmente no se exige a ningún otro Estado. Nadie cuestiona a Francia, como país y Estado, por qué su gobierno hoy esté (o ha estado) más amigo de los siniestros iraniés que de las democrática norteamerica. Pero ¡cuidado! Israel no puede hacer sólo una política de supervivencia sino que, además, su política debe ser impecablemente moral, so pena de convertirse en un Estado... a extinguir.
No me parece razonable. Ni tampoco me parece lógico que se mezcle continuamente lo que piensa una parte de su población, a la que podríamos llamar "sionistas" en tanto defensores a ultranza de una manera de enfocar la política exterior e interior del Estado deIsrael , con las necesidades de supervivencia de un Estado que rodeado de fuerzas muy superiores, tremendamente superiores, lucha por su existencia desde 1947.
Obviamente el estado de Israel nace de una decisión de las Naciones Unidas. Decisión que en su momento fue un parto muy difícil y que da lugar a discusiones de todo tipo; pero ¡acabemos de una vez! o es un Estado hecho y derecho y por lo tanto tiene toda la razón (y la fuerza que pueda) para defenderse, o es un Estado contrahecho que sólo puede mantenerse con apoyo constante extranjero. Esa última perspectiva es la de muchos vecinos de Israel, y con esa perspectiva no hay paz posible, ni acuerdo de ninguna clase.
Y por esto no hay acuerdo posible entre nosotros respecto del tema que discutimos. Da la impresión que tú no estarás satisfecho hasta que ese Estado desaparezca; yo no acepto ni su desaparición ni su culpabilización por las razones (de toda clase, algunas muy lejanas y otras muy cercanas en la historia) que algunos esgrimen.
Cuando escribes: "Machaconamente repiten por los medios de comunicación que el Muro "es para defendernos de los terroristas suicidas", pero en la práctica, su construcción arrasa los cultivos de los Palestinos, fracturando poblaciones, aislando a miles de personas, encarcelando a otras y apoderándose de más y más territorios, por supuesto, ellos jamás lo confesarán." no veo ninguna lógica razonable, digna de ser atendida en un diálogo entre palestinos e israelíes. Se habla de "fracturar" poblaciones, pero no se habla del terrorismo constante que se refugia en estas poblaciones (haciendo, además, un flaco favor a los palestinos civiles que no quieren implicarse en la violencia -que supongo que los hay-). Se habla de política represiva sin ver los cohetes que parten constantemente de las zonas limítrofes a las poblaciones civiles de Israel y que caen donde pueden, pero siempre provocando víctimas inocentes sin ninguna clase de status militar.
¡Es que no se puede culpabilizar a una parte cuando son los propios palestinos los que en ningún momento están dispuestos a frenar a sus propios comandos terroristas!
Pero ya se que estos argumentos no te hacen mella, porque te limitas a mirar sólo hacia un lado... Me gustaría que en tus análisis incluyeras los graves errores de los palestinos que muchas veces han sido condenados ¡por sus propios amigos árabes! a ser simplemente carne de cañón y a mantener vivo el conflicto. Un conflicto que sirve muy bien a todos los países islamistas para ocultar sus propias lacras y para hacer mirar a su población hacia fuera... lejos de donde realmente está el mal.
No se trata de "blanquear" a los judíos, ni establecer la premisa que todo lo que haga el Estado de Israel es justo y bienaventurado. Mi opinión es que deben ser tratados, en sus errores y virtudes, con la misma vara que los franceses, los alemanes, los españoles, los argentinos y cualquier otro pueblo de la tierra que tiene derecho a su existencia. En este sentido no estoy de acuerdo, como resulta evidente, con algunas exageraciones de los integristas judíos (que los hay, igual que en el cristianismo o en otras religiones, sobre todo las de origen semítico), pero de allí a culpabilizar al sionismo de todos los males de esa tierra tan disputada y tan torturada... hay un océano de distancia y de incomprensión.

martes, 8 de mayo de 2007

Nunca confesaron... (Sasha)

Amigo Chuikov:

Leo tu última nota al blog y no puedo dejar de preguntarme ¿Es esto un puro texto emocional?
- Sí seguro que lo es, la clave está cuando tu discurso dice, casi sin miramientos: "Y es ésta perspectiva la que me preocupa y la que discuto".

"Es la perspectiva de los que llenan la cabeza de los niños musulmanes con leyendas negras sobre los judíos; es la perspectiva de los que preparan coches, hombres, mujeres e infantes-bomba".

Es como si me dijeras que sólo te ocupas y discutes los hechos únicos y singulares que tu transformas en vivencias destacadas. Pareciera que todo lo demás, esto es, los señalamientos que he efectuado, algunas definiciones o precisiones en los términos y los contenidos argumentales son meras teorizaciones a las que tu no tienes en cuenta.

Es por eso, amigo Chuikov que , voy a intentar reflexionar en el texto y no sobre el texto que has escrito.

Hablas de los que sirven "interéses menos confesables", ya lo creo, nunca los sionistas han confesado que empezaron la guerra contra los Palestinos muchos años antes del patético parto con forceps de la ONU. No, dicen ellos, los colonos europeos solamente se defendían del antisemitismo de los árabes.

Nunca confesaron que practican la limpieza etnica sistemáticamente. No, dicen ellos ¿cómo el pueblo elegido por Dios cometería tal maldad? y al mismo tiempo consideran a un conjunto de mitos y leyendas orientales como si fuera un acta notarial con vigencia en la actualidad y además con vigencia exclusiva para ellos.

Nunca confesaron la alianza con los boers y demás racistas de Sudáfrica. Tampoco reconocieron la venta de armas y entrenamiento de los escuadrones de la muerte a las satrapías latinoamericanas. Nunca explicaron que intereses se mueven por detrás de la central atómica de Dimona desde los años 60. Nunca confesaron las extorsivas prácticas de la "Industria del Holocausto".

Machaconamente repiten por los medios de comunicación que el Muro "es para defendernos de los terroristas suicidas", pero en la práctica, su construcción arrasa los cultivos de los Palestinos, fracturando poblaciones, aislando a miles de personas, encarcelando a otras y apoderándose de más y más territorios, por supuesto, ellos jamás lo confesarán.

"Lo que sí puedo decirte es que en la práctica" (dimensión que privilegia tu perspectiva) compruebo una vez más la maestría del sionismo para la manipulación y la propaganda.
Mi amigo Chuikov acepta y está convencido que el conflicto de Oriente Medio se reduce a una cuestión de terrorismo.

Si se acepta que ellos sólo se defienden del terrorismo, deja de existir la cuestión central: la ocupación militar ilegal de los territorios palestinos, cuya población tiene derecho, conforme a normas internacionales y a la Carta de las Naciones Unidas, a resistirse a la ocupación.

Sasha.

jueves, 3 de mayo de 2007

Antisemitismo y antisionismo (Chuikov)

Estimado Sasha, admiro tu inteligencia para hacer sutiles clasificaciones. Tienes la virtud de crear "mundos paralelos", en uno conviven los buenos, en el otro, los malos. No te extrañará si te dijera que esta manera de agrupar a los seres humanos tiene virtudes geométricas, aunque en la práctica sirven interéses menos confesables.
No dudo que en tu cabeza el sionismo y el simple hebreo, o judío, son dos términos perfectamente independientes. Incluso hasta creo que pueden existir, en este momento, judios no sionistas o, lo que sería algo más raro: sionistas no judíos (quizá yo sea uno de ellos, no se), pero a mi no me preocupan estas categorías. Lo que sí puedo decirte es que en la práctica los que odian a unos, también odian a o los otros, y los que acostumbran a medirlos con la vara más larga (aquella donde casi nadie llega a la justa medida), tampoco hacen ninguna diferencia.
En una época el sionismo representó una opción política dentro del amplio espectro de elecciones que siempre tuvo el pueblo judío; en cierta forma ahora también sigue siendo así. Pero no es el ángulo ese el que me interesa. Desde la perspectiva de los enemigos del pueblo judío, que son legión, no hay diferencia entre unos y otros, son lo mismo, son el mismo germen perverso que hay que erradicar o convertir en chivo emisario de todo lo malo que nos sucede.
Y es ésta perspectiva la que me preocupa y la que discuto. Es la perspectiva de los que llenan la cabeza de los niños musulmanes con leyendas negras sobre los judíos; es la perspectiva de los que preparan coches, hombres, mujeres e infantes-bomba; es la perspectiva que yo abomino y que por tanto tengo muy en cuenta... más allá de las disquisiciones teóricas que podemos hacer sobre el sionismo y su influencia en la vida de los judíos.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Antisemitismo o antisionismo (Sasha)

Amigo Chuikov:

Tu msg del 27 de enero titulado: "Apoyo a los palestinos o simple antisemitismo" presenta un tema clave que mucho me gustaría abordarlo en un intento de separar la paja del trigo. Porque, como dicen los niños en mi tierra: "una cosa es una cosa y otra cosa, es otra cosa".

Es una costumbre reiterada por los propagandistas y publicistas pro-israelíes el sostener que el antisemitismo es igual a la judeofobia y algo similar a la oposición al sionismo. Persisten en esta confusión no por ingenuidad, sino por la simple posición de negar, de no reconocer al otro ni a sus motivos ni sus razonamientos, pero mejor, vamos al grano.

1) El judaísmo, el catolicismo, el cristianismo o el islamismo son religiones, esto es, conjunto de creencias o dogmas sobre la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales para rendirle culto que se van transmitiendo a lo largo de los tiempos y de las generaciones

El judaísmo es la religión de las personas que tienen su origen en la tradición de la fe de Moisés, es decir, aquellos que comparten un patrimonio religioso común.

Por extensión, también puede hacerse referencia con el término judaísmo a la riquísima heredad cultural de las colectividades: música, pintura, ciencia, literatura, teatro, humor y otras expresiones y creaciones del genio y espíritu judío.

2) En sentido estricto y preciso, ser antijudío, o enemigo del judaísmo, o sentir antipatía, aversión o repulsión hacia el judaísmo significaría ser opositor, adversario u enemigo de la religión de los judíos, o de su cultura.

3) Semitismo no es sinónimo de judaísmo. Esta palabra se refiere a las doctrinas morales, instituciones y costumbres de los pueblos de lenguas semitas.

En la Biblia, en el libro del Génesis se encuentra la genealogía de los pueblos semitas. Los antiguos pueblos de habla semítica incluyen a los habitantes de Aram, Asiria, Babilonia y Canaan (incluidos los hebreos y fenicios). Las poblaciones actuales que tienen lenguas semíticas incluyen a los árabes, los judíos, los palestinos, los etíopes, los arameos, los libaneses y a comunidades del norte de Irak.

Pese a carecer de toda base étnica y al igual que sucedió con el término "ario", la voz semita transfirió su significado lingüístico original a un nuevo significado racial, especialmente con la creación y utilización de un término antagónico.

4) Antisemitismo, a finales del siglo XIX se acuñó este neologismo, se lo utilizó en panfletos y pasquines infamantes que exhortaban a la hostilidad ideológica y a la beligerancia racial contra los judíos.

Los portadores de estos prejuicios eran y son generalmente sujetos ignorantes, alteraron el significado del término porque creían que se aplicaba exclusivamente a los judíos (y no a los otros pueblos de lenguas semíticas.),

El "antisemitismo" es un fenómeno que se origina a fines del siglo XIX, comienzos del XX en Europa central y especialmente en la Rusia zarista y sus zonas de influencia.

El antisemitismo surgió en todos esos países como un producto diseñado para enmascarar las crisis económicas y políticas propias de un desarrollo capitalista tardío junto a instituciones políticas y de organización social decadentes.

Cada vez que estas crisis se presentaban, el régimen zarista respondía con "pogroms", esto es, acciones violentas y criminales organizadas desde el estado ruso contra las colectividades judías, ensañándose especialmente con los estratos más pobres de la judería.

Los pogroms eran realizados por la policía del zar, sus servicios parapoliciales y bandas de delincuentes. El objetivo era desviar hacia los judíos la ira, la indignación y rebeldía de los pueblos ante las hambrunas, la miseria y las guerras causadas por gobernantes autócratas y absolutamente incompetentes para resolver los problemas de su gente y de su tiempo.

En síntesis: los judíos eran el "chivo expiatorio" de las grandes crisis de Europa oriental.

EL abogado y médico Iehuda Leiv Pinsker , un intelectual muy asimilado a la sociedad rusa, frente a los gravísimos ataques a la población judía en 1881, esto es, al observar al antisemitismo en acción, escribió un libro titulado "Auto emancipación" el texto fue publicado en 1882 y conmovió a todo el oriente europeo, en ese texto estaban los principios básicos del sionismo.

Tehodor Herlz un joven abogado vienés totalmente integrado a la cultura germánica, literato, periodista y orador brillante, era el corresponsal en Francia del más importante diario de Viena y cubría en Paris el famoso proceso Dreyfus (1894).

La injusticia cometida en la nación que había declarado "Los Derechos del Hombre" contra este oficial de origen judío, fue un acto de antisemitismo que lo volcó dramáticamente a abrazar la doctrina sionista esbozada por Pinsker, Hess y otros pensadores hebreos.

Años después, durante el Primer Congreso Sionista de Basilea (1897) dijo Herlz: "si hubiera leído "Auto emancipación" de Pinsker no hubiera escrito "El Estado Judío".(1896)

5) El "sionismo político" nació con "Auto emancipación" y "El Estado Judío", fue una de las tantas corrientes políticas de la judería europea, una corriente que pretendía ser el mar que reuniría a todas las aguas que se agitaban en las distintas colectividades, pero en sus orígenes era una ideología muy minoritaria y además duramente criticada por los propios judíos.

El "antisemitismo" fue el verdadero disparador del sionismo político. El sionismo es una reacción política de estilo y pensamiento netamente europeo occidental y laico ante el fracaso incontrastable, según los sionistas, de la asimilación o integración al seno de las sociedades en las que vivían.

El sionismo sostenía que la única solución para los judíos era emigrar de los países en que residían, irse de todas esas naciones en las que estaban exiliados y maltratados, había que tomar una decisión planificada para arribar a un territorio "sin gente" con la autorización y reconocimiento de los imperios dominantes y construir allí el propio estado mediante el renacimiento del nuevo hombre hebreo.

El estado de los judíos y para los judíos bien podía lograrse, según los sionistas, colonizando territorios de Palestina o de la Argentina o de Uganda, la actual Kenia. Recordemos que el modelo a seguir que inspiró a Herlz y sus amigos era el de Sir Cecil Rothes, el gran colonialista del África dominada por los británicos.

En una segunda etapa, los sionistas descubrieron el poder mítico, atractivo y unificador de las distintas líneas del pensamiento sionista si el objetivo territorial era Palestina, en aquel entonces bajo el poder del imperio otomano.

Con muy pocas excepciones, los judíos religiosos rechazaron el plan político de Herlz, en cambio, en Inglaterra el pastor protestante William H. Hechler y en USA el evangelista Guillermo E. Blackstone fundadores del "Sionismo Cristiano" apoyaron en forma entusiasta, comprometida y militante al proyecto sionista.

Si el relato se comprende, creo que hemos explicado con seriedad y respeto que el sionismo es una ideología nacionalista judía, elaborada en Europa en el contexto de la cultura y del poder político colonialista del Siglo XIX y se expresa como la respuesta única y definitivamente superadora al antisemitismo.

Precisamente, por ser una reacción al antisemitismo, el sionismo tenía más eco en Europa oriental, allí ganaba adeptos y simpatizantes que abandonaban a los Partidos Obreros Socialdemócratas o a la Unión General de los Trabajadores Judíos de Polonia, Lituania y Rusia (El Bundismo) y otras asociaciones judías liberales-capitalistas, partidarias de la asimilación que enfrentaban gravísimas contradicciones.

La casi totalidad de los Rabinos se oponían firmemente al proyecto político sionista debido a que la mayoría de sus líderes eran ateos o se habían alejado de la fe Mosaica, o por la presencia en sus filas de muchos ex socialistas - marxistas y hasta por interpretaciones de índole dogmático religiosa sobre la oportunidad de la refundación de Eretz Israel.

Algunos filántropos ya habían apoyado y financiado a un proto- sionismo que se expresó en Europa oriental a través de la organización Jivat Zion (1882), unos pocos miles de obreros judíos muy pobres, fueron trasladados entre otros destinos a las afueras de Iafo en Tierra Santa (por el banquero Montefiore) y a la campiña de Entre Ríos, República Argentina (por el banquero Hirsch) para convertirse en trabajadores agrícolas.

El objetivo de estos filántropos, también fue político: rescatar a los jóvenes hebreos antes de que se transformaran en militantes del socialismo o del marxismo revolucionario, por eso, el "sionismo político" como ideología de la etnia judía en sus primeras cuatro emigraciones a Palestina (aliot a Eretz Israel), exclusivamente reclutaba a los voluntarios para emigrar en las colectividades judías de obreros desocupados y pequeños comerciantes quebrados de Rusia, Ucrania, Rumania, Polonia y Hungría.

El sionismo se presentaba como un movimiento político que proponía una serie de acciones e instituciones para la organización política, social y económica de los judíos, con la misión de colonizar masivamente la tierra de Palestina, con una visión de emancipación, ciudadanía y gradual soberanía que en el tiempo culminaría en el logro del objetivo central sionista : el hogar nacional o Estado Judío para todos los judíos del mundo.

Los sionistas pretendían sintetizar todos los recursos disponibles en la búsqueda de soluciones activas, concretas y finales al problema judío, soluciones que estaban más allá de la idea abstracta del amor a Sion, la nostalgia milenaria por Jerusalem y la espera de la llegada del Mesías. Herlz, Nordeau y Hess cerraban sus discursos con esta frase: "Si lo quieres, dejará de ser leyenda".

Un viejo slogan creado por Lord Shaftesbury en 1853, fue retomado por Herlz: "Una tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra" Este era el lema motivante del sionismo. El grave problema original fue que la tierra estaba poblada.

El ideario político del sionismo era pregonado por extraordinarios intelectuales y periodistas judíos de Europa occidental (Theodor Herzl, Max Nordeau, Israel Zangwill, Moses Hess y otros) era sostenida por algunos judíos que habían triunfado en la banca, o en la alta industria y el gran comercio de Inglaterra, Francia, Alemania, Austria y USA (Sir Moisés Montefiore, Edmond James Rohschild, el Barón Maurice De Hirsch; Jacobo Schiff, Felix Warburg, Walter Rathenau, Max Loeb y otros multimillonarios).

A partir de 1933, cuando los nazis llegaron al poder en Alemania e intentaron concretar su ideario de pureza racial aria para construir el milenario Reich de los superhombres y para lograrlo, ellos decían que necesitaban destruir a la "conspiración judeo-bolchevique", el antisemitismo alcanzó cimas de crueldad nunca antes imaginadas.

El antisemitismo era el combustible básico y principal que el sionismo necesitó para funcionar.

6) Antisemitismo-Sionismo fue la paradojal dualidad que se evidencia al analizar el surgimiento de la idea fuerza y los motivos de cada una de las olas inmigratorias hacia Palestina y esta retroalimentación se mantuvo hasta el año 1967.

Las persecuciones sufridas por el criminal antisemitismo, las expulsiones debidas a la guerra y especialmente el Holocausto fueron las causas eficientes para que la mala conciencia de Europa, la URSS más sus países satélites y América del Norte con su zona de dominación latinoaméricana decidieron mediante la Organización de las Naciones Unidas de manera ilegítima y antijurídica la partición de Palestina y así se concretó en 1948 el objetivo central del sionismo.

7) El sionismo se define como el movimiento de liberación nacionalista judío y está permitido tanto el adherirse como hasta el oponerse radicalmente a ese ideario político.

Quienes nos oponemos al sionismo lo hacemos desde dos planos: a) no estamos de acuerdo con el contenido ideológico o doctrinario que le sirve de fundamento,
porque es reactivo a un fenómeno que no es su verdadera causa, responde a una concepción tribal, excluyente y errónea y b) nos oponemos a la praxis que lo caracteriza en el ejercicio del poder estatal porque está basado en acciones antidemocráticas, racistas, expansionistas, brutalmente agresivas y moralmente injustas.

Y esta actitud y forma de pensar es absolutamente legítima, tan legítima como si se criticara al estalinismo ruso, al nazismo alemán, al fascismo italiano, o al falangismo español, para nombrar los "ismos" modernos más conocidos.

Por duras que sean las críticas al sionismo, nada tienen que ver con la antipatía hacia la religión o la cultura judía o con el antisemitismo. Este tipo de evasión descalificatoria sólo tiende a encubrir la escasa o nula disposición al diálogo y a la confrontación de los argumentos.

Causa una enorme tristeza que quienes no aceptamos al sionismo somos acusados inmediatamente de ser furiosos antisemitas vergonzantes o portadores de fobias nauseabundas y si las críticas surgen de algunos que pertenecen a la judeidad caen sobre estas personas insultos de alto y variado calibre, el más sencillo de los anatemas es: judío que odia judíos.