Mostrando entradas con la etiqueta Lord Moyne. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lord Moyne. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de septiembre de 2016

XVIII - Final

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.

Alec Mendoza

Parte XVIII


El 31 de octubre Avigad recibió a Bet Zuri en la Estación de trenes, no viajó solo, lo acompañó Sarikah Levi (Shulamit), aparentando ser una pareja, Shulamit un año más tarde se casó con Shamir y con él tuvieron dos hijos Yair y Gilada. 

Avigad le informó de las tareas cumplidas por Eliahu Jakim y de sus notables cualidades personales, y le brindó una serie de datos importantes recogidos por la célula del Leji en El Cairo, sus agentes sabían que una o dos veces por semana Moyne jugaba al golf con sus amigos en el Sporting Club Gezira y en esos días las medidas de seguridad eran pocas y vulnerables. Los topos podían disponer de esa información vital con una anticipación que oscilaba entre las 48 y 24 horas, a veces las partidas de golf se cancelaban sin previo aviso.

Le entregó una cartilla de identidad militar a nombre de Chaim Saltzmann, la documentación que los dos Eliahus recibieron no era falsificada, pertenecían a dos soldados recientemente  fallecidos. Avigad lo acompañó hasta la entrada del bar. Exactamente a las 7 pm Eliahu Bet Zuri se instaló en la barra del bar que se le había indicado. Tomó una botella de vino francés y la compró, momentos después un joven se sentó a su lado y le ofreció un cigarrillo.

Bet Zuri miró a su desconocido interlocutor y dijo: “Gracias, mi nombre es Zubulun”, Jakim respondió: “Es un placer, yo soy Ezekiel”. Conversaron sobre las comidas árabes y los atractivos de la ciudad mientras consumían un plato de Kabab con hummus picante para acompañar la bebida. Luego se retiraron caminando hasta la casa de seguridad, la que estaba cerca del bar lo que les permitió observar la activa vida del popular barrio cairota en el que residían.

A la mañana siguiente desayunaron, alquilaron bicicletas y fueron a reconocer la zona dónde estaban ubicadas las oficinas de Lord Moyne, era el edificio Pilares Grises de tres pisos que se encontraba en el número 10 de la calle Tolombat en el barrio Garden City, estaba protegido por una fuerte custodia militar. El puente “Abou el Ela” se hallaba muy distante de Pilares Grises, posiblemente a más de 15 minutos en automóvil, un recurso que Shamir había prohibido utilizar. 

Durante varias tardes caminaron por la calle Hassam Sabry, observaron cuidadosamente a la Villa N° 6, su arboleda y entorno, continuaron hasta la entrada del Club donde Moyne jugaba al Golf, un empleado les permitió el ingreso para que los dos “turistas” visitaran los campos y el Club House.  

Advirtieron que había muchos deportistas, el link de golf estaba al final del predio frente a un imponente castillo de estilo normando. Había una discreta vigilancia, gran cantidad de personal de servicio con saco blanco de lino egipcio que servía bebidas con sándwiches, y también observaron a muchos jardineros que cuidaban las flores y el Green de golf.
En la casa de seguridad los dos Eliahus analizaron toda la información disponible, luego, asumiendo su papel de jefe, Bet Zuri le dijo a Jakim:

 “He decidido que lo haremos de día, en el jardín de recepción de la Villa, justo cuando Moyne regrese para almorzar y haya programado jugar al golf en la tarde, es cuando generalmente llega a su casa sin custodia. Tú te ubicaras entre los arbustos que están a la izquierda del camino de entrada y cuando Moyne baje del automóvil serás quién lo ejecute. Yo estaré a la derecha del coche amenazando al conductor, si algo falla te reemplazaré en matar al inglés”. La operación debe realizarse en 8 o 10 segundos y escapar aprovechando la sorpresa.

Bet Zuri explicó que la misión era imposible de realizar “en el edificio de oficinas por la presencia de soldados evidentemente preparados para rechazar cualquier ataque, de allí es seguro que no salimos vivos. Y al Gezira Sporting Club lo descarto por dos razones: la cantidad de gente que se desplaza por los campos es un gran inconveniente para nosotros y la puerta de entrada al Club también es la puerta de salida, podemos quedar encerrados en una verdadera trampa”. Gerold Frank, opera citada.

Jakim manifestó que compartía el plan, pero todavía faltaba analizar y decidir dos aspectos, ellos eran: “1) ¿Cómo saber con certeza si la custodia estará presente o no lo estará? y después de ejecutar al inglés, 2) ¿Cómo llegar caminando desde el barrio Zamalek al puente?, el tiempo que demanda es demasiado extenso con muchas posibilidades de ser vistos, detectados y apresados”.

Bet Zuri le respondió que el primer aspecto dependía del trabajo de inteligencia de la gente de Avigad. Sobre la segunda cuestión aún no tenía una decisión tomada, entonces, la respuesta correcta la dio Jakim: “lo indicado será que utilicemos bicicletas, como lo hemos hecho en estas jornadas, comprobamos que las alquilan sin pedir documentos y además no hay que llenar papel alguno, no dejamos ningún rastro”. Seguidamente quemaron las fotos, notas y planos.

Avigad los citó para almorzar en el Club Judío y cuando saboreaban  los postres de exquisitos rugelach les dijo en voz baja: “Seguramente hoy es la última ocasión que estaremos juntos en El Cairo. La operación se realizará mañana, 6 de noviembre en las horas, lugares y funciones fijadas por Bet Zuri. Leji estará junto a ustedes hasta que regresen en 24 horas por tren a Eretz Israel”.Beverly Taylor: “We were never Young”, the true story of drama historical. Brooklyn, New York 2009.

El asesinato del Ministro, la persecución, detención, apresamiento y el juicio basado en cuatro cargos, más la condena de los Eliahus fueron relatados con detalle en entregas anteriores. 

Basta recordar que la sentencia se llevó a cabo el 23 de marzo de 1945 en la prisión de Bab al Khalk de El Cairo. Los dos asesinos se dirigieron caminando tranquilamente a su ejecución cantando el Hatikva, el himno nacional judío. 

Yitzhak Shamir, “Summing Up: An Autobiography”.Edit.  Diane Pub Co (october 1994)

Los británicos colaboraron activamente con la investigación de la policía egipcia, presionaron para un juicio en un tribunal militar y promovieron la pena de muerte para ambos acusados. 

Con resultados mínimos trataron de impedir que los acusados ​​hablaran en la corte, temiendo el efecto que esas declaraciones tendrían en la opinión pública egipcia. Muchos nacionalistas egipcios de tendencia republicana vieron a los asesinos como patriotas que luchaban contra el imperialismo británico y organizaron algunas manifestaciones estudiantiles de solidaridad.                                            
                    
Algunas conclusiones del asesinato

1) Se pudo mantener el secreto sobre esta compleja operación. Los escasos y confusos datos obtenidos por el Shai de la Agencia Judía y los servicios  de seguridad británicos fueron insuficientes para abortar o perjudicar la misión. El plan privilegiaba el logro antes que la seguridad, pero la misión de ninguna manera podía ser considerada  como una “operación suicida”.


2) El objetivo se logró, Lord Moyne fue muerto por Jakim con tres disparos para asegurar su muerte y lo hizo en los tiempos fijados. Bet Zuri estaba en acción por si algo fallaba, listo para cubrir y sustituir a Jakim. (Primer cargo veraz de la fiscalía).


3) Las tareas de inteligencia y logística coordinadas por Avigad fueron impecables. El 6 de noviembre de 1944 Lord Moyne llegó a su Villa para almorzar sin ninguna custodia militar, tal como había sido planeado, los informantes no fallaron.


4) Los jóvenes combatientes fueron bien elegidos, demostraron tener un compromiso total con la misión y el ideario del Leji. Rechazaron la cobarde estrategia defensiva que les propuso el Dr. Asher Levitsky, porque para salvarlos de la muerte le quitaba a la misión el sentido político e idealista de redención hebrea que la misma tenía.

Levitsky les dijo: “Hay una sola posibilidad jurídica para que ustedes puedan salvarse. Deben confesar que ahora comprenden que actuaron bajo una locura temporaria producto del horror e injusto sufrimiento del pueblo judío en Europa. Deben explicarle al Jurado que una secta de fanáticos que opera en Palestina desde hace mucho tiempo (la banda de Stern) los captó cuando ustedes apenas tenían 15 años y los orientó pésimamente aprovechándose de las naturales rebeldías de la adolescencia para diferenciarse de sus familias conservadoras.

Con el exagerado pretexto de que las puertas de Palestina se habían cerrado para los judíos, los violentos les inculcaron deseos de venganza, resentimiento y odio hacia el gobierno del Reino Unido. Insistan en que se arrepienten de todo lo realizado porque fue hecho bajo un estado de confusión racional y gran stress emocional, soliciten perdón para poder reconstruir sus todavía muy jóvenes vidas. Nunca critiquen al gobierno de su Majestad.

Después de la confesión yo solicitaré la aplicación de una vieja ley Turca que está vigente en Egipto que suspende la aplicación de la pena de muerte por crímenes cometidos bajo estados de gran emoción violenta porque los impulsos impiden la comprensión de la criminalidad de las acciones. Este asunto es vital para que Jakim no sea colgado. El caso de Bet Zuri lo presentaré bajo el marco de una legítima defensa ante la valiente reacción del chofer Fuller”.

Beverly Taylor: “We were never Young”, the true story of drama historical. Brooklyn, New York 2009. También hubo una serie en la televisión israelí en 1996.

La conducta de ambos sicarios durante todo el juicio fue tan valerosa como emotiva y eficaz, expresaron con gran habilidad una denuncia contra la injusta política del Reino Unido en Palestina, obtuvieron una enorme difusión mundial y una sensible publicidad para la derecha sionista, a esto se dedicó la parte más importante de los periodistas de los medios norteamericanos y británicos que ocupaban gran parte de la Sala de Audiencia del juicio. 

"No estamos luchando por la Declaración Balfour, ni estamos luchando por un hogar nacional permitido por el mandato o no permitido por el mandato; estos extremos no nos interesan ", dijo Bet Zuri en su discurso. "Estamos luchando por un principio fundamental: ¡La Libertad!  Queremos que nuestra Tierra de Israel sea libre e independiente".

"La propaganda británica  acostumbró al mundo a ver la cuestión de la tierra de Israel como un conflicto entre árabes y judíos, mientras que los británicos son los jueces y árbitros. Pero esto es incorrecto. Totalmente incorrecto! La cuestión de la tierra de Israel es un conflicto entre los hijos hebreos de la tierra, que somos sus propietarios y un gobierno que es totalmente extraño a nuestra tierra, el gobierno británico”. 

http://lehi.org.il/?p=3351, Historia del LEJI, Moyne.

5)  La reacción del chofer Lance Corporal Fuller fue una situación imprevisible. A pesar de recibir la orden de: “quédate quieto que nada te va a pasar” el chofer irrazonablemente se abalanzó sobre Bet Zuri para arrancarle su arma, esto obligó a Zubulun a dispararle, lamentablemente el balazo le provocó a Fuller una muerte instantánea. (Primer cargo falso del Fiscal: afirmó que se disparó con intención de matar al chofer Fuller y si fuera necesario a las otras dos personas que estaban en el asiento trasero del automóvil, la señorita Osmond y el capitán Onslow. 

Esta acusación de la fiscalía no se corresponde con la verdad de los hechos y órdenes dadas por Shamir.                                                                                         

Emmanuel Katz: “Leji Fighters For the Freedom of Israel” edit. Yair Publishers, Tel Aviv 1987.
                                                                                                  

6) La aparición en la escena del crimen del inspector de la Policía de Tránsito egipcia Amin Abdullah conduciendo una potente motocicleta  fue un acontecimiento absolutamente casual. Abdullah tomó un camino que casi nunca utilizaba, oyó unos tiros y vio a dos jóvenes que escapaban en bicicletas del jardín de la casa de Moyne. Él no estaba cumpliendo ninguna labor relacionada con los hechos relatados, pero su conducta persecutoria fue el elemento determinante que causó el apresamiento de Bet Zuri y Jakim.

El tiroteo ocurrido sobre el puente no fue para matar a Abdullah, los disparos fueron dirigidos al aire, el propósito fallido era alejar a la gente que transitaba por el “Abou el Ela Bridge”, conocido también como el puente “Boulac” para abrir un corredor de escape. Un grupo de personas exaltadas los inmovilizaron con la intención de lincharlos, la actuación de las fuerzas policiales lo impidió. 

Además esta circunstancia fortuita fue la que impidió que Bet Zuri y Jakim se suicidaran antes de caer prisioneros, decisión que sí estaba prevista. 

Bet Zuri no apuntó ni disparó con intención de matar al policía Amin Abdullah ni a otros ciudadanos egipcios que estaban en el puente. (Segundo cargo falso de la fiscalía). Gerold Frank: “La Escritura”, subtitulado (Asesinato en el Cairo durante la Segunda Guerra Mundial), de la editorial  Simon & Schuster 1963.


7) Evidentemente, ingresaron al territorio egipcio ilegalmente con la intención de matar a Lord Moyne y tuvieron la colaboración de una organización terrorista extranjera. (Segundo cargo veraz del Fiscal).


8) La campaña internacional que encabezaban Arturo Toscanini y Eleanor Roosevelt para solicitarle al Reino Unido que los jóvenes asesinos no fueran condenados a la pena de muerte había logrado una gran adhesión en muchos países, especialmente en los EEUU y en el Reino Unido. La posición británica era cuestionada mundialmente y en Whitehall había presiones para que se modificara la postura dura de los militares y de los  amigos de Moyne. El lobby judío en Londres estaba a punto de lograr modificar la pena fijada en la sentencia.


9) Pero, otro hecho no previsible ocurrió, el 24 de febrero de 1945 fue asesinado en pleno recinto del Congreso el  primer ministro egipcio Ahmed Maher Pasha, un político muy pro-británico.                                                                                               
El rey Farouk acusó a los Hermanos Musulmanes que luchaban para anular la influencia y presencia inglesa en Egipto ser los autores ideológicos del crimen.

No olvidemos que varios analistas del Foreing Office suponían que el asesinato de Lord Moyne buscó tener impacto en los árabes, sobre todo para estimular el nacionalismo egipcio. 

El gobierno del Reino Unido y las autoridades británicas en Palestina pensaron que podían estar frente a una conspiración de vastos alcances, incluso llegaron a suponer que los asesinatos de Lord Moyne y de Ahmed Maher Pasha podían formar parte de un mismo plan.

Esto los decidió a despreciar los esfuerzos internacionales solicitando cambios en la sentencia y los innumerables rogatorios de perdón provenientes especialmente de los EEUU. Londres tenía ahora una “razón de estado” que le exigía al Imperio Británico sancionar con la pena máxima a los culpables de estos asesinatos. 

El 23 de marzo de 1945 los dos Eliahus fueron ajusticiados, exactamente un mes después de la muerte del Primer Ministro de Egipto y a 135 días del asesinato de Lord Moyne.


10) Hubo una última sorpresa: el estudio balístico de los proyectiles extraídos del cuerpo de Lord Moyne indicaron que habían sido disparados por el mismo revolver que se había utilizado para matar a Haim Arlosoroff (Secretario Político de la Agencia Judía), en la noche del 16 de junio de 1933 en las playas de Tel Aviv. 

En efecto, el Superintendente de Seguridad y experto en balística de Palestina F.W. Bird el 8 de noviembre de 1944 voló hacia El Cairo para analizar el arma y las balas que causaron la muerte de Moyne. 

Bird recuerda que en Palestina había estudiado y comparado la bala de la evidencia Arlosoroff con balas y armas capturadas por la policía a terroristas árabes y judíos y lo hizo cientos de veces en Palestina, “todos los resultados fueron negativos”.

En El Cairo le entregaron a Bird las tres balas que estaban en el cuerpo de Moyne y el revólver utilizado por Eliahu Jakim, era un arma marca “Nagant” de fabricación soviética. Bird pudo comprobar científicamente que los rastros de trazabilidad de los proyectiles que impactaron a Moyne eran similares a los rastros existentes en la bala “Arlosoroff”. El caño del Nagant tenía un rayado que se denomina ánima, y dejó esas marcas únicas y siempre iguales en los plomos disparados. Este detalle permite saber si las balas fueron disparadas por la misma arma. 

Posteriormente, se comprobó que el revólver Nagant había sido utilizado en no menos de siete asesinatos políticos previos: el de dos árabes, cuatro policías británicos y el asesinato de Arlosoroff. 

Hasta el día de hoy los sionistas revisionistas que gobiernan Israel continúan negando ser los autores de aquel asesinato. El rey Farouk para no perder la costumbre se quedó con el Nagant.

Publicado en el Jewish Journal del 10 de agosto de 1973, con el título: “La Ruta del Arma Asesina de 1933 hacia el Escuadrón de la Muerte del Grupo Stern”  Bird también había hecho afirmaciones similares en una carta de lectores  al Rand Daily Mail, en julio de 1973, aclarando que: “No di testimonio de la conexión Arlosoroff en el momento del juicio a los dos asesinos de Lord Moyne ya que la cadena de evidencia de aquel caso había sido rota durante los once años transcurridos.” 

Véase Lenni Brenner: “51 Documentos, sobre la colaboración de los dirigentes sionistas con los nazis” Editorial Canaán, Buenos Aires 2011, p. 206.

Dice que: 

De la Defensiva a la Ofensiva    

El asesinato de Moyne y el juicio de los Eliahus plantearon la cuestión de la tierra de Israel y del sionismo combatiente en el centro de la atención mundial.
Muchas colectividades judías en la diáspora se llenaron de orgullo por la acción de estos jóvenes. También inspiró a los judíos de Egipto a colaborar con los republicanos nativos contra el imperio de la Gran Bretaña en el Oriente Próximo. Causó un gran impacto y simpatía en el gobierno soviético, Moscú, comenzó a expresar la idea que había nacido un "nuevo sionismo", que deseaba la retirada británica de Palestina. En los Estados Unidos despertó renovadas muestras apoyo, no solo en los judíos revisionistas, y el gobierno proyectó su mirada sobre las reservas de petróleo y posiciones estratégicas que se encuentran entre el Golfo de Suez y el Golfo Pérsico. 


Aquí cerramos el relato la muerte de Lord Moyne y sus jóvenes asesinos, lo hacemos repitiendo palabras de Gerold Frank. 

“Uno tenía 17 años y el otro recién había cumplido 22, fueron los jóvenes que entrenó la Banda Stern (Leji). Su audaz y terrible obra sacudió al Imperio Británico, y todavía da forma a un conflicto de nuestro tiempo. Esta es la corta historia de esos dos chicos, y de aquel hecho. Es una historia de idealismo y de terror, de conspiración y suspenso. Es una historia que nunca se olvidará”.

  “La Escritura”, subtitulado (Asesinato en el Cairo durante la Segunda Guerra Mundial), de la editorial  Simon & Schuster (1963).

Final del tema Lord Moyne.


martes, 5 de julio de 2016

XVII


Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.

Alec Mendoza

Parte XVII

La trama secreta del asesinato.


En Jerusalén, durante los últimos días del mes de agosto de 1944, Yitzhak Shamir (alias Michael, alias Rabbí Shamir) e Israel Scheib (alias Eldad) discutieron la conveniencia para los “Luchadores por la Libertad de Israel” (Leji) de asesinar a Lord Moyne, nuevo Ministro Británico Residente en El Cairo, (en árabe Al-Qāhira “la fuerte” o “La victoriosa”), una antigua idea del fallecido Abraham Stern. Colin Shindler: “El ascenso de la derecha israelí, de Odessa a Hebron. Cambridge University Press, 2015

Ambos acordaron que era un objetivo muy importante para la organización y que valía la pena intentarlo. Sostuvieron que era vital mantener un absoluto secreto sobre esta operación para impedir que se filtrara información a los ingleses y obligara a abortar la misión, hecho que había ocurrido en varias oportunidades.

Por ejemplo, un año antes la Hagana propuso al Irgun y al Leji conformar una entidad militar no alineada con ningún partido político para realizar ciertas operaciones de manera conjunta. Formaron un cuerpo de combate, con el nombre de עם לוחם (Nación Combatiente), la primera acción decidida era secuestrar al odiado Alto Comisionado británico en Palestina, Sir Harold McMichael para deportarlo a ChipreHaganá por orden de la Agencia Judía (temerosa de la respuesta británica), advirtió a los ingleses y se frustraron las acciones conjuntas antes de intentar comenzarlas.

En junio de 1944, Shamir ya le había ordenado a Binyamin Gafner, el enlace encubierto de Leji en el ejército británico en Egipto a obtener información completa sobre Moyne. Véase http://lehi.org.il/wp-content/themes/river-child/assets/images/logoene.png
En pocos días de intenso trabajo Michael y Eldad disponían de información detallada de las costumbres y movimientos del nuevo Ministro Residente, así como de las medidas de protección y las lagunas que el sistema de seguridad del Ministro tenía. Shamir activó una célula de la organización que operaba desde el edificio del “Club Judío” de El Cairo. Seguidamente enviaron a El Cairo a Yosef Sitner para continuar el trabajo. Véase http://lehi.org.il/?p=3351, Historia de LEJI. “De la defensiva a la ofensiva”. 
La inteligencia y logística de la misión estará coordinada por un hombre de total confianza de Leji, cuyo nombre de guerra para la ocasión será “Avigad”. Ver: Beverly Taylor: “We were never Young”, Brooklyn, New York 2009.

Acordaron que la acción 1) Debía ser realizada por dos combatientes, si uno fallaba había otro para ejecutar al blanco. 2) Ambos debían estar totalmente comprometidos con el ideario del Leji. 3) Capacitados para matar en pocos segundos exclusivamente a Moyne mediante disparos de revólver. 3) Escapar sin utilizar coches, confundirse rápidamente con los numerosos pobladores que cruzaban el puente “Abou el Ela” y refugiarse en la casa de seguridad. 4) Veinticuatro horas después estarían de regreso mediante ferrocarril en Palestina. Nachman Ben-Yehuda,  (1993). “Political Assassinations by Jews: A Rhetorical Device for Justice”. Albany, NY: SUNY Press.

El esquema básico del plan privilegiaba el logro antes que la seguridad, pero demostraba que la misión estaba planeada con sumo detalle, no era una “operación suicida” (después de realizada así fue calificada por los británicos y la Agencia Judía). Los sicarios debían saber que si algo no salía de acuerdo al plan, no debían ser detenidos por el MI5 o la policía egipcia, porqué seguramente serían torturados y muertos.
El escape era complejo pero posible porque contaría con apoyo humano, información precisa y recursos materiales suficientes.

Se discutió detenidamente quienes serían los sicarios, estuvieron de acuerdo que debían ser dos muchachos jóvenes, no mayores de 24 años, probados por el Leji en algunas operaciones, y debían ser desconocidos por los británicos y la Agencia Judía.

Shamir y Eldad acordaron que Eliahu Bet Zuri sería el responsable de la misión. Shamir conocía a Bet Zuri desde 1938, cuando Eliahu tenía 16 años y cumpliendo órdenes de Stern asaltaron un puesto de la Organización Sionista Mundial, para la recaudación de donaciones de los judíos extranjeros que llegaban o partían de Tel Aviv. Zev Golan: “Stern, the man and his gang”, Yair punlishers, Tel Aviv

Eliahu Bet Zuri había sido detenido años antes por los británicos y llevado a la cárcel de Latrun. El CID, y el MI5 suponían que había muerto, tampoco figuraba en los listados de sospechosos elaborado por la Agencia Judía, fuera del Leji, Bet Zuri sólo era conocido por Beguin y su Alto Mando, sabían que el Irgun jamás lo delataría.

El 8 de agosto Bet Zuri (alias Zubulun) había participado en el último intento de asesinar al Alto Comisionado y todo indicaba él hirió a MacMichael en medio de un tiroteo que costó varias vidas entre los numerosos custodios de británico y personal atacante. Nachman Ben Yehuda,  opera citada.
Luego de varias discusiones Shamir aceptó que un joven de 18 años de edad llamado Eliahu Jakim, al que Eldad recomendaba por su valentía, condiciones personales y devoción por el ideario violento de Stern. El tema central de debate fue que Eliahu Jakim provenía de una numerosa familia de Haifa, gente de fortuna y conocidos seguidores de Weizmann y Ben Gurión.
Eldad entendía que su familia, posición económica, social y política era la gran ventaja, los ingleses y la Agencia no podían tener sospechas sobre él; desde hacía un año estuvo probando a Eliahu Jakim en debates sobre el sionismo, pegatinas nocturnas de carteles, contrabando de armas y guarda de granadas.

Eliahu Jakim (alias Ezekiel) era un experto tirador con fusiles, pero se consideró que debía recibir entrenamiento especial en el manejo del revólver y practicar tiro con esa arma, Yeshua Cohen, el especialista en armamento y explosivos del Leji se ocupará de estas tareas, luego de superar este test, Shamir conversaría con él para darle las últimas instrucciones.

Jakim llegó a El Cairo el 10 de octubre de 1944 vistiendo uniforme del ejército británico de la Brigada Judía y se dirigió al “Club Judío” a la 7 pm tal como le habían indicado. Se sentó en un sillón del hall de recepción, mirando hacia la entrada del edificio.
Esperaba la llegada de un hombre alto que en el bolsillo izquierdo de su saco llevaría unos papeles de color amarillo, cuando eso ocurrió, el recién llegado sin reparar en nadie se dirigió a la barra del bar. Jakim lo siguió, se sentó a su lado y le dijo: “Hola, soy Ezekiel, ¿quiere usted un cigarrillo?” La respuesta fue agradecer el ofrecimiento, tomar y encender el cigarrillo. Se presentó como “Avigad” e invitó a Jakim con un trago. Beverly Taylor: “We were never Young”, Brooklyn, New York 2009.

Salieron del Club y conversaron caminando. Avigad le comentó que lo primero que debía hacer era encontrarse con el “maestro Sadovsky” una verdadera enciclopedia de la geografía de El Cairo, conocía los barrios, calles, avenidas, puentes y edificios emblemáticos de la ciudad.

Le informó a Jakim que ahora tenía una nueva identidad para las autoridades de Egipto se llamaba Moshe Cohen Yitzhak, nacido en 1926 en Jerusalén y le entregó la cartilla militar de documentación. Avigad le recordó que para los camaradas del Leji en El Cairo él era solamente conocido como Ezekiel.

Durante la charla en más de una ocasión Avigad mencionó la palabra “misión”, entonces, Jakim le preguntó cuál era la misión a cumplir ya que él desconocía el objetivo de su presencia en Egipto.
La respuesta fue directa:”El Alto Mando de Leji te eligió para matar a uno de los máximos enemigos del pueblo judío, el Ministro Residente, Mr. Moyne”. Beverly Taylor, opera citada.
Avigad le informó a Jakim que tendrá un compañero, quién será el responsable de la operación por su experiencia en combate, conocimiento de El Cairo y de todo el plan de Shamir, le aclaró que aún no se había fijado la fecha exacta para la ejecución de Moyne.

El responsable de la misión llegará en los próximos 10 días, su nombre clave es “Zubulun” y se encontrará con Jakim a las 7 pm en un bar de bebidas y comidas de la ciudad que conocerá oportunamente.

Recibió las llaves de una casa de seguridad ubicada en un típico y populoso barrio árabe, el apartamento tenía una habitación, baño y cocina, la cocina nunca debía utilizarse. Había un armario que contenía ropas sport para cambiarse, el uniforme inglés se vestiría únicamente el día de llegada y el día de la partida hacia Palestina.


El austero mobiliario consistía en dos colchones, una mesa chica de bar, dos sillas, una lámpara con un foco eléctrico y un cenicero. El armario contenía la ropa, un bolso con dos revólveres cargados y un sobre grande con varias fotografías recientes de Lord Moyne y de los dos coches que utilizaba. Un segundo sobre de color madera contenía dinero para desayunar, consumir una comida por día y adquirir algunos objetos necesarios, el dinero estaba calculado para unas 20 jornadas. Si surgían gastos no previstos Avigad se ocuparía de solucionar ese tipo de problemas.

Yitzhak Shamir e Israel Scheib en sus escritos, declaraciones y memorias no dieron a conocer la verdadera identidad de “Avigad”, sin dudas se trataba de un probado miembro del Leji en inteligencia, debía organizar la logística y los contactos personales para lograr el objetivo de la misión, algunos analistas y estudiosos de la guerrilla judía consideran que Yaacov Levstrin (Eliav) o Yeshua Cohen podrían haber sido “Avigad”, otros sostuvieron que Avigad no era otro que el mismo Israel Scheib.

No coincidimos con estas opiniones porque Scheib, Eliav y Cohen estaban identificados por los británicos y la Agencia Judía, sus rostros y nombres junto al de Shamir y los altos mandos del Irgun aparecían en muchos carteles fijados en Jerusalén, Tel Aviv, Jaffa y Haifa como peligrosos terroristas buscados por las fuerzas de seguridad palestinas. Pensamos que Avigad pudo ser Yosef Sitner.

Avigad pausadamente le dijo a Ezekiel: “Tu primera tarea será conocer, reconocer y transitar por ciertos lugares de El Cairo como si hubieras estado aquí por un buen tiempo, nunca debes permanecer más de 3 o 4 horas en ningún lugar, conversar sólo lo necesario con desconocidos y hacerlo siempre con amabilidad.

Mañana a las 8 horas en el “Club Judío” te presentaré al “maestro Sadovsky” quién te instruirá sobre El Cairo, ahora te guiaré hasta tu casa, nunca olvides en llevar los documentos, poco dinero y nada que pueda comprometerte”.

Al día siguiente, a las 8,15 horas llegó Sadovsky al Club Judío de El Cairo y lo hizo acompañado con una muchacha, un hecho que molestó a Jakim. Minutos después la mujer se retiró del Club acompañada por Avigad.

El “maestro” inició su tarea docente sobre la geografía y características socio económicas de El Cairo, luego de escuchar y tomar algunas notas, al cabo de dos horas Jakim recibió un plano de los principales barrios residenciales de la ciudad y se despidieron hasta una próxima reunión. Avigad le había ordenado que todos los materiales una vez estudiados debieran ser destruidos o quemados.

Jakim consideró que Sadovsky era un sujeto demasiado conversador, además pensaba que el “maestro” había vulnerado la debida seguridad al presentarse junto a una joven desconocida.

Pero, comprobó que la instrucción recibida era tan precisa como descriptiva cuando se descubrió a si mismo caminando por el barrio de Zamalek como si fuera un turista conocedor y habitual.
Durante los siguientes días Eliahu Jakim se dedico a recorrer el tranquilo barrio en el que vivía Lord Moyne, un conjunto de Villas con cuidados jardines, frente a ellas se extendían los campos de polo, tenis y golf del señorial Club de la colectividad británica.
Alquiló una bicicleta para observar el distante edificio donde Lord Moyne tenía sus oficinas, comprobó que era un lugar fortificado con tropas y carros de combate.
Observó discretamente que a la 1 pm Moyne llegaba con su custodia, a 200 metros de la Villa del Ministro, en la esquina de Hassan Sabry con Gezira había un puesto policial egipcio que era atendido por un agente armado que se desplazaba en bicicleta para realizar sus rondas de control, a la mañana llegaba al puesto a la 8 hrs., exactamente a las 10 hrs. y al mediodía recorría el barrio, a las 12,45 hrs. se introducía en el Club inglés posiblemente para almorzar, luego, a las 14 volvía a su puesto y se quedaba hasta las 18 horas, momento en que efectuaba la última recorrida del día.
También registró el tiempo necesario para llegar caminando hasta el muy transitado puente “Abou el Ela Bridge”, (ahora desmantelado). Dicho puente era el paso obligado para llegar desde el barrio Zamalek a la casa de seguridad en el laberíntico barrio árabe.
Durante varias noches Avigad lo invitó a cenar en el Club Judío y en un bar árabe que en bebidas alcohólicas era pre-islámico, este comercio poseía una barra donde servían exquisitos platos de comida árabe, allí Ezekiel recibía nuevas indicaciones y consejos que Avigad le brindaba en atención a su juventud y a la importancia de la misión. Escuchaba con atención y admiración el conocimiento y compromiso que expresaba Jakim hacia Stern y el odio hacia todos los británicos. El bar árabe era el lugar elegido para que Ezekiel se encontrara con “Zubulun”, el responsable de la operación.
Avigad le informó que tendría un nuevo encuentro con el “maestro”, Jakim le comentó que Sadovsky era una persona que le desagradaba por jactancioso. Avigad reconoció que las impresiones de Ezekiel eran plausibles, pero Sadovsky tenía su valor para la misión. Por la jovencita no debía preocuparse, era un miembro de Leji y estaba con Sadovsky para controlarlo.



Continuará.
   

sábado, 30 de abril de 2016

XV

Cuando los senderos se bifurcan hasta reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte XV



Semblanza de Abraham Stern. (*)

Patrick Bishop, es autor de varias historias militares, y  ha recreado en “The Reckoning”: Death and intrigue in the Promised Land.  Editado por Harper Collins en 2014, la dramática vida de Abraham Stern.  A veces, el mismo libro se presenta otro título. “El misterio de Wells”: ¿Cómo la muerte de un hombre cambió el destino de la tierra prometida? La editorial es siempre la misma, Harper Collins de Nueva York.

Este libro,  partiendo de fuentes británicas e israelíes, ofrece una mirada original y documentada sobre un capítulo de la historia sionista que pocos lectores conocen. Hay muchos detalles sorprendentes en la compleja vida del Yishuv durante la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo ¿Quién sabía que la Fuerza Aérea de Italia bombardeó Tel Aviv en 1940, matando a 167 personas? Y que esta acción de la aviación fascista fue objeto de gran admiración por Abraham Stern.  Lo realmente sorprendente es que este episodio bélico ha sido olvidado por los historiadores oficiales del sionismo y sus propagandistas.
El autor enriquece  nuestra comprensión sobre las rivalidades e intrigas del sionismo en las luchas libradas en la tierra prometida en el significativo período que va de 1930 a 1949.

Patrick Bishop  describe a Abraham Stern como un individuo de gran carisma y poseedor de un verbo cautivante para anunciar seductores presagios, pero también nos recuerda que era  una persona que se manifestaba  profundamente inestable.                                                                    

Nacido en Polonia en 1907, al estallar la Primera Guerra Mundial su familia tuvo que ocuparse en buscar refugio en varios países de Europa. Stern creció con ausencia de las figuras parentales, vivió situaciones de abandono y persecución, en medio de graves dificultades y constantes amenazas para poder sobrevivir.  
Desde que llegó a Palestina en 1926 en plena juventud, 19 años, Stern se relacionó con  la facción "Brit HaBirionim", un grupo religioso de la derecha judía poco tolerante con la política oficial del Yishuv, esto es, la Agencia Judía y los sionistas laboristas de Ben Gurion y Weizman. "Brit HaBirionim" (en castellano “Unión de Rebeldes Sionistas”, también era conocida por “Banda de muchachones o gamberros”) en principio la secta seguía los postulados del sionismo revisionista. 

Fue la primera organización clandestina contra los ingleses. Desde su creación en 1925 las ideas de esta minoritaria facción tuvieron influencia sobre la juventud clandestina revisionista y también sobre muchos otros extremistas judíos. Los fundadores y principales ideólogos eran dos intelectuales, el periodista militante del sionismo revisionista Abba Ahimeir y el poeta Uri Zvi Greenberg. Este fue el primer intento de unir el nacionalismo militarista con elementos místicos religiosos.


Stern era considerado  como un joven  con una intensa compulsión para dirigir lo que otros debían realizar, era "un show-off man” con marcados rasgos narcisistas. Se dedicó a escribir algunas obras teatrales estudiantiles de contenido patriótico que él nunca protagonizó y poesías de tono épico de dudoso gusto. Stern, en 1932, se incorpó al Irgún Zvai Leumi, la organización militar clandestina que Vladimir Zeev Jabotinsky dirigía desde el exterior en franca oposición a la Organización Sionista Mundial.  

El gran problema que tenía Stern era su incapacidad para  compartir protagonismo con otros. Su nombre de guerra "Yair", (el Iluminador) fue adoptado en homenaje a  Eleazar Ben Yair, el comandante de los zelotes en Masada durante la revuelta judía contra Roma en el año 70 dC, líder de la resistencia judía que  prefirió el suicidio masivo antes que rendirse. 

Stern no quiso ni pudo incorporarse a la Hagana por radicales diferencias personales con las políticas probritánicas, las de tinte socializantes y de defensa contenida frente a los árabes; no pudo permanecer en el Irgun porqué se negó a obedecer a Jabotinsky y se enfrentó duramente con su amigo David Raziel, y finalmente no hizo la menor autocrítica cuando gran parte de su banda lo abandonó y  él prefirió quedarse junto a unos doscientos fanáticos que lo idolatraban.

Predicó una ideología embriagadora de la lucha armada contra los gobernantes británicos en Palestina. Las operaciones de su grupo incluyeron numerosos asaltos violentos  a casas bancarias, de seguros y puestos sionistas de recaudación de fondos, y ordenó una gran serie de atentados con bombas y granadas que costaron la vida de oficiales británicos, policías judíos, policías árabes, comerciantes palestinos y transeúntes inocentes.  Stern nunca participó en las operaciones, él era la inspiración,  pero no el hacedor. (“Stern: The man and his gang”. Libro citado de Zev Golan. Especialmente véase el impresionante Apendix A: Chronological List of Leji Operations). 

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, los grupos armados sionistas suspendieron las hostilidades contra los británicos, para enfrentar a la Alemania nazi.  La excepción fue la Banda de Stern.

Stern explicaba a sus seguidores que ante pueblo elegido había “perseguidores” y “enemigos”. Los alemanes podían ser “perseguidores”,  igual que muchas otras naciones a través de las épocas lo fueron. Pero lo peor, decía Yair, eran los “enemigos”, los ingleses, quienes usurparon y gobernaban la tierra que pertenece desde tiempos inmemoriales a los judíos. Con los “perseguidores” se puede acordar, con los “enemigos” hay que luchar. De acuerdo con esta peculiar lógica, los británicos eran peores que los nazis.

De hecho, Stern tenía la extraña idea, en parte realizada,  de unir sus fuerzas con la Italia fascista y la Alemania nazi contra los británicos y aliados. A cambio, los italianos y alemanes entrenarían a los hombres que luchaban por la libertad de Eretz Israel y ayudarían a la inmigración de los judíos de Europa para radicarse en Palestina. Stern, trató de vender su extraño plan a los nazis, cuando Hitler estaba ganando la guerra y sus generales aconsejaban apoyar a los árabes.  
Esta posición tan extrema de Stern lo marginó definitivamente del movimiento sionista oficial y del revisionismo. Incluso muchos de  sus antiguos camaradas no querían tener nada que ver con él, y su conducción se redujo al mando de un grupo de cómplices. 

El MI5 y el MI6 estaban convencidos que Stern en realidad era un fascista que se ofrecía como el potencial “Quisling de Palestina”, sabían de sus intensas relaciones con los italianos y de sus intentos de pactar con los alemanes, los especialistas en seguridad lo consideraron un terrorista muy peligroso y colaborador del enemigo entonces tomaron la decisión de eliminarlo. Stern era el “buscado” más famoso de Palestina.

En ese mismo año (1941), llegó a Palestina Yalin Mor uno de sus seguidores, Stern le comentó que su ambición era la de matar al Ministro Residente en Egipto como una demostración que la lucha no era sólo contra la presencia británica en Palestina, sino contra el Imperio como tal. Pero cuando Londres nombró al Barón Richard  G. Casey, un hombre nacido en Australia, como Ministro Residente, el plan tuvo que ser dejado de lado porqué el asesinato de un australiano no se entendería.                                                        

Unos años más tarde, en octubre de 1944 Shamir revivió el plan, Lord Moyne estaba en El Cairo, Churchil lo había designado Ministro Residente y era tan británico como la cerveza Guiness o el Gin y se cumplió el viejo proyecto de Abraham Stern.

Pero la banda aunque estaba disminuida todavía era capaz de causar estragos y en 1941 en una sangrienta acción con bombas en pleno centro de Tel Aviv causaron muchas muertes, entre las víctimas se contaron dos destacados detectives de la policía. Uno de ellos era un agente de Hagana plantado en las filas de la policía británica.

Este último ataque colocó a Stern en el centro de la  mira del Hagana y de Geoffrey Morton,  un oficial que se desempeñaba como Asistente del Superintendente de Seguridad, los policías muertos eran sus hombres, sus subordinados. Morton persiguió al líder terrorista con celo obsesivo y es el otro protagonista central del libro de Bishop. (También véase Stern: The man and his gang” de  Zev Golan, Editorial Yair 2011, 
Tel Aviv, Israel. )

Siguiendo una pista producto de una delación anónima, lo detectaron en una casa de seguridad en Tel Aviv,  tres agentes de policía ingleses tomaron por asalto el apartamento y capturaron a Stern,  minutos después llegó Geoffrey Morton. 
Lo que sucedió allí es aún objeto de controversia. Morton afirmó que disparó a Stern cuando trató de escapar. Décadas más tarde, uno de los oficiales que participaron en aquella acción confesó  que Morton ejecutó a Stern, a sangre fría. 

El Jefe del Departamento de Investigación Criminal había ordenado la captura de Abraham Stern “vivo o muerto”. Bishop expone las diferentes versiones con gran detalle, pero el autor no llega a una conclusión definitiva sobre qué pasó realmente y parece que nunca lo sabremos.  Geoffrey Morton sostuvo siempre que disparó cuando Stern intentó huir,  argumentó que había cometido un “homicidio justificado”.  Quizás por eso el título del libro “The Reckoning “bien podemos traducirlo como “ajuste de cuentas”. Lo que sí sabemos es que los seguidores de “Yair” juraron vengarlo, entonces, los británicos  trasladaron a Morton lejos de Palestina.


A pesar de sus himnos a la heroicidad hebrea y a la violencia santificada por la libertad de Israel, Stern murió a los 34 años en medio de una escena bastante patética, a las 8 de la mañana los policías lo encontraron en ropa interior, sin armas y encogido en un armario de una buhardilla del edificio Tova Svorai “B” de Mizraji Street en Tel Aviv.

Dos semanas después de la muerte de Stern, La policía británica en Palestina anunció que había abatido a 13 pistoleros sternistas, herido de gravedad a 6 y 85 habían sido capturados con vida y estaban en prisión, el MI5 y el CID estimaban que la Banda de Stern había perdido su capacidad operativa. 

Luego de su muerte el “auténtico” Irgun Bet o  Banda Stern  bajo el mando de Yitzhak Shamir fue rebautizado como Leji (Lohamei Jerut Israel)  Combatientes por la Libertad de Israel y se convirtió en una organización terrorista cruel como siempre lo había sido, pero muy superior en eficacia.  

Stern fue más influyente en la muerte que en la vida. Presentado como un joven idealista, un poeta patriota, un auténtico mártir de la lucha por la libertad de Israel. Se utilizó su asesinato para motivar e impulsar a los jóvenes combatientes a actuar con el máximo de violencia contra los británicos y los palestinos.

Tal vez, lo más potente del legado de Stern es haber sido uno de los primeros sionistas que se atrevieron a mezclar ese cóctel peligrosamente romántico de la religión con la épica nacionalista súper violenta. En aquél tiempo la mayoría de los líderes sionistas eran laicistas acérrimos y hasta ateos, mientras Stern huía de un escondite a otro, tomó el Tanaj y  las filacterias de cuero y las fusionó con la imaginería bíblica, los poemas de amor a la patria perdida y la lucha implacable para reconquistarla. 

Hizo un llamamiento a la juventud judía para la guerra santa contra el invasor, la construcción del tercer templo y los invitó a abrazar un reino davídico totalitario en lugar de un estado liberal democrático.  Desde su llegada a Palestina Stern rechazó a la superpotencia dominante, incluso cuando era el mecenas de los sionistas. Su discurso se proyectó sobre toda la década de 1940 y hoy se refleja cada vez con mayor evidencia en los militares y políticos de la derecha religiosa, la fuerza popular más potente del Estado Israelí actual.

(*) Semblanza basada en Patrick Bishop, autor de “The Reckoning”: Death and intrigue in the Promised Land.  Editado por Harper Collins en 2014.






martes, 15 de marzo de 2016

XIII

Cuando los senderos se bifurcan hasta reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte XIII

Como ya hemos relatado el crimen fue realizado por Eliahu Jakim y Eliahu Bet Zuri el 6 de noviembre de 1944. Seis semanas después se inició el juicio en El Cairo, la gran ciudad egipcia que en árabe significa “La Victoriosa”. El veredicto del Tribunal se conoció el 18 de enero de 1945 y fue “Culpables”, la sentencia los condenó a morir en la horca.

Cuando fueron detenidos minutos después de haber cometido el delito las declaraciones de ambos acusados ante las autoridades policiales fueron espontáneas, claras e indubitables. La descripción de los hechos fueron coincidentes con los testimonios de los testigos.

Ambos sicarios tuvieron que ser rescatados por la policía egipcia de la ira de la multitud que quería lincharlos sobre la plataforma del puente en el que fueron capturados. Eliahu Bet Zuri tuvo atención médica y la lesión en una de sus piernas, causada al caer de la bicicleta en el puente, luego de un tiroteo fue atendida con rapidez. Entre el día del crimen y la sesión inaugural del Tribunal, 10 de enero de 1945, los acusados tuvieron un tiempo propio para realizar en la cárcel una serie de actividades. En todo momento fueron tratados respetuosamente.

Durante ese lapso recibieron visitas familiares en diversas oportunidades.

Sus hermanos les informaron que Arturo Toscanini, Eleanor Roosevelt, Josiah Wedgewood y otras personalidades del mundo de la cultura y la política estaban organizando una campaña internacional para solicitarle al Reino Unido que no sean condenados a la pena de muerte.

Tuvieron asesoramiento jurídico de un destacado abogado del Yishuv, el Dr. Asher Levitsky quién viajó a Egipto a solicitud de Simon Jakim, padre de Eliahu, para ofrecerles una estrategia defensiva que los salvaría de la pena capital, plan que los sicarios rechazaron rotundamente.

También recibieron asistencia religiosa brindada por el Rabino Jefe de la comunidad judía residente en El Cairo, Bet Zuri sólo aceptó palabras de solidaridad, él no era creyente. Ambos detenidos enviaron correspondencia a sus padres.Los procesados no fueron sometidos a torturas físicas ni sufrieron presiones psicológicas para doblegar su voluntad y obtener así delaciones sobre los cómplices que los ayudaron en El Cairo a cumplir su misión.

En ninguna instancia manifestaron arrepentimiento por la comisión del asesinato de Lord Moyne.

El juicio fue seguido por más de trescientas personas, quienes ocuparon todos los asientos habilitados en la sala. La audiencia  estaba integrada por diplomáticos extranjeros invitados, observadores de varias embajadas, más de cien periodistas de medios nacionales, británicos y norteamericanos, además de  numerosos estudiantes de leyes de la Universidad cairota. 

El Tribunal estaba integrado por un Juez Presidente, cuatro jueces civiles y dos jueces militares. Colaboraron un abogado Relator y un equipo de asesores especializados en contraterrorismo enviados desde Palestina. 

Antes de relatar las sucesivas etapas del juicio a los Eliahus es conveniente conocer antes la ideología o credo político de los acusados. 

El Juramento 

Los que se incorporaban a la fuerza armada de la Agencia Judía, la Hagana, estaban obligados a hacer un juramento de lealtad a la misma. El Irgún y el Leji mantuvieron la misma ceremonia y texto de jura, el que fue redactado en 1920 por Vladimir Zeev Jabotinsky (Jabo). 

En una habitación sólo iluminada por un candelabro de nueve brazos (Menorá) se hallaba una única mesa cubierta por un tapete de color negro que en su centro tenía la estrella de David bordada con hilos dorados (Mandubel) y sobre esta se depositaba un revolver niquelado calibre 38. El recluta debía apoyar su mano hábil en el arma y pronunciar frente a testigos las siguientes palabras en voz alta:

"Por la presente, declaro por mi propia voluntad y libre discernimiento que decido incorporarme a la organización de Defensa Judía de la Tierra de Israel. (Irgun Hagana Haivri Be’Eretz Israel).
Yo… (Nombre y Apellido del recluta), por la presente, juro ser leal a la organización para la defensa del pueblo judío todos los días de mi vida, a sus leyes y tareas definidas por el Alto Mando.
Por la presente, yo juro mantenerme toda mi vida a disposición de la organización para la defensa, a aceptar incondicionalmente su disciplina, sin límite alguno, y a alistarme ante su llamada para cualquier misión en cualquier momento y lugar, a obedecer todas sus órdenes y a cumplir todas sus instrucciones.
Yo… (Nombre y Apellido del recluta), por la presente, juro dedicar toda mi fuerza, e incluso sacrificar mi vida, en la defensa y batalla por mi pueblo y por mi Patria, por la libertad de Israel y por la redención de Sión." 
                                                                               
(ver: Sir Richard Catling. “Memorandum”, Appendix, XVIA, p. 157. )

Las obligaciones establecidas en el Juramento estaban reforzadas por un mensaje recordatorio distribuido por el Alto Mando cuando la oportunidad indicaba hacerlo, titulado: Instrucciones de seguridad para nuestros soldados: 
“Recuerda, eres miembro de una organización militar ilegal según las leyes del gobierno extranjero, la existencia, actividad y pertenencia a nuestra organización militar están prohibidos por las autoridades del Mandato.”       

El resto del recordatorio reafirmaba la necesidad de cumplir con la obediencia incondicional, el silencio absoluto y las prácticas del engaño y la mentira cuando sean ordenados por el Alto Mando. Los jefes y tropa debían devolver el “recordatorio” con la siguiente respuesta: Recibido, leído y aceptado, más la firma con su nombre de guerra. 

(Sir Richard Catling. “Memorandum”, Appendix, XXVIII, p. 219.)

El Juramento expresa que el recluta ha entregado su conciencia al Alto Mando, (de Hagana, o Irgun o Leji) aceptando que esa autoridad decida lo que está bien y lo que está mal, sin que importe el derecho internacional, estatal o local. La obligación de acatar las órdenes es independiente de la moral, valores y tradiciones del judaísmo. Este compromiso es para siempre, hasta la muerte. 
La libertad y la autonomía personal ya no existen, la lealtad a los otros ya no existe, es más, la amistad con otros se ve comprometida porqué el “soldado” se convierte en un objeto del Alto Mando. La mentalidad que fomenta tal control, puede ordenar el espionaje, el engaño, el ostracismo en la propia comunidad, el encarcelamiento sin el debido proceso, la tortura e incluso las ejecuciones extrajudiciales. Supone un compromiso con una oligarquía clandestina que no está sometida a institución legítima alguna ni a nadie. (Salvo que sean Ben Gurion, Beguin y Stern-Shamir).

Este documento también nos explica los roles que cumplía La Hagana al servicio de la Agencia Judía cuando  los colonos no respondían a sus directivas, entonces la Agencia utilizaba la amenaza y la acción violenta para lograr el control total del Yishuv. 

El doble rol de la Hagana nos permite entender cómo los dirigentes sionistas fueron capaces de monitorear la vida de los colonos y conseguir sus objetivos de corto, mediano y largo plazo. 

No olvidemos que la Agencia manejaba los planes oficiales de inmigración, radicación, vivienda y salud; mediante la Histradrut proporcionaba el acceso a los puestos de trabajo; regulaba el mercado financiero-comercial y la obtención de dinero para fondos no autorizados y la auto imposición de impuestos para financiar sus fines políticos y militares.

También la Agencia Judía dictaba normas y reglamentos de comportamiento civil de cumplimiento obligatorio, cuando algunas de sus disposiciones no eran voluntariamente acatadas actuaba la Hagana para aplicar sanciones y restablecer el poder de la Agencia, los insubordinados enfrentaban una serie de consecuencias desde amenazas, apaleamiento, el ostracismo total del individuo en su comunidad, hasta su secuestro, asesinato y desaparición. 


(1)“The Plight of the Palestinians: a Long History of Destruction” by William A. Cook, edit. Macmillan, 2010. 

lunes, 14 de diciembre de 2015

VIII

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte VIII:

Segundo crimen: Su negativa en 1944 a considerar seriamente la posibilidad de salvar a un millón de judíos a cambio de camiones y dinero, propuesta que los nazis habían ofrecido. Revisemos los hechos: El 19 de mayo de 1944 Joel Brand, uno de los dos máximos representantes de los sionistas húngaros, el otro era Israel Rudolf Kastner (Brand y Kastner dirigían el Comité de socorro y rescate de judíos húngaros) pasó por Turquía rumbo a Palestina llevando como equipaje una monstruosa propuesta consistente en canjear la vida de un millón de personas por diez mil camiones y algunos otros bienes, los que se utilizarían sólo en el frente oriental. El El interlocutor de Brand era Adolf Eichmann, la propuesta de canje estaba autorizada por el comandante en jefe de las SS Heinrich Himmler, los judíos serían entregados en tandas de 100.000 por cada 1.000 camiones.

Había transcurrido tan poco tiempo entre la invasión alemana de Hungría y la propuesta, que fue plausible pensar que había sido elaborada en Berlín con anterioridad y podía formar parte de un vasto plan nazi que podía perseguir varios objetivos: 

  a) Descolocar a Los Aliados, ahora estaban obligados a decidir si ellos querían salvar o abandonar a su suerte (la muerte) a un millón de judíos; 
  b) Provocar hechos que entorpecieran la marcha de una guerra que ya estaban perdiendo; 
  c) Reforzar el parque mecanizado de las fuerzas alemanas en lucha contra los soviéticos y 
  d) Complicar las difíciles relaciones con Stalin con sus aliados.


Desde el primer momento, Ben Gurion se manifestó como un decidido partidario de aceptar la propuesta de Eichmann. La Agencia Judía había negociado con las SS en reiteradas ocasiones desde que los nazis tomaron el poder en Alemania y Ben Gurion sabía que los nazis cumplían los acuerdos que celebraban con los sionistas, Eichmann había asegurado que el millón de judíos húngaros tenían como único destino a Palestina y eso era lo importante para Ben Gurion, la Agencia y los dirigentes de la Organización Sionista Mundial.

Ben Gurion envió a Moshé Sharett su segundo en la Agencia Judía a negociar en Berlín, e instruyó a Ira Hirschmann a hacer lo propio en los EEUU. Hirschmann, era un conocido ejecutivo de negocios que se había especializado en organizar la inmigración legal e ilegal de judíos  hacia Palestina, en 1949 publicó un polémico libro, sugestivamente titulado '' The Embers Still Burn “, criticando la política exterior de los Estados Unidos durante la guerra y post guerra. Al llegar a Palestina Brand fue detenido por los británicos y llevado a El Cairo, durante un encuentro con Lord Moyne, según algunos testigos le habría dicho: " Sr. Brand, ¿qué puedo hacer yo con un millón de judíos? ¿Dónde los voy a ubicar?”. 

Esta sería la participación directa de Lord Moyne en la operación “Blood for Money”, operación que justamente se llamó así porqué Lord Moyne fue quien sugirió a Churchill reemplazar los camiones por dinero.

Roosevelt instruyó a su embajador en Moscú a explorar la posible reacción de los soviéticos. El Gobierno británico dudaba en avanzar con esta iniciativa, sospechaba que la propuesta de los nazis no era más que un intento de debilitar la alianza con Stalin.  El gobierno de Roosevelt coincidió con Churchill cuando recibió a fines de julio un cable cifrado de Moscú con este lacónico mensaje: “Vyshinski considera inadmisible negociar con Hitler", Vyshinski era el Ministro de Relaciones Exteriores de la URSS.

Los hechos indican que Stalin dio un  portazo y los anglo-norteamericanos le pusieron cerradura a la puerta a pesar de los constantes pedidos de Ben Gurion y de los sionistas americanos e ingleses en iniciar sin perder tiempo alguno las negociaciones. A los tres meses de lanzada la propuesta, la operación “Blood for Money” fracasó. Ben Gurion, Moshé Sharett, Ira Hirschmann y Joel Brand quedaron con un sabor amargo en el alma, Stalin frustró la posible salvación de los judíos rehenes de Eichmann en Hungría. 

Es evidente, que no fue Lord Moyne el que decidió los hechos. Lord Moyne estaba muy bien informado, sabía por MacMichael, el Alto Comisionado en Palestina, quién oportunamente le había enumerado seis áreas de actividades subversivas emprendidas por la Agencia Judía contra el Gobierno Británico del Mandato, señalando que esta poderosa y eficaz organización equivalía, de hecho, a un gobierno que existía codo con codo con el Gobierno del Mandato. La Agencia Judía era responsable de:
  1. Mantener un ejército y un sistema de espionaje secretos;
  2. Realizar contrabando, robo y fabricación de armamentos;
  3. Organizar desde hace muchos años la inmigración ilegal;
  4. Practicar la violencia y la desobediencia civil;
  5. Facilitar y alentar la propaganda sediciosa y hostil en Palestina y en el extranjero, especialmente en los EEUU y Londres;
  6. Desconocer y vulnerar los derechos civiles de los ciudadanos judíos con imposición de penas al margen de las leyes.
Decía MacMichael, en resumen, “la Agencia Judía controlada por los sionistas ha socavado activamente la autoridad legal en Palestina, incluso actuaron y actúan para minar el apoyo hacia el gobierno del Mandato en Gran Bretaña, poniendo en peligro a las fuerzas armadas británicas cuando tratan de cumplir sus responsabilidades oficiales. También se ha demostrado la determinación ingrata de los dirigentes de la Agencia en atacar y desprestigiar a la misma nación que les dio muchos  medios para establecer una “patria” en Palestina”. 

(en MacMichael, Harold. “Memorandum on the Participation of the Jewish National Institutions in Palestine in Acts of Lawlessness and Violence” The Palestine Police, Jerusalem.)

Ver también: William A. Cook “The Rape of Palestine”, and The Plight of the Palestinians”. Los artículos de Cook se publican en Counterpunch, MWC News, Pacific Free Press, Atlantic Free Press, and Countercurrents.                                                                               
Más información : www.drwilliamacook.com.



Continúa. 

sábado, 5 de diciembre de 2015

VII

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte VII:

Isaac Shamir justificó la decisión de asesinar a Moyne por cometer los siguientes dos "crímenes" contra el pueblo judío:

Primer crimen. A principios de 1942, había presionado al Gobierno turco para rechazar el paso de un barco, el “Struma”, lleno de refugiados judíos provenientes de Rumania, la nave fue enviada de vuelta por el Mar Negro y esto significó la muerte de 800 judíos, un submarino lo torpedeó y el barco se hundió. 

Revisemos los hechos: La tragedia del Struma, parece ser un hecho casi olvidado por los países que intervinieron en la triste historia de este viejo barco botado en 1867 que navegaba hacia Palestina. Es posible que Shamir tuviera algunas confusiones, algo natural en una época tan compleja. La guerra estaba en su apogeo. Las tropas germanas avanzaban sobre el territorio soviético. En el Pacífico el Imperio Japonés asestaba duros golpes a los aliados. En el Norte de África las fuerzas del Eje se enfrentaban a los británicos.

Lord Moyne, acusado por Shamir, de presionar a los turcos para rechazar el paso de un ataúd flotante, en diciembre de 1941 y enero de 1942 no estaba en Palestina, se encontraba en Londres viviendo con su familia. Desde la designación de Churchill como Primer Ministro el 11 de mayo de 1940, Moyne ocupó varios cargos en el Ministerio de la guerra, en febrero de 1941 fue designado Ministro de Colonias y lideró las políticas del gobierno de Churchill en la Cámara de los Lores, con el título honorífico de líder de la Cámara de los Lores, sirviendo en esa posición algo más de un año. Es lógico pensar que Lord Moyne se ocupaba de asuntos más importantes y urgentes.

Sir Richard G. Casey, se trasladó a El Cairo en enero de 1942, cuando Winston Churchill lo nombró Ministro Residente en el Medio Oriente. En aquellos difíciles días el Barón Casey y el Mariscal Archivald Wavell fueron quienes seguramente tuvieron que ocuparse en tratar las dificultades que sufría el barco al que se refiere Shamir.

La dictadura de Antonescu permitió que miles de judíos con o sin papeles huyeran a través de los puertos rumanos hacia Turquía, con destino final Palestina, no sin antes desposeerlos de todos sus bienes. En el mismo día y noche que Japón bombardeó Pearl Harbor (6-7 diciembre de 1941), judíos provenientes de Bucovina, Moldavia y Besarabia, (según los registros eran 769 personas), tomaron un tren hacia Constanza en la estación Obor de Bucarest. El viaje lo había preparado la Haganá por medio del departamento clandestino Aliyá Bet, ese era el nombre en clave dado a la inmigración ilegal de judíos al Mandato británico de Palestina, en violación de las normas restrictivas a la inmigración, una práctica que se realizaba de manera constante desde los años 1920, Zeev “Jabo” Jabotinsky llamaba a la Aliyá Bet, el “deporte nacional”.

Los 769 pasajeros llegaron al gran puerto rumano del Mar Negro el 9 de diciembre, y sufrieron una gran decepción al ver el barco que debía llevarlos a Palestina, era una ruina flotante construida en Newcastle, Inglaterra, en 1867, se llamaba “Struma”, matriculado en Panamá y propiedad de la empresa griega Singros, tenía sólo un baño colectivo y carecía de cocina, en los últimos años había sido utilizado para transportar ganado.
                                                                                                                                   Luego de tres días de controles y verificaciones, el 12 de diciembre de 1941 los pasajeros pudieron embarcar en el Struma.  Todos ellos eran ciudadanos rumanos, formalmente enemigos de los Aliados pues, Estados Unidos e Inglaterra habían declarado la guerra a Rumanía.

El elevado precio del billete permitía suponer que los viajeros eran profesionales con estudios superiores y comerciantes de buen poder económico que viajaban con sus familias completas, con abuelos, niños e incluso algunos bebés. El 12 de diciembre, el Struma partió de Constanza y los pasajeros veían cómo la pesadilla de la persecución nazi se alejaba. El barco estaba al  mando del capitán búlgaro Garabetenko. 

El viaje hasta Estambul, que normalmente duraba 14 horas, se realizó en 4 días debido al mal estado de funcionamiento del motor, consiguió atracar en un puerto auxiliar en la capital de Turquía. El barco era pequeño para la cantidad de personas que transportaba, no todos los pasajeros podían estar en la cubierta, al mismo tiempo. 

Sólo 9 hombres pudieron desembarcar en Estambul, ellos eran los “comisarios políticos” de la Haganá. Los pasajeros comprobaron que habían sido estafados, 760 viajeros no tenían la documentación necesaria para desembarcar en Estambul ni visa para ingresar en Palestina, estas autorizaciones se les había asegurado que estaban incluidas en el exorbitante precio pagado por cada pasaje. 

Ningún pasajero desembarcó sin autorización, la única excepción que hicieron fue para una mujer a punto de dar a luz y que por el estrés vivido terminó abortando. Estos refugiados estaban intentando desde que embarcaron en el Struma, a pesar que ellos no lo sabían, ingresar de manera ilegal a "Palestina", La haganá sí lo sabía.

Los turcos fueron categóricos, ningún refugiado desembarcará en Estambul. Los ingleses eran inflexibles, los refugiados del Struma tenían prohibida la entrada en "Palestina". Los rumanos informaron que ese barco carecía de autorización para regresar a Rumania. Era evidente que la cadena de sobornos que compraba los permisos, se había roto esta vez.
                                                                                                                                  Las autoridades turcas declararon al Struma en cuarentena y se iniciaron conversaciones con británicos, suecos y soviéticos para obtener los visados. Las negociaciones se alargaron, las condiciones de vida en el barco fueron empeorando y sólo la ayuda enviada por judíos locales permitió comprar agua, comida y medicinas para los extenuados pasajeros. 

La difícil situación de los refugiados se extendió como un reguero de pólvora por todo el Oriente Próximo. Los británicos, temerosos de la reacción árabe ante la llegada masiva de hebreos, apoyándose en el Libro Blanco prohibieron a los pasajeros ingresar a Palestina por una serie de motivos: La empresa naviera no anunció el viaje y no se solicitaron los visados en los tiempos establecidos. Los pasajeros eran ciudadanos de un país enemigo.  Además, había informes que en el Struma se escondían algunos terroristas.

A fines de enero de 1941  el Ministro Residente en el Medio Oriente, el Barón Richard Casey recibió a los enviados de la Agencia Judía que le pedían que autorizara de manera excepcional los visados para los sufridos pasajeros del Struma, Casey accedió a permitir la entrada a Palestina de los niños embarcados que tuvieran edades entre los 10 y los 16 años. Ningún niño pudo bajar del barco, los turcos no lo permitieron.

La Haganá hacía muchos años que organizaba inmigraciones clandestinas, para eso habían creado la Aliyá Bet, (HaMossad le'Aliyá bet o Agencia para la Inmigración Paralela) que se dedicaba sistemáticamente a eludir las leyes inmigratorias británicas a través de bases en SuizaTurquía, Londres y hasta en la misma Alemania, en Hamburgo. La Haganá disponía de personal calificado y recursos suficientes para arreglar el motor dañado, navegar el Struma y esperar con prudencia y en silencio una oportunidad más adecuada para realizar el traslado de los refugiados. Los sionistas tenían mucha experiencia en operaciones de este tipo.

Durante varias semanas, la situación fue degradándose, muchos pasajeros amenazaban con escapar, por lo que la policía turca acordonó el barco en el muelle. El capitán y sus mecánicos no pudieron reparar el motor del Struma, porque no podían adquirir repuestos.

El gobierno turco el 23 de febrero de 1941 ordenó  remolcar al  viejo barco (tenía 70 años) fue conducido a seis millas (10 kilómetros) de la costa, en pleno Mar Negro y allí quedó a la deriva. Estos 760 hombres, mujeres y niños judíos,  comprendieron que sus ilusiones desaparecían en ese desconocido horizonte en el que los dejaron abandonados.

A las 9:30 horas de la mañana del día 24, el capitán del submarino soviético SC-213, Dimitri Mahelovich, sin tomar reparos, ordenó disparar un torpedo contra el barco y hundirlo. En pocos minutos mató a todos los pasajeros y a la tripulación. Sólo hubo un superviviente, el joven de 19 años llamado David Stoliar, quién pudo finalmente viajar a Palestina para luego radicarse en los EEUU. Es evidente, que Lord Moyne no fue quién causó los hechos que terminaron en esta tragedia.



Continúa