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sábado, 2 de abril de 2016

XIV

Cuando los senderos se bifurcan hasta reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte XIV

Para aquellos que honran el juramento.
Por Abraham Stern (2)

El Irgun Zvai Leumi en la Tierra de Israel (*) fue creado porque creemos que el estado hebreo no se convertirá en una realidad si no posee una organización militar independiente.

La Agencia Judía espera obtener la libertad de acción para los que operan bajo su mando a cambio del sometimiento a la dominación extranjera y acepta los planes de cantonización de nuestra tierra. 

El Irgun en la Tierra de Israel asume el deber de actuar como la única fuerza verdadera que será capaz de luchar por el restablecimiento de la nación hebrea en la Tierra de Israel, derrotar la conspiración del enemigo exterior y la rendición de los que están dispuestos a traicionarnos desde dentro. 

El Irgún en la Tierra de Israel se ha visto obligado por los dueños del dinero y de la política a decidir si se rinden al poder del gobierno extranjero y de la Agencia Judía, o a redoblar su sacrificio y asumir todos los riesgos. Algunos de nuestros amigos nos están haciendo difícil esta tarea. Ellos entregaron a la Agencia y a la izquierda el campo de batalla. La gran mayoría de los leales sigue manteniendo la política original del Irgun. Todos los intentos para llegar a una fusión con la organización de izquierda han fracasado, ya que ellos no han negociado sobre la base de la unión de fuerzas, sino de la imposición de la voluntad de un grupo al otro. Poner al Irgún bajo la autoridad de la Agencia, es el final de nuestra organización.

Hoy en día hay dos organizaciones: una es la Hagana y para nuestro pesar algunos de nuestros hombres equivocadamente se han unido a ella. La otra es el El Irgun Zvai Leumi en la Tierra de Israel, que sigue luchando por la dignidad y la vida de la nación para el renacimiento judío. Creemos en la misión de nuestro movimiento y su poder para restablecer la independencia total dentro de las fronteras históricas del Estado hebreo. Creemos en la voluntad de los jóvenes de Israel para luchar y sacrificarse que han fijado como meta de su vida el poder y la independencia del núcleo hebreo combatiente, el Irgun Zvai Leumi en la Tierra de Israel.

¡Anónimos Soldados!
El núcleo del poder hebreo está preparado para cualquier orden o sacrificio.
"Sólo la muerte nos libera de nuestro deber”.
23 de abril 1937.

(*) Téngase presente que mientras Stern vivía su banda se llamaba Irgun Tzvai Leumi B'Yisrael ( "Organización Nacional Militar en Israel"), o Irgun bet, (el IZL verdadero). Separado del Irgun de Jabotinski, popularmente conocido como Etzel comandado por David Raziel. Luego de la muerte de Stern en 1942, su sucesor Yitzhak Shamir lo bautizó “Leji” (Lohamei Jerut Israel) "Luchadores por la Libertad Israel" para diferenciarse con mayor claridad del tradicional Irgun de Beguin.

(2) “Stern: “The man and his gang”. The Story of the Fighters for the Freedom of Israel. by Zev Golan (Publisher: Yair Publications 2011, Tel Aviv Israel.) 
y “Major Farram´s Hat, The Untold Story of the Struggle to establish the Jewish State” by David Cesarani. Printed in USA, Da Capo Press, 2009.


LA IDEOLOGÍA (3)

Los Principios Nacionales para el Resurgimiento. 
(Ha Techiya)

Para Los Combatientes por la Libertad de Israel. 
por Abraham (Yair) Stern 

1. LA NACIÓN
El pueblo judío es un pueblo elegido, creador del monoteísmo, maestro de las enseñanzas proféticas, abanderado de la cultura humana, ser judío es ser el guardián de un glorioso patrimonio. El pueblo judío se ha educado en el auto-sacrificio y el sufrimiento; su visión, capacidad de supervivencia y la fe en la redención son  indestructibles.

2. LA PATRIA
La patria está en la Tierra de Israel dentro de las fronteras delineadas en la Biblia ("A tu descendencia, daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el gran río Éufrates. (Génesis 15:18) Esta es la tierra de los judíos, donde toda la nación vivirá segura.
3. LA NACIÓN Y SU TIERRA                        
Israel conquistó la tierra con la  espada. Aquí se convirtió en una nación grande y sólo aquí va a renacer. Israel tiene derecho a esta tierra, y este es un derecho absoluto. Nunca ha expirado y nunca lo hará.

4. LOS OBJETIVOS
1. La redención de la Tierra de Israel.
2. Establecimiento de la Soberanía Hebrea.
3. Renacimiento de la Nación.
No hay soberanía sin la redención de la tierra, y no hay renacimiento nacional sin soberanía.
Estos son los tres objetivos de la organización armada nacional durante el período de la guerra y la reconquista.

5. EDUCACIÓN
Hay que educar a la nación en amar la libertad y cuidar celosamente el patrimonio eterno de Israel. Inculcar la idea de que la nación es el amo de nuestro propio destino. 
Revivir la doctrina de que "La espada y el libro venían unidos desde el cielo" (Midrash Vaikrá Rabá 35: 8).

6. UNIDAD
Hay que lograr la unificación de toda la nación en torno del Irgún, el abanderado del movimiento de la libertad hebrea. Hay que utilizar la genialidad, la voluntad y los recursos de los judíos para canalizar la energía, la devoción y el fervor revolucionario del pueblo en la guerra de liberación.

7. PACTOS
Hay que hacer pactos con todos los que están dispuestos a ayudar a la lucha de nuestra organización y proporcionarles  apoyo directo.

8. FUERZA
Consolidar e incrementar la fuerza de combate en la patria y en la diáspora, en la clandestinidad y en los cuarteles, para convertirse en el ejército hebreo de la liberación con su bandera, sus armas y sus comandantes.

9. GUERRA
Guerra constante contra los que se interponen en nuestro camino para cumplir los objetivos.

10. CONQUISTA. 
Lograr la conquista de la patria de la dominación extranjera y poseerla eternamente.

11. SOBERANÍA
Renovación de la soberanía hebrea sobre la tierra redimida.

12. JUSTICIA
El establecimiento de un orden social en el espíritu de la moral judía y la justicia profética. En ese orden nadie pasará hambre o estará desempleado. Todos vivirán en armonía, en el respeto mutuo y en la amistad como un ejemplo para el mundo.

13. Reviviendo el DESIERTO
Construir sobre las ruinas y revivir el desierto por la inmigración masiva y el aumento de nuestra población.

14. EXTRANJEROS
Resolver el problema de la población extranjera mediante el intercambio de población.

15. CRISOL de las DIÁSPORAS
Reunión total de los exiliados en el estado judío soberano.

16. PODER
El Poder hebreo se convertirá en una fuerza militar de primer orden, Israel será una entidad política, cultural y económica en el Medio Oriente y en todo el mar Mediterráneo.

17. RENACIMIENTO
El renacimiento del idioma hebreo como lengua hablada por toda la nación, para la renovación de la fuerza histórica y espiritual de Israel. La purificación del carácter nacional en el fuego del nuevo surgimiento.

18. EL TEMPLO
La construcción del Tercer Templo como símbolo total de la nueva era de la identidad judía.

Estas son las tareas del movimiento durante el período de soberanía y de redención.


(3) The Stern Gang: Ideology, Politics and Terror, 1940-1949 by Joseph Heller, edit. Taylor & Francis Publishing 2012.

martes, 15 de marzo de 2016

XIII

Cuando los senderos se bifurcan hasta reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte XIII

Como ya hemos relatado el crimen fue realizado por Eliahu Jakim y Eliahu Bet Zuri el 6 de noviembre de 1944. Seis semanas después se inició el juicio en El Cairo, la gran ciudad egipcia que en árabe significa “La Victoriosa”. El veredicto del Tribunal se conoció el 18 de enero de 1945 y fue “Culpables”, la sentencia los condenó a morir en la horca.

Cuando fueron detenidos minutos después de haber cometido el delito las declaraciones de ambos acusados ante las autoridades policiales fueron espontáneas, claras e indubitables. La descripción de los hechos fueron coincidentes con los testimonios de los testigos.

Ambos sicarios tuvieron que ser rescatados por la policía egipcia de la ira de la multitud que quería lincharlos sobre la plataforma del puente en el que fueron capturados. Eliahu Bet Zuri tuvo atención médica y la lesión en una de sus piernas, causada al caer de la bicicleta en el puente, luego de un tiroteo fue atendida con rapidez. Entre el día del crimen y la sesión inaugural del Tribunal, 10 de enero de 1945, los acusados tuvieron un tiempo propio para realizar en la cárcel una serie de actividades. En todo momento fueron tratados respetuosamente.

Durante ese lapso recibieron visitas familiares en diversas oportunidades.

Sus hermanos les informaron que Arturo Toscanini, Eleanor Roosevelt, Josiah Wedgewood y otras personalidades del mundo de la cultura y la política estaban organizando una campaña internacional para solicitarle al Reino Unido que no sean condenados a la pena de muerte.

Tuvieron asesoramiento jurídico de un destacado abogado del Yishuv, el Dr. Asher Levitsky quién viajó a Egipto a solicitud de Simon Jakim, padre de Eliahu, para ofrecerles una estrategia defensiva que los salvaría de la pena capital, plan que los sicarios rechazaron rotundamente.

También recibieron asistencia religiosa brindada por el Rabino Jefe de la comunidad judía residente en El Cairo, Bet Zuri sólo aceptó palabras de solidaridad, él no era creyente. Ambos detenidos enviaron correspondencia a sus padres.Los procesados no fueron sometidos a torturas físicas ni sufrieron presiones psicológicas para doblegar su voluntad y obtener así delaciones sobre los cómplices que los ayudaron en El Cairo a cumplir su misión.

En ninguna instancia manifestaron arrepentimiento por la comisión del asesinato de Lord Moyne.

El juicio fue seguido por más de trescientas personas, quienes ocuparon todos los asientos habilitados en la sala. La audiencia  estaba integrada por diplomáticos extranjeros invitados, observadores de varias embajadas, más de cien periodistas de medios nacionales, británicos y norteamericanos, además de  numerosos estudiantes de leyes de la Universidad cairota. 

El Tribunal estaba integrado por un Juez Presidente, cuatro jueces civiles y dos jueces militares. Colaboraron un abogado Relator y un equipo de asesores especializados en contraterrorismo enviados desde Palestina. 

Antes de relatar las sucesivas etapas del juicio a los Eliahus es conveniente conocer antes la ideología o credo político de los acusados. 

El Juramento 

Los que se incorporaban a la fuerza armada de la Agencia Judía, la Hagana, estaban obligados a hacer un juramento de lealtad a la misma. El Irgún y el Leji mantuvieron la misma ceremonia y texto de jura, el que fue redactado en 1920 por Vladimir Zeev Jabotinsky (Jabo). 

En una habitación sólo iluminada por un candelabro de nueve brazos (Menorá) se hallaba una única mesa cubierta por un tapete de color negro que en su centro tenía la estrella de David bordada con hilos dorados (Mandubel) y sobre esta se depositaba un revolver niquelado calibre 38. El recluta debía apoyar su mano hábil en el arma y pronunciar frente a testigos las siguientes palabras en voz alta:

"Por la presente, declaro por mi propia voluntad y libre discernimiento que decido incorporarme a la organización de Defensa Judía de la Tierra de Israel. (Irgun Hagana Haivri Be’Eretz Israel).
Yo… (Nombre y Apellido del recluta), por la presente, juro ser leal a la organización para la defensa del pueblo judío todos los días de mi vida, a sus leyes y tareas definidas por el Alto Mando.
Por la presente, yo juro mantenerme toda mi vida a disposición de la organización para la defensa, a aceptar incondicionalmente su disciplina, sin límite alguno, y a alistarme ante su llamada para cualquier misión en cualquier momento y lugar, a obedecer todas sus órdenes y a cumplir todas sus instrucciones.
Yo… (Nombre y Apellido del recluta), por la presente, juro dedicar toda mi fuerza, e incluso sacrificar mi vida, en la defensa y batalla por mi pueblo y por mi Patria, por la libertad de Israel y por la redención de Sión." 
                                                                               
(ver: Sir Richard Catling. “Memorandum”, Appendix, XVIA, p. 157. )

Las obligaciones establecidas en el Juramento estaban reforzadas por un mensaje recordatorio distribuido por el Alto Mando cuando la oportunidad indicaba hacerlo, titulado: Instrucciones de seguridad para nuestros soldados: 
“Recuerda, eres miembro de una organización militar ilegal según las leyes del gobierno extranjero, la existencia, actividad y pertenencia a nuestra organización militar están prohibidos por las autoridades del Mandato.”       

El resto del recordatorio reafirmaba la necesidad de cumplir con la obediencia incondicional, el silencio absoluto y las prácticas del engaño y la mentira cuando sean ordenados por el Alto Mando. Los jefes y tropa debían devolver el “recordatorio” con la siguiente respuesta: Recibido, leído y aceptado, más la firma con su nombre de guerra. 

(Sir Richard Catling. “Memorandum”, Appendix, XXVIII, p. 219.)

El Juramento expresa que el recluta ha entregado su conciencia al Alto Mando, (de Hagana, o Irgun o Leji) aceptando que esa autoridad decida lo que está bien y lo que está mal, sin que importe el derecho internacional, estatal o local. La obligación de acatar las órdenes es independiente de la moral, valores y tradiciones del judaísmo. Este compromiso es para siempre, hasta la muerte. 
La libertad y la autonomía personal ya no existen, la lealtad a los otros ya no existe, es más, la amistad con otros se ve comprometida porqué el “soldado” se convierte en un objeto del Alto Mando. La mentalidad que fomenta tal control, puede ordenar el espionaje, el engaño, el ostracismo en la propia comunidad, el encarcelamiento sin el debido proceso, la tortura e incluso las ejecuciones extrajudiciales. Supone un compromiso con una oligarquía clandestina que no está sometida a institución legítima alguna ni a nadie. (Salvo que sean Ben Gurion, Beguin y Stern-Shamir).

Este documento también nos explica los roles que cumplía La Hagana al servicio de la Agencia Judía cuando  los colonos no respondían a sus directivas, entonces la Agencia utilizaba la amenaza y la acción violenta para lograr el control total del Yishuv. 

El doble rol de la Hagana nos permite entender cómo los dirigentes sionistas fueron capaces de monitorear la vida de los colonos y conseguir sus objetivos de corto, mediano y largo plazo. 

No olvidemos que la Agencia manejaba los planes oficiales de inmigración, radicación, vivienda y salud; mediante la Histradrut proporcionaba el acceso a los puestos de trabajo; regulaba el mercado financiero-comercial y la obtención de dinero para fondos no autorizados y la auto imposición de impuestos para financiar sus fines políticos y militares.

También la Agencia Judía dictaba normas y reglamentos de comportamiento civil de cumplimiento obligatorio, cuando algunas de sus disposiciones no eran voluntariamente acatadas actuaba la Hagana para aplicar sanciones y restablecer el poder de la Agencia, los insubordinados enfrentaban una serie de consecuencias desde amenazas, apaleamiento, el ostracismo total del individuo en su comunidad, hasta su secuestro, asesinato y desaparición. 


(1)“The Plight of the Palestinians: a Long History of Destruction” by William A. Cook, edit. Macmillan, 2010. 

sábado, 26 de diciembre de 2015

IX

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte IX:

En 1936 C.O. Wingate fue enviado a  Palestina como capitán de  inteligencia militar. Los palestinos liderados por el Gran Mufti  Al Husseini habían comenzado una violenta campaña de disturbios y ataques contra los funcionarios del Mandato Británico y las comunidades judías. Algunos ataques fueron muy sangrientos, especialmente contra los judíos de Jerusalén.

Charles Orde Wingate nació en la India Británica, el 26 de febrero de 1903. De una familia cristiana muy religiosa, Wingate se convirtió en un defensor fanático del sionismo, aprendió rápidamente hebreo y creía que su primer deber humano y moral era ayudar al Yishuv a crear por las armas su propio estado. Luego de estudiar el comportamiento de las bandas agresoras se dedicó a entrenar a los miembros jóvenes y más destacados de la Haganá, quienes lo llamaron  “hayedid” que en hebreo significa “el amigo”; Wingate adoptó con orgullo a “hayedid” como su nombre de batalla.

Wingate puso en marcha un plan para crear pequeñas unidades móviles de voluntarios de élite. Un informe que presentó el 5 de junio de 1938, se tituló “El secreto de apreciación de las posibilidades de la noche por las fuerzas armadas de los movimientos de la Corona, con el objetivo de poner fin al terrorismo en el norte de Palestina”, en su escrito detalló estos conceptos:

“Sólo hay una manera de enfrentar y detener esta situación intolerable, convencer a los bandidos y depredadores que nosotros ahora disponemos de todas las posibilidades de destruir el estilo de funcionamiento que caracteriza a las bandas. Las unidades de los SNS (Especial Night Scuadrons) llevarán la ofensiva al enemigo, quitándole la iniciativa y producirá en su mente la creencia que las fuerzas del gobierno conocedoras del terreno se moverán en la noche y los combatirá sin piedad en los caminos, en los pueblos, en el descampado y en sus propios refugios”.

Las operaciones de los SNS durante la noche le darían las ventajas del shock y la sorpresa. Su fuerza estaría basada en las comunidades judías (especialmente en los Kibutz y no en las bases británicas). El plan de Wingate fue aprobado por Archibald Wavell, entonces comandante de las fuerzas británicas en Palestina, y ganó el soporte de la Agencia Judía  En junio de 1938 creó el cuartel central en Ein Jarod, se establecieron bases adicionales  en Hanita, Geva y  Hashachar Ayelet,  para ampliar el entrenamiento de los Escuadrones Especiales Nocturnos (SNS).

La Agencia Judía los asistía y pagaba sus salarios, también pagaba los sobornos a colaboradores árabes de información y de inteligencia. Una de las tareas clave de los SNS fue proteger el oleoducto de Irak  a Haifa  de los saboteadores árabes. Los SNS también allanaron pueblos fronterizos utilizados como bases por el Mufti. Las acciones de “hayedid” y sus soldados tuvieron mucho éxito en la lucha contra la guerrilla, las incursiones terroristas y los ataques contra los judíos. Además los kibutzim en 1938 fueron dotados de una torre de guardia o vigía hecha de madera rodeada por una valla también de madera, para protegerse de los ataques palestinos. 

Las torres fueron dotadas con un reflector, un equipo generador de electricidad y algunas armas. El arquitecto Sir Charles Tegart diseñó los fuertes en 1937 sobre la base de sus experiencias contra la insurgencia india. Los fuertes de Tegart también eran construidos con hormigón armado, sistemas de agua y electricidad que les permitan resistir un asedio de varios días. Este tipo de fuertes correspondían a los kibutz importantes o ubicados en zonas estratégicas. Decenas de estructuras defensivas fueron construidas según el mismo plan básico, a lo largo del llamado "muro de Tegart" en la frontera norte con el Líbano y Siria, y en las intersecciones de caminos vitales en el interior de Palestina. Muchos de ellos todavía se pueden ver hoy en Israel  y se siguen utilizando como estaciones de policía y los más grandes son cárceles.   

La empalizada fue perfeccionada con algunos muros de cemento unidos por alambrados que podían ser electrificados. El sistema estaba basado en la construcción rápida de moldes de madera prefabricados, que se llenaban de grava o arena y el cercado se hacía con alambre de púasLas mejoras en la fabricación de la pared y la torre básica se atribuyen a Shlomo Gur, miembro del kibutz Tel Amal.  

Durante la campaña de construcción “Torre y empalizada”, (Joma U'Migdal, en hebreo) se fundaron 57 nuevos kibutzim, la construcción básica  se realizaba en forma rápida, generalmente en el curso de una sola noche, sobre un terreno que podía ser comprado o directamente ocupado. El fundamento jurídico para hacerlo era una ley otomana en vigor durante el período del Mandato, que establecía que ningún edificio ilegal puede ser demolido si el techo se ha completado.

 Estos asentamientos, (en su mayoría kibutzim y moshavim) algunos contaban con escuadrones especiales nocturnos, (dependían de su ubicación), las granjas agrícolas colectivas se transformaron en lugares fortificados y sirvieron para fines de seguridad  y para la creación de regiones habitadas con población permanente, que más tarde ayudaría a determinar las líneas que modificaron el Plan de Partición fijado por la ONU.

En octubre de 1938 Wingate viajó a Londres. Allí mantuvo una reunión privada con el Ministro de Colonias Malcolm MacDonald para manifestarle su oposición a las conclusiones de la Comisión de Lord Woodhead, que sostenía la conveniencia de postergar las propuestas anteriores sobre partición de Palestina en un  Estado judío y otro Estado árabe. Cuando la noticia de la reunión se conoció en los círculos militares de Palestina decidieron deshacerse de Wingate. 

Hayedid” afirmó públicamente:

 “Los judíos son los mejores soldados… Si hubiera más funcionarios y oficiales británicos que compartieran mis puntos de vista, la rebelión árabe habría terminado hace años”.

El comandante militar de Palestina lo destituyó del mando por criticar a camaradas del ejército e intervenir en asuntos políticos. En mayo de 1939, fue trasladado a Gran Bretaña. Su pasaporte fue sellado con una nota que le prohibía regresar a Palestina. Wingate también es famoso por la creación de los Chindits. Los Chindits eran fuerzas especiales de comandos  aerotransportados para operar tras las líneas enemigas de los japoneses en Birmania. Wingate utilizó el nombre de un león mítico birmano, el “chinthe”. 

Las pruebas recogidas en El Cairo en noviembre de 1944 eran irrefutables. Los asesinos Eliahou Bet-Zouri y Eliahou Al Hakim no intentaron negar su culpabilidad, habían sido capturados casi “in fraganti”, confesaron ser los autores de los asesinatos de Moyne y de su chofer y manifestaron los motivos que los impulsaron. En el Leji dijeron que el ataque también estaba destinado a demostrar la eficacia de la resistencia armada y demostrar que los británicos no estaban a salvo en ningún lugar, siempre y cuando insistieran en quedarse en Palestina. Varios analistas del Foreing Office suponían que el asesinato buscó tener impacto en los árabes, sobre todo para estimular el nacionalismo egipcio. También se conectaba la muerte de Moyne con el asesinato del ex primer ministro egipcio Ahmed Maher, un pro-británico. 

Sin embargo, a pesar de las pruebas, en plena Cámara de los Comunes Lord Strabolgi, miembro de la comisión de trabajo del Parlamento y presidente de la “Liga para promover una Palestina judía”, luego de la exposición de Eden manifestó sus sospechas que los asesinos podían ser partidarios de Hitler.
"Mi mente me dice que es probable que Lord Moyne fue asesinado por agentes nazis".

En aquella época, cada vez que se cometía un crimen escandaloso en Palestina o en el Oriente Próximo, y no eran pocos, los sionistas intentaban alejarse de su autoría, recordemos algunos ejemplos.

El asesinato de Haan.

La Haganá llevó a cabo el asesinato del poeta judío y activista anti sionista de origen holandés Jacob Israël de Haan, el crimen se realizó en Jerusalén el 30 de junio de 1924, el autor fue Avraham Tehomi, quien luego acabaría siendo expulsado de la Haganá porqué dijeron que Tehomi  habría actuado a título personal.

En realidad, la expulsión de Avraham Tehomi alias “Gideon”, uno de los hombres de acción más distinguido por los comandantes de la Haganá, se debió a que Jabotinsky lo había designado jefe de operaciones del grupo armado de ultraderecha Irgún o Etzel, nombramiento que él aceptó. Tiempo después volvió a las filas de la Haganá con la finalidad de cambiar su política desde adentro de la organización armada.

Este asesinato de los sionistas no pudo ser atribuido a agentes nazis, porque en 1923 Hitler estaba preso por el “Putsch de Múnich”, y recibió una condena de cinco años de prisión, aunque fue liberado nueve meses después del juicio, en 1924.

En una entrevista realizada por el periodista Shlomo Nakdimon en Hong Kong, en 1983, Tehomi admitió su participación, "Hice lo que la Haganá decidió que se debía hacer. Y nada fue hecho sin la orden de Yitzhak Ben Zvi. No me arrepiento, porque Haan quería destruir la idea del Sionismo".

La Haganá practicó durante años el apaleamiento, secuestro, muerte y desaparición de aquellos judíos no sionistas que comerciaban con palestinos o tenían actitudes de reiterada rebeldía a las normas dictadas por la Agencia Judía. Estos delitos nunca fueron reconocidos, y hasta en la actualidad son ocultados. 

El asesinato de Arlosoroff.

En la noche del 16 de junio de 1933, fue asesinado en la costa marítima de Tel Aviv  Haim Arlosoroff quién estaba paseando junto a su esposa,  cuando dos hombres jóvenes se le acercaron, uno sacó un revólver y le disparó de inmediato. 

Arlosoroff  era el Secretario Político de la Agencia Judía, un brillante economista y gran diplomático, muy amigo de Gurion y Weizmann. Gurion lo envió a Berlín para negociar con el gobierno nazi la posibilidad de aumentar la emigración de judíos y productos de infraestructura de Alemania a Palestina. Arlosoroff propuso a los alemanes la creación de un "banco de emigración" para que las fortunas de los judíos ricos se administraran de común acuerdo conforme los judíos alemanes llegaban a Palestina y los productos se vendieran, la propuesta después se llamó el “Acuerdo Havara”.

El día anterior al asesinato, un periódico del sionismo revisionista en Palestina había lanzado un duro ataque contra Arlosoroff, redactado por Abraham Stavsky  un seguidor de Jabotinsky.  “El pueblo judío siempre ha sabido cómo tratar a aquellos que han vendido el honor de su nación y su Tora, y hoy sabrá también cómo reaccionar ante este hecho vergonzoso.” La policía tuvo pocas dificultades para identificar a los asesinos, todos eran sionistas revisionistas. Stavsky fue acusado de instigador y los autores del crimen  fueron Aba Achimeir y Zvi Rosenblatt.

La defensa recurrió a tácticas desopilantes: Sostuvo que el  asesino era un delincuente árabe, que estaba encarcelado por otro homicidio, y había confesado que asesinó a Arlosoroff, porque quería violar a su mujer. Una falsedad absoluta.
También dijeron que el responsable de la muerte sería en realidad Joseph Goebbels, quién envió a sus agentes a matar a Arlosoroff porqué en su temprana juventud había sido novio de Magda Goebbels.

 Aba Achimeir era el más complicado, los investigadores entendían que era quién disparó el tiro fatal, mientras que Zvi Rosenblatt  sostenía una linterna, todos los acusados recuperaron con mayor o menor rapidez su libertad. El crimen quedó impune. A pesar de las evidencias, hasta el día de hoy los sionistas revisionistas niegan que hayan tenido algo que ver con este asesinato.

El atentado al SS Patria.

El “SS Patria”, era un buque de fabricación francesa de 11.885 toneladas, contratado varias veces por los sionistas revisionistas de Betar para trasladar judíos europeos que escapaban de los nazis. El SS Patria naufragó el 25 de noviembre de 1940 en el puerto de Haifa, matando a 267 personas e hiriendo a 172.  El barco se hundió en menos de 16 minutos a causa de una explosión supuestamente interna, atrapando a muchas personas en la bodega. El Patria era un barco mediano, relativamente moderno, adecuado para transportar personas  y que navegaba perfectamente bien, no se parecía en absoluto a los vetustos navíos que alquilaba la Haganá para trasladar ilegalmente a refugiados.                                             
En el momento del desastre, el SS Patria estaba llevando a 1.800 judíos que escaparon de la Europa ocupada por los nazis y las autoridades británicas los estaban deportando a la isla Mauricio porque la Agencia Judía no había solicitado los permisos de entrada, esta era una operación de sus rivales, los revisionistas. La Agencia Judía naturalmente se opuso a la deportación, trató de negociar el ingreso de los refugiados y demorar todo el tiempo posible antes que fueran deportados, con tal finalidad la Agencia había llamado a periodistas del Reino Unido y de EEUU para que documentaran y difundieran en sus medios la cruel insensibilidad de los británicos. Ante las presiones y la enorme cantidad de solicitudes enviadas desde todo el mundo las autoridades británicas permitieron a los supervivientes del Patria ingresar en Palestina exclusivamente  por motivos humanitarios. 

¿Quién fue el responsable? Parecía que nadie lo sabía, los ingleses sospecharon de una operación del Irgún porqué descartaban que lo hubiera hecho la Haganá. Sabían que el Leji no tenía comandos para operar en el agua. ¿Cuál era la verdadera razón del hundimiento, una explosión accidental, la introducción o colocación de una bomba? Nadie era capaz de dar una explicación cierta, los rumores y versiones que circulaban eran muchos.

Algunos acusaban directamente a los británicos, al Irgún, a la fatalidad, otros sostenían que los mismos deportados, presos de la desesperación, habían sido quienes hundieron al Patria, esta versión contó con el apoyo de Arthur Koestler, lo dice enPalestina 1917, Promesa y Cumplimiento” libro publicado en 1949. 
Otra versión que sólo se repetía en voz baja y ante amigos, decía que la decisión de poner una bomba en el barco había sido tomada por una facción extremista de la Haganá, vulnerando el procedimiento normal que se sigue en este tipo de operaciones. 

La potencia explosiva de la bomba fue mal calculada y causó daños en el Patria que no habían sido previstos, los autores sólo querían desactivar la nave para evitar que salga del puerto de Haifa. Decían, que esta infortunada acción causó graves discusiones internas en la Agencia Judía. Durante muchos años la verdadera causa de la tragedia del SS Patria quedó en el misterio y al poco tiempo nadie la recordaba, porqué los que sabían preferían que este hecho estuviera olvidado.

En 1957 un veterano luchador sionista llamado Munya Meir Mardor,  reconoció ser la persona que colocó la bomba en el casco del SS Patria y publicó un libro sobre su trayectoria como combatiente de la Haganá. Mardor lo hizo público en un libro editado en Israel, titulado “Shelihut Alumah: Pirkei Mivtsaim Meyuhadim Be-Maarkhot Ha-Haganah”, y fue citado en un folleto de la Comunidad Judía de Publicaciones, el Jews Weekly de San Francisco del 14 de diciembre de 2001. 

Munya Meir Mardor reafirmó su actuación en 1970 en un artículo  titulado  "La muerte en 1940 de 260 judíos por la explosión de un buque”. En este trabajo reitera que la acción fue ordenada por los mandos de la Haganá, ellos fueron los que entregaron  la bomba, él la adoso en el casco del Patria, en el lugar que le habían indicado y la activó. 

Ofer Dalia en 1990 confirmó la versión de Mardor en su libro “Escapar             del Holocausto: la inmigración ilegal a la Tierra de Israel, desde 1939 hasta 1944”. Oxford, Oxford University Press. p. 35. Rudolf Hirsch, un escritor alemán de origen judío que emigró a Palestina en 1939 y allí fue un estrecho colaborador de Arnold Zweig,  publicó una novela sobre este desastre, titulada “Patria-Israel” en la que se refiere con todo detalle a la participación de Mardor.
 Años después, Dominique Lapierre y Larry Collins en la página 295 del libro “Oh, Jerusalén” Plaza & Janes SA Editores, Colección Jet. dicen: “…en un gran hotel de Roma, los responsables de la Haganá decidieron hundir al navío in situ, (aclaración: se refieren al hundimiento del barco “Nino”). La dirección de la operación fue confiada a Munya Mardor, uno de los agentes más audaces de la organización judía”.

Para esta nueva operación, hundir mediante cargas explosivas a un barco de cabotaje, que llevaba diez mil fusiles y ocho millones de cartuchos para el Capitán árabe Abdul Aziz Kerin, la Haganá eligió a Munya M. Mardor, un especialista en acciones de este tipo, para comandar y realizar con tres buzos tácticos la misión. El sábado 10 de abril de 1948 a las 4 de la mañana, en el puerto de Bari, Mardor envió a doce metros por debajo de la superficie del agua italiana los fusiles y municiones del Capitán Kerin.

(Continuará)

sábado, 5 de diciembre de 2015

VII

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte VII:

Isaac Shamir justificó la decisión de asesinar a Moyne por cometer los siguientes dos "crímenes" contra el pueblo judío:

Primer crimen. A principios de 1942, había presionado al Gobierno turco para rechazar el paso de un barco, el “Struma”, lleno de refugiados judíos provenientes de Rumania, la nave fue enviada de vuelta por el Mar Negro y esto significó la muerte de 800 judíos, un submarino lo torpedeó y el barco se hundió. 

Revisemos los hechos: La tragedia del Struma, parece ser un hecho casi olvidado por los países que intervinieron en la triste historia de este viejo barco botado en 1867 que navegaba hacia Palestina. Es posible que Shamir tuviera algunas confusiones, algo natural en una época tan compleja. La guerra estaba en su apogeo. Las tropas germanas avanzaban sobre el territorio soviético. En el Pacífico el Imperio Japonés asestaba duros golpes a los aliados. En el Norte de África las fuerzas del Eje se enfrentaban a los británicos.

Lord Moyne, acusado por Shamir, de presionar a los turcos para rechazar el paso de un ataúd flotante, en diciembre de 1941 y enero de 1942 no estaba en Palestina, se encontraba en Londres viviendo con su familia. Desde la designación de Churchill como Primer Ministro el 11 de mayo de 1940, Moyne ocupó varios cargos en el Ministerio de la guerra, en febrero de 1941 fue designado Ministro de Colonias y lideró las políticas del gobierno de Churchill en la Cámara de los Lores, con el título honorífico de líder de la Cámara de los Lores, sirviendo en esa posición algo más de un año. Es lógico pensar que Lord Moyne se ocupaba de asuntos más importantes y urgentes.

Sir Richard G. Casey, se trasladó a El Cairo en enero de 1942, cuando Winston Churchill lo nombró Ministro Residente en el Medio Oriente. En aquellos difíciles días el Barón Casey y el Mariscal Archivald Wavell fueron quienes seguramente tuvieron que ocuparse en tratar las dificultades que sufría el barco al que se refiere Shamir.

La dictadura de Antonescu permitió que miles de judíos con o sin papeles huyeran a través de los puertos rumanos hacia Turquía, con destino final Palestina, no sin antes desposeerlos de todos sus bienes. En el mismo día y noche que Japón bombardeó Pearl Harbor (6-7 diciembre de 1941), judíos provenientes de Bucovina, Moldavia y Besarabia, (según los registros eran 769 personas), tomaron un tren hacia Constanza en la estación Obor de Bucarest. El viaje lo había preparado la Haganá por medio del departamento clandestino Aliyá Bet, ese era el nombre en clave dado a la inmigración ilegal de judíos al Mandato británico de Palestina, en violación de las normas restrictivas a la inmigración, una práctica que se realizaba de manera constante desde los años 1920, Zeev “Jabo” Jabotinsky llamaba a la Aliyá Bet, el “deporte nacional”.

Los 769 pasajeros llegaron al gran puerto rumano del Mar Negro el 9 de diciembre, y sufrieron una gran decepción al ver el barco que debía llevarlos a Palestina, era una ruina flotante construida en Newcastle, Inglaterra, en 1867, se llamaba “Struma”, matriculado en Panamá y propiedad de la empresa griega Singros, tenía sólo un baño colectivo y carecía de cocina, en los últimos años había sido utilizado para transportar ganado.
                                                                                                                                   Luego de tres días de controles y verificaciones, el 12 de diciembre de 1941 los pasajeros pudieron embarcar en el Struma.  Todos ellos eran ciudadanos rumanos, formalmente enemigos de los Aliados pues, Estados Unidos e Inglaterra habían declarado la guerra a Rumanía.

El elevado precio del billete permitía suponer que los viajeros eran profesionales con estudios superiores y comerciantes de buen poder económico que viajaban con sus familias completas, con abuelos, niños e incluso algunos bebés. El 12 de diciembre, el Struma partió de Constanza y los pasajeros veían cómo la pesadilla de la persecución nazi se alejaba. El barco estaba al  mando del capitán búlgaro Garabetenko. 

El viaje hasta Estambul, que normalmente duraba 14 horas, se realizó en 4 días debido al mal estado de funcionamiento del motor, consiguió atracar en un puerto auxiliar en la capital de Turquía. El barco era pequeño para la cantidad de personas que transportaba, no todos los pasajeros podían estar en la cubierta, al mismo tiempo. 

Sólo 9 hombres pudieron desembarcar en Estambul, ellos eran los “comisarios políticos” de la Haganá. Los pasajeros comprobaron que habían sido estafados, 760 viajeros no tenían la documentación necesaria para desembarcar en Estambul ni visa para ingresar en Palestina, estas autorizaciones se les había asegurado que estaban incluidas en el exorbitante precio pagado por cada pasaje. 

Ningún pasajero desembarcó sin autorización, la única excepción que hicieron fue para una mujer a punto de dar a luz y que por el estrés vivido terminó abortando. Estos refugiados estaban intentando desde que embarcaron en el Struma, a pesar que ellos no lo sabían, ingresar de manera ilegal a "Palestina", La haganá sí lo sabía.

Los turcos fueron categóricos, ningún refugiado desembarcará en Estambul. Los ingleses eran inflexibles, los refugiados del Struma tenían prohibida la entrada en "Palestina". Los rumanos informaron que ese barco carecía de autorización para regresar a Rumania. Era evidente que la cadena de sobornos que compraba los permisos, se había roto esta vez.
                                                                                                                                  Las autoridades turcas declararon al Struma en cuarentena y se iniciaron conversaciones con británicos, suecos y soviéticos para obtener los visados. Las negociaciones se alargaron, las condiciones de vida en el barco fueron empeorando y sólo la ayuda enviada por judíos locales permitió comprar agua, comida y medicinas para los extenuados pasajeros. 

La difícil situación de los refugiados se extendió como un reguero de pólvora por todo el Oriente Próximo. Los británicos, temerosos de la reacción árabe ante la llegada masiva de hebreos, apoyándose en el Libro Blanco prohibieron a los pasajeros ingresar a Palestina por una serie de motivos: La empresa naviera no anunció el viaje y no se solicitaron los visados en los tiempos establecidos. Los pasajeros eran ciudadanos de un país enemigo.  Además, había informes que en el Struma se escondían algunos terroristas.

A fines de enero de 1941  el Ministro Residente en el Medio Oriente, el Barón Richard Casey recibió a los enviados de la Agencia Judía que le pedían que autorizara de manera excepcional los visados para los sufridos pasajeros del Struma, Casey accedió a permitir la entrada a Palestina de los niños embarcados que tuvieran edades entre los 10 y los 16 años. Ningún niño pudo bajar del barco, los turcos no lo permitieron.

La Haganá hacía muchos años que organizaba inmigraciones clandestinas, para eso habían creado la Aliyá Bet, (HaMossad le'Aliyá bet o Agencia para la Inmigración Paralela) que se dedicaba sistemáticamente a eludir las leyes inmigratorias británicas a través de bases en SuizaTurquía, Londres y hasta en la misma Alemania, en Hamburgo. La Haganá disponía de personal calificado y recursos suficientes para arreglar el motor dañado, navegar el Struma y esperar con prudencia y en silencio una oportunidad más adecuada para realizar el traslado de los refugiados. Los sionistas tenían mucha experiencia en operaciones de este tipo.

Durante varias semanas, la situación fue degradándose, muchos pasajeros amenazaban con escapar, por lo que la policía turca acordonó el barco en el muelle. El capitán y sus mecánicos no pudieron reparar el motor del Struma, porque no podían adquirir repuestos.

El gobierno turco el 23 de febrero de 1941 ordenó  remolcar al  viejo barco (tenía 70 años) fue conducido a seis millas (10 kilómetros) de la costa, en pleno Mar Negro y allí quedó a la deriva. Estos 760 hombres, mujeres y niños judíos,  comprendieron que sus ilusiones desaparecían en ese desconocido horizonte en el que los dejaron abandonados.

A las 9:30 horas de la mañana del día 24, el capitán del submarino soviético SC-213, Dimitri Mahelovich, sin tomar reparos, ordenó disparar un torpedo contra el barco y hundirlo. En pocos minutos mató a todos los pasajeros y a la tripulación. Sólo hubo un superviviente, el joven de 19 años llamado David Stoliar, quién pudo finalmente viajar a Palestina para luego radicarse en los EEUU. Es evidente, que Lord Moyne no fue quién causó los hechos que terminaron en esta tragedia.



Continúa

domingo, 29 de noviembre de 2015

VI

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte VI:

Winston Churchill comunicó a la Cámara que había recibido una carta del Dr. Weizmann, “un viejo amigo mío”, en la que informa que  el ejecutivo de la Agencia Judía ha pedido a su comunidad en Palestina, y cito sus palabras textuales: "trabajar sin descanso para echar fuera a los miembros de esta banda destructiva y prestar toda la ayuda necesaria  a la autoridades  para la erradicación de la organización terrorista."

Churchill conoció a Weizmann en 1915, cuando el prestigioso bioquímico era el director de los laboratorios del Almirantazgo. Allí descubrió el proceso ABE, que permitía obtener acetona, un disolvente cuya carencia amenazaba la producción de cordita  (explosivo utilizado por los cañones de la Armada Real), a través de la fermentación de la bacteria Clostridium acetobutylicum, conocida después en su homenaje como “organismo Weizmann

Churchill dijo la verdad, Weizmann era un viejo y leal amigo suyo y del Reino Unido. Pero, si durante muchos años los sionistas dependían de la buena voluntad de los británicos y atendían solícitamente sus solicitudes, la situación ya no era la misma en 1944 y el “viejo amigo” era muy respetado por todos, pero carecía de poder político real en el Ejecutivo de la Agencia Judía.

Quince días después del asesinato de Lord Moyne el Lehi fue puesto fuera de la ley por la Agencia Judía (recordemos que la banda de Stern o Leji y el Irgún o Etzell siempre fueron grupos armados clandestinos y nunca actuaron dentro de la ley, entendida como la legislación propia de la Agencia). 

La Haganá organizó la primera temporada de “caza”, conocida en Palestina como la “saison” (del francés "la saison de chasse”), que consistió en una persecución organizada contra los miembros del Irgun y Lehi para que cesaran sus actividades. Para la Agencia Judía ambos grupos armados eran políticamente lo mismo. 

En verdad, la Haganá realizó un esfuerzo concertado con los ingleses, para detener y entregar a los integrantes de las bandas rivales. Según Menachem Begin Jefe del Irgún, la Agencia y la Haganá denunciaron y/o capturaron a un gran número de luchadores. Fuentes británicas reconocieron que les entregaron aproximadamente 1500 terroristas.  Entre las víctimas de estos actos de entrega se encontraba parte de la comandancia del Irgún, principalmente Yaakov MeridorShlomo Lev Ami y Eliyahu Lankin. Los militantes del Irgún estaban dispuestos a tomar represalias contra sus ex compañeros de Haganá, esta actitud no prosperó: "No, no la guerra civil entre judíos", dijo Menachem Beguin. "Nuestra lucha no es a cualquier precio”.

El pequeño y hermético Lehi, a lo sumo tenía 700 integrantes que durante el día, la mayoría de ellos trabajaban como cualquier miembro del Yishuv y a la noche o cuando Lehi lo ordenaba se transformaban en guerrilleros, poseían un mayor grado de fanatismo y clandestinidad y soportaron mucho mejor la “caza”. La situación de Irgún era más complicada, su gente estaba uniformada y era conocida en el Yishuv, la mayoría de ellos había pertenecido a la Haganá. Estaban horrorizados ante el espectáculo de sus antiguos camaradas que estaban trabajando al servicio de la potencia ocupante entregando y hasta asesinando a patriotas judíos. Beguin ordenó efectuar un repliegue provisorio y esperar.

A fines de noviembre de 1944, lanzada la temporada de caza, Natan Friedman Yellin, alias "Yellin Mor" uno de los comandantes de Lehi, le dijo en la cara a Eliahu Golomb Jefe de la Haganá que Lehi “ejecutaría donde encontrara a la policía colaboracionista judía y a los delatores o informantes por ser todos ellos repugnantes traidores”. En consecuencia, Lehi actuaría en soledad durante la temporada de caza, y vaya si actuó duramente con los informantes judíos.

Antes de la temporada de caza, cuando los campos de batalla se alejaron de Egipto y del norte de África, pero, cuando Hitler todavía no había sido derrotado, la Haganá emprendió por primera vez, una campaña terrorista individual contra los británicos.

En 1943 ante las derrotas del Eje, Menachen Begin dio la orden de recomenzar las operaciones contra la administración británica y los palestinos, era el final del "armisticio" decretado oportunamente por Zeev Jabotinsky y David Raziel, ambos ya habían fallecido.

Haganá se limitaba exclusivamente en atentar contra los edificios y oficinas que controlaban la inmigración y al personal que tomaba decisiones, tratando de no causar víctimas inocentes. Siempre negaba su autoría en las acciones ante las autoridades británicas. Irgún y Lehi no tenían limitaciones, no aceptaban el control de la Agencia y sus decisiones eran autónomas (aunque no siempre fue así), realizaron continuos ataques contra británicos y palestinos.                          

La agresividad contra Gran Bretaña se debía en parte al creciente  apoyo norteamericano hacia ellos, en propaganda, movilizaciones, donaciones, armas y presiones al gobierno británico, pero sobre todo por la nueva relación de fuerzas entre sionistas y palestinos.

Durante más de tres decenios, bajo la protección y ayuda británica, el número, importancia económica, proyección internacional y la calidad en el entrenamiento militar de las organizaciones armadas judías habían aumentado considerablemente. 

Sobre este último aspecto debemos mencionar al legendario oficial del ejército británico Orde Wingate, un estratega militar poco común. Sus enseñanzas se concretaron en 1941 cuando La Agencia Judía creó el Palmaj, la fuerza de choque y asalto de la Haganá. Moshe Dayan, Yigal Alon, e Yitzhak Rabin entre muchos otros jefes militares se iniciaron en la Haganá, algunos a partir de los 14 años, todos fueron entrenados por Orde Wingate llamado el hayedid” (el amigo) por los soldados judíos que después pertenecieron al Palmaj bajo el comando de Yitzak Sadeh, alias “el Viejo”.

Especialmente durante la 2ª. Guerra Mundial varios miles de hombres y mujeres del Yishuv se integraron al ejército británico, a la RAF y a la Armada de Su Majestad, otros tantos formaron la Brigada Judía. La administración del Mandato cooperó con la Haganá (sin que los actores lo reconocieran), mediante la formación de: la Policía de los Asentamientos Judíos, las Fuerzas Auxiliares Judías, las Escuadras Nocturnas Especiales y los Notrim una especie de gendarmería urbana y rural de varios miles de hombres. Todos fueron entrenados y armados por los ingleses. Los Notrim tenían mandos británicos y eran una fuerza cuasi oficial.  

De todo esto carecía la totalidad de los palestinos, sus bandas tenían el liderazgo, la concepción de lucha anárquica y las armas que utilizaron en la 1ª. Guerra Mundial.

El entrenamiento militar y las experiencias en táctica y estrategia bélica obtenidas durante la Gran Rebelión y la Guerra Mundial fueron muy útiles en la denominada Guerra de independencia de Israel. Además tenían la formación y práctica brutal en la lucha de guerrillas del Irgún y el Lehi. 
Algo parecido ocurría con las cuotas de inmigración fijadas en los varios Libros Blancos emitidos por los británicos para calmar las protestas de los palestinos. Normas que poco se cumplían, los sionistas organizaban y realizaban inmigraciones ilegales de judíos permanentemente, ante la relativa pasividad e indulgencia de la autoridad colonial. Esto se interrumpía cuando la Agencia Judía utilizaba algún incidente o acción provocadora para realizar publicidad hostil contra el Reino Unido, o para contener fuertes reclamos de los nativos.

Algunos sionistas decían que Lord Moyne era un antisemita. Si, era tan antisemita como lo fueron Loyd George, Balfour, Churchill, MacMichael, Eden o Mac Millan, aunque todos ellos apoyaban a los sionistas en su proyecto palestino, porqué era conveniente para la estrategia imperial y los intereses de la Corona. Lord Moyne concentraba alguna antipatía de los sionistas debido a que en un debate en la Cámara de los Lores en 1942, comparó al sionismo con el nazismo, (los sionistas de Alemania apoyaban las leyes racistas de Núremberg) y los volvió a criticar cuando en Europa los judíos eran llevados a la muerte porqué los sionistas de la Agencia Judía no aceptaban la radicación de los judíos en otro lugar que no fuera Palestina.

Para el sionismo de la Agencia Judía los inmigrantes debían ir a Palestina, no en búsqueda de su salvación, debían ir para construir el futuro estado judío, por eso, debían ser jóvenes con estudios y si tenían dinero, mucho mejor,  podían utilizar el acuerdo Havara. El problema presentaba una contradicción muy simple, la gran mayoría de los judíos europeos perseguidos por los nazis no querían  ir a vivir a Palestina.

Dice Ilan Pappe en “Historia de la Palestina moderna, un territorio para dos pueblos” en las pp. 172 y 173. Edit. Akal.
Contrariamente a lo sostenido por su propaganda, los enviados sionistas tuvieron que hacer una gran labor de persuasión, rayando en la intimidación… para crear al menos  la impresión de que gran parte de los supervivientes del holocausto deseaban establecerse en Palestina. Finalmente sólo se radicó en Palestina el 10 por 100 de los tres millones de judíos que abandonaron Europa”.


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domingo, 22 de noviembre de 2015

V

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte V:

El 9 de noviembre de 1944 Churchill envió a Sir Anthony Eden, quién era su protegido. Eden se había casado en segundas nupcias con la sobrina de Churchill. Como Secretario del Foreign Office Eden brindó un informe sin mayores detalles sobre el crimen, señaló la tristeza que embargaba al Reino Unido, identificó a los autores del atentado, destacó que los judíos condenaban severamente este asesinato y comunicó que el rey Jorge VI y la reina Isabel enviaron sus condolencias a la Familia Guiness y al Parlamento. 

Gerold Frank en su libro “La Escritura”, Asesinato en el Cairo durante la Segunda Guerra Mundial, de la Edit.  Simon & Schuster, 1963, escribió:
La prensa hebrea sobreactuó el duelo, no podía encontrar palabras lo suficientemente fuertes para denunciar la acción terrorista”. 
Fue una "abominación... desde que se fundó el sionismo", se lamentó Haaretz, el periódico más influyente en la Palestina judía, "ningún golpe más grave ha recibido nuestra causa."

El Dr. Jaim Weizmann dijo que se sentía tan conmovido por este vil crimen que, “me ha impactado de tal manera que hasta hizo adormecer la tristeza causada por la muerte de mi propio hijo desaparecido en combate contra los alemanes”. Efectivamente, su hijo más joven, el Subteniente Michael Oser Weizmann, piloto del British Escuadrón N° 502 de la RAF, murió cuando su avión fue derribado sobre el Golfo de Vizcaya. 

La Agencia Telegráfica Judía de Jerusalén  en un cable publicado en Londres el 9 de noviembre de 1944, informó que: El Dr. Weizmann, presidente de la Agencia Judía, envío a la residencia del Primer Ministro Churchill una sentida carta expresando "Los crímenes políticos de esta naturaleza son una abominación que implica a comunidades judías enteras en el sentimiento de culpa provocado por unos pocos asesinos. Le puedo asegurar que el pueblo judío en Palestina y sus órganos representativos han decidido hasta el límite máximo de su poder cortar desde la raíz y hasta las ramas, este mal que ha nacido en nuestro medio”.  

Tanto en “Churchill por sí mismo”, World Politics, página 442, como en Sir Martin Gilbert, Winston S. Churchill”, vol. VII, nos informan que el 17 de noviembre 1944 el Primer Ministro en la Cámara de los Comunes expresó con inocultable dureza:

"Este es un crimen vergonzoso que ha conmocionado al mundo, si nuestros sueños en pro del sionismo han de terminar en el humo de las pistolas de los asesinos, y nuestro trabajo para su futuro será producir un nuevo conjunto de gánsteres dignos de la Alemania nazi, muchos como yo, tendrán que reconsiderar la posición que hemos mantenido de manera consistente en el pasado. Si ha de haber alguna esperanza de un futuro pacífico y exitoso para el sionismo estas actividades malvadas deben cesar y sus responsables deben ser destruidos”.

Los británicos sabían que en el Ejecutivo de la Agencia Judía, en la Haganá y en el Yishuv se produjeron varias divisiones, recordemos que Yishuv es la palabra hebrea que se utiliza para referirse a la masa de colonos y pobladores judíos residentes en la Palestina otomana y posteriormente durante el Mandato Británico. El término completo es Hayishuv Hayehudi b'Eretz Yisrael. 

En la Agencia Judía había una facción partidaria de acciones violentas contra los británicos y se oponían a la tradicional posición moderada, paciente y probritánica de Weizmann.

En 1939 el lobby sionista de Londres había informado a las autoridades del Yishuv que la postura del gobierno británico no era favorable al proyecto judío, el Reino Unido intentaba compensar a los palestinos por la sangrienta represión efectuada por los británicos y la Haganá durante la Gran Rebelión de 1936-1939 que causó a los palestinos 5.000 muertos, 14.000 heridos, decenas de aldeas demolidas y sus dirigentes ejecutados  o exiliados.

En Downing Street fueron consideradas como muy inquietantes por su significado las siguientes palabras de Ben Gurion pronunciadas en 1939, antes de la difusión del Libro Blanco: 

"Nuestra mayor preocupación era la suerte que estaría reservada a Palestina después de la guerra. Ya estaba claro que los ingleses no conservarían su Mandato. Si se tenían todas las razones para creer que Hitler sería vencido, era evidente que la Gran Bretaña, incluso victoriosa, saldría muy debilitada del conflicto. Por eso, yo no tenía dudas que el centro de gravedad de nuestras fuerzas debería pasar del Reino Unido a América del Norte, que estaba en vías de asumir el primer lugar en el mundo".

En una entrega anterior nos habíamos referido a H. J. Temple, el vizconde de Palmerston, con cincuenta años de funcionario en distintos gobiernos del Reino Unido durante el siglo XIX. Palmerston se caracterizó por establecer alianzas con Francia, Rusia, y el Sultán otomano seguidas de rupturas con sus ex aliados para después de algún tiempo volver a amigarse y enfrentarse. Para justificarse ante el Parlamento brindó esta notable y franca confesión: “Señores, el Reino Unido no tiene amigos permanentes ni enemigos permanentes, sólo tiene intereses permanentes”.

Casi un siglo después, Ben Gurion demostró que era un gran discípulo de aquel Primer Ministro británico.

En el gobierno del Imperio y especialmente en la comisión de Relaciones Exteriores no tenían dudas que el “Libro Blanco de McDonald de 1939” a pesar de las justificaciones y explicaciones dadas a los sionistas fue asumido como una inmerecida puñalada. 

Neville Chamberlain había causado una fractura con la Agencia Judía, para el Foreing Office el libro Blanco se hizo por qué fue lo que debía hacerse, tratar que Palestina se mantenga lo más lejos y ajena posible a la guerra. (El verdadero problema era cuidar que los árabes no se plegaran a Alemania e Italia).

"En septiembre de 1940, los italianos bombardearon desde el aire el centro de Tel Aviv, causando más de cien víctimas... Cuando el ejército alemán invadió Europa y el Norte de África era probable que también conquistaran Palestina. En el verano de 1940 y en la primavera de 1941,… el peligro parecía inminente. El pánico cundió en el Yishuv,... Mucha gente trató de encontrar una forma de salir del país, no era fácil, algunos lo lograron... Muchos no se arriesgaban y portaban cápsulas de cianuro." Del historiador israelí Tom Segev en "El séptimo millón." (The Seventh Million: The Israelis and the Holocaust / Tom Segev ; translated by Haim Watzman, New York : Henry Holt, 2000.)

Ben Gurion le dio a Churchill una respuesta aparentemente clara y firme, pero que en el fondo era equívoca,  permitía realizar varias interpretaciones: “Lucharemos contra Alemania como si no hubiera Libro Blanco y lucharemos contra el Libro Blanco como si no hubiera guerra”.

Durante los años de guerra la mayoría de los dirigentes sionistas decidieron centrar sus esfuerzos en seducir a los judíos de EEUU.  Una parte considerable de ellos estaban más cerca de las posiciones revisionistas de Zeev Jabotinsky (Jabo) porqué suponían que la Agencia Judía y la Histradut, la Federación Obrera creada en 1925, estaban dominadas por el Partido Laborista y respondían a ideologías socialistas. Parece que los judíos de EEUU no sabían que Ben Gurion y Weizmann cuando se referían a Jabotinsky lo llamaban el “Hitler judío”.



Continúa.

sábado, 17 de octubre de 2015

I

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
por Alec Mendoza
2015

Parte I:

Estaban por cumplirse cinco meses del desembarco de los Aliados en las playas de Normandía y la escena de un crimen anunciado había elegido a la Finca N° 6 de Hassan Sabry Street, en el exclusivo barrio residencial cairota de Zamalek , a pocos metros de los campos de polo y de cricket más importantes de África. La villa había sido ocupada hasta enero de 1943 por el Mariscal de campo Sir Archibald Wavell, Comandante en Jefe del Ejército Británico en el Medio Oriente, quién dejó su cargo al ser designado Virrey de la India. Según Artemis Cooper, autor de “El Cairo Durante la guerra”, la esposa de Wavell había "transformado la casa añadiendo puertas y paneles de roble, con muebles blancos que contrastaban con grandes jarrones llenos de flores, y una piscina digna de un emperador romano".

Si había una ciudad que durante gran parte de los siglos XIX y XX podría considerarse un atractivo y cautivante escenario para las amistades frágiles, amoríos inestables, intrigas económicas, traiciones políticas y militares, esa ciudad era El Cairo. Para este relato, es conveniente fragmentar un período de tanta riqueza en acontecimientos que se dilatan en el tiempo; el contexto era el siguiente:

En 1850 los dos imperios occidentales que dominaban eran Francia e Inglaterra. Ambas potencias duramente se disputaron en Egipto la construcción del Canal de Suez, que significaba el dominio de Asia y del Mediterráneo Oriental. Egipto había logrado su “independencia” en 1848, sería más preciso llamarla autonomía condicionada, tras los conflictos producidos entre el pashá Muhammad Alí y el sultán. El 30 de noviembre de 1854 ocurrió un hecho no previsto por los británicos, gracias a la amistad que Ferdinand Marie de Lesseps tuvo en su infancia con el Pasha Said (para aquel tiempo Virrey de Egipto). Lesseps acordó y firmó con Said una concesión del gobierno Egipcio para excavar, construir el canal y explotarlo durante 99 años. Los beneficios que daría, de acuerdo a la posesión de las acciones se repartirían durante los próximos 99 años de la siguiente manera: un 75% para la Compañía, un 15% para Egipto, y un 10% para los fundadores de La Compagnie Universelle du Canal Marítimo de Suez.

El segmento arbitrariamente elegido para nuestro relato se inicia en la tarde y noche del 17 de noviembre de 1869, cuando 6.000 personas a bordo de románticas embarcaciones surcaron el alto Nilo bajo una lluvia de flores y fuegos artificiales festejando desde el Puerto de Said la apertura del Canal del Suez; por fin las aguas del Mediterráneo se juntaron con las del Mar Rojo, una idea soñada desde los tiempos faraónicos. Luego de 10 años de trabajos el canal se hizo a pesar de la fuerte oposición inglesa. 

El Reino Unido había realizado infinidad de operaciones para impedir y luego demorar su construcción. Ese día de 1869 Francia tenía muchas razones para festejar; quedaban atrás más de 50 años soportando y venciendo las presiones, amenazas e ilusorias promesas británicas a Mohammed Ali para que se opusiera a la ejecución del proyecto, hasta que el Virrey se enfermó y perdió todo interés en la obra.

Hubo también impensados obstáculos económicos, políticos y de ingeniería que superar: en un principio la empresa sufrió graves problemas financieros y Pasha Said fue obligado, por la Compañía, a comprar el 44 por ciento del total de acciones de la empresa para mantenerla en funcionamiento; decisión que debilitó drásticamente las finanzas de Egipto. 

En ese entonces las más importantes sociedades científicas británicas, y algunas europeas todo hay que decirlo, aceptaban un antiguo estudio realizado en el año 1799 el cual afirmaba la existencia de una diferencia de 10 metros entre el nivel del Mar Mediterráneo y el del Mar Rojo y en consecuencia, sostenía, la imposibilidad de construir un canal entre ambas orillas; de tal supuesto se deducía que cualquier proyecto encaminado a tal magna obra resultaba absurdo.

A pesar del arraigo de esta creencia un grupo de 20 ingenieros franceses, los “Saint–Simoniens”, impulsados por Lesseps, crearon en Paris en 1846 una asociación para repensar la posibilidad de construir el canal.  No tardó tal grupo en dar frutos, al año siguiente el Ing. Bourdaloue probó que no había tal diferencia entre los niveles del Mar Rojo y el Mediterráneo y que todo se había debido a prejuicios, estudios basados en errores de cálculo y en la utilización de herramientas de medición obsoletas. El Ing. Linant de Bellefonds fue quién presentó el informe técnico final. Casualmente, ese informe fue ignorado en el mundo académico durante algunos años.

Como dijimos las acciones que “La Compañía” no pudo colocar en el mercado tuvo que comprarlas el gobierno egipcio de Pasha Said. Además Napoleón III tuvo que intervenir políticamente en varias ocasiones para neutralizar maniobras diplomáticas de los anglos y sus cuestionamientos técnicos. Francia formó una Comisión Internacional, en marzo de 1864, con la decisión de preparar la obra y en tres años, contra los pronósticos agoreros, se completó el canal.

El gobierno egipcio quedaba obligado a financiar gran parte de la construcción de este proyecto de ingeniería, al que ellos llamaban “Qana al Suways” y también a proveer su mano de obra: millón y medio de campesinos humildes (fellahs) obligados por la fuerza desde todas las regiones de Egipto; al principio no se disponía de maquinaria y todo tenía que hacerse a mano en el marco de un clima insalubre y las duras condiciones de vida; no resulta extraño, entonces, que durante la construcción más de 125.000 trabajadores perdieron su vida. Más tarde el trabajo se aceleró con la introducción de las nuevas dragas y máquinas excavadoras especialmente diseñadas, que alcanzaban rendimientos desconocidos hasta esa época; en algo más de dos años se excavaron alrededor de 50 millones de metros cúbicos de los 75 millones necesarios para completar la obra. 

En aquella noche del 17 de noviembre de 1869 Eugenia, la emperatriz de Francia (la hermosa Eugenia de Montijo), esposa de Napoleón III, lucía esplendorosa en el palco real del Teatro de la Ópera del Jedive en El Cairo, sentada junto al emperador de Austria y el príncipe de Gales, rodeada por los príncipes de Prusia, y de los Países Bajos; acompañada en la sala por lo más granado de la nobleza europea mientras esperaban disfrutar el estreno de “Aída”, la ópera del genial Giuseppe Verdi, quién varios años antes había sido contratado para tal inauguración. “Aída” era el enigmático nombre femenino que, en árabe, significaba “la visitante” o “la que regresa”. La Grand Opera encargada se presentó con espectacularidad y notable despliegue escénico, muchos coros y escenas cambiantes con efectos especiales ¡Fue grandioso! Sin olvidar que el vestuario y la puesta en escena fueron diseñados por el admirado, en la época, Auguste Mariette

Giuseppe Verdi recibió el total de la contraprestación del contrato celebrado pero se negó a estar presente al estreno de su obra en El Cairo. Verdi se molestó por el hecho de que la audiencia estuviera formada exclusivamente por miembros de la nobleza, políticos, diplomáticos, militares y críticos sin lugar para los auténticos  amantes del “Bel canto” y los fieles miembros del público aficionado; sostuvo, luego, que el estreno real, el auténtico, de su “Aída” recién se dio el 8 de febrero de 1872 en el Teatro de La Scala de Milán.

En aquellos días de 1944 en la Finca N° 6 de la calle Hassan Sabry de El Cairo no había ningún emperador romano, sólo vivía allí un distinguido Ministro británico y muy amigo del Primer Ministro. Además era el heredero de la gran empresa familiar de cerveza Guiness, lo acompañaban su esposa y el personal de servicio de la señorial casa.


En El Cairo, en un famoso club nocturno, una bella joven  bailaba abrazando cálidamente a un oficial del ejército británico, en un momento, acercó su boca al oído del oficial y le habló en voz baja. Era una escena común en los lugares de diversión y ninguna de las otras parejas que estaban bailando y bebiendo escuchó las confidencias de los aparentes enamorados. La chica era un agente del Shai, (el servicio secreto de inteligencia de la Haganá, su jefe era  Reuven Zaslani alias “Siloé”, quién sólo recibía órdenes de Ben Gurion), y él oficial era el mayor A.W. Samson, director de seguridad y agente de inteligencia en tiempos de guerra en el Cairo, (se supone que “Samson” no era su verdadero nombre). 

Susurró la joven: "Se sabe que habrá en el futuro cercano un asesinato político aquí, en Egipto, en El Cairo.  La víctima no será un egipcio, pero va a ser una persona muy importante. Yo no te puedo decir nada más que eso”.  Samson, sin exteriorizar su inquietud pidió más detalles pero solo escuchó la voz de su compañera que le repitió: “no puedo decirte  nada más”; y continuaron bailando como si nada. 

Es conveniente recordar que en 1858 la India se había convertido en colonia británica y a principios de 1860, todas las posesiones de la Compañía Británica de las Indias Orientales la “Honourable East India Company”  pasaron a manos de la corona. Inglaterra, que se había opuesto sistemáticamente a la construcción del canal, cambió de tercio y desde que vio la luz ansiaba poseerlo, y al cabo de seis años después de su inauguración se le presentó la oportunidad. En 1875, el Virreinato de Egipto padecía a causa de la brutal deuda externa del país; los agentes británicos en El Cairo fueron los primeros en enterarse que Ismail Pasha estaba dispuesto a vender las acciones egipcias forzosamente adquiridas; sumaban poco más del 40% del total accionario. Por otra parte, en el mundo financiero europeo se rumoreaba que los inversores británicos ya eran poseedores aproximadamente de un 12% de las acciones de la Compañía.
En una oportuna y vertiginosa decisión Benjamin Disraelí, el brillante Primer ministro británico, utilizando su condición de amigo especial y confidente favorito de la Reina Victoria la convenció de la necesidad de comprar el paquete accionario egipcio y así tomar el control sobre la ruta hacia la India Británica, la colonia más rica del Imperio asegurando al Reino Unido una posición de enorme ventaja en la nueva era de disputas coloniales. Disraeli rápidamente obtuvo un préstamo de la Casa Banquera Rothschild, de 4.000.000 de libras esterlinas, y así compró las acciones egipcias. 


El control financiero del Canal de Suez se compartía con Francia, pero las tropas del Reino Unido ocuparon Egipto en 1882, ante unos disturbios que ocurrieron en Alejandría; los británicos con la excusa de proteger a sus súbditos, en septiembre de ese año, invadieron Egipto y en la batalla de Tel el Kebir derrotaron a las fuerzas de Ahmad Arabi. El Tratado de Constantinopla de 1888 declaró al canal “zona neutral” bajo protección británica, y así antes de que terminara el siglo Inglaterra había añadido a su imperio la conquista militar y política de Egipto. Los Ministros residentes británicos pasaron a la condición de administradores del país aunque el territorio de manera formal siguió bajo soberanía turca. La nueva situación consolidaba la expansión británica y la preparaba para los desafíos del futuro; las compañías extranjeras ya establecidas no modificaron su situación, gracias a las «capitulaciones» que el Sultán se había visto obligado a firmar con diferentes gobiernos europeos.


(Continúa)