domingo, 29 de noviembre de 2015

VI

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte VI:

Winston Churchill comunicó a la Cámara que había recibido una carta del Dr. Weizmann, “un viejo amigo mío”, en la que informa que  el ejecutivo de la Agencia Judía ha pedido a su comunidad en Palestina, y cito sus palabras textuales: "trabajar sin descanso para echar fuera a los miembros de esta banda destructiva y prestar toda la ayuda necesaria  a la autoridades  para la erradicación de la organización terrorista."

Churchill conoció a Weizmann en 1915, cuando el prestigioso bioquímico era el director de los laboratorios del Almirantazgo. Allí descubrió el proceso ABE, que permitía obtener acetona, un disolvente cuya carencia amenazaba la producción de cordita  (explosivo utilizado por los cañones de la Armada Real), a través de la fermentación de la bacteria Clostridium acetobutylicum, conocida después en su homenaje como “organismo Weizmann

Churchill dijo la verdad, Weizmann era un viejo y leal amigo suyo y del Reino Unido. Pero, si durante muchos años los sionistas dependían de la buena voluntad de los británicos y atendían solícitamente sus solicitudes, la situación ya no era la misma en 1944 y el “viejo amigo” era muy respetado por todos, pero carecía de poder político real en el Ejecutivo de la Agencia Judía.

Quince días después del asesinato de Lord Moyne el Lehi fue puesto fuera de la ley por la Agencia Judía (recordemos que la banda de Stern o Leji y el Irgún o Etzell siempre fueron grupos armados clandestinos y nunca actuaron dentro de la ley, entendida como la legislación propia de la Agencia). 

La Haganá organizó la primera temporada de “caza”, conocida en Palestina como la “saison” (del francés "la saison de chasse”), que consistió en una persecución organizada contra los miembros del Irgun y Lehi para que cesaran sus actividades. Para la Agencia Judía ambos grupos armados eran políticamente lo mismo. 

En verdad, la Haganá realizó un esfuerzo concertado con los ingleses, para detener y entregar a los integrantes de las bandas rivales. Según Menachem Begin Jefe del Irgún, la Agencia y la Haganá denunciaron y/o capturaron a un gran número de luchadores. Fuentes británicas reconocieron que les entregaron aproximadamente 1500 terroristas.  Entre las víctimas de estos actos de entrega se encontraba parte de la comandancia del Irgún, principalmente Yaakov MeridorShlomo Lev Ami y Eliyahu Lankin. Los militantes del Irgún estaban dispuestos a tomar represalias contra sus ex compañeros de Haganá, esta actitud no prosperó: "No, no la guerra civil entre judíos", dijo Menachem Beguin. "Nuestra lucha no es a cualquier precio”.

El pequeño y hermético Lehi, a lo sumo tenía 700 integrantes que durante el día, la mayoría de ellos trabajaban como cualquier miembro del Yishuv y a la noche o cuando Lehi lo ordenaba se transformaban en guerrilleros, poseían un mayor grado de fanatismo y clandestinidad y soportaron mucho mejor la “caza”. La situación de Irgún era más complicada, su gente estaba uniformada y era conocida en el Yishuv, la mayoría de ellos había pertenecido a la Haganá. Estaban horrorizados ante el espectáculo de sus antiguos camaradas que estaban trabajando al servicio de la potencia ocupante entregando y hasta asesinando a patriotas judíos. Beguin ordenó efectuar un repliegue provisorio y esperar.

A fines de noviembre de 1944, lanzada la temporada de caza, Natan Friedman Yellin, alias "Yellin Mor" uno de los comandantes de Lehi, le dijo en la cara a Eliahu Golomb Jefe de la Haganá que Lehi “ejecutaría donde encontrara a la policía colaboracionista judía y a los delatores o informantes por ser todos ellos repugnantes traidores”. En consecuencia, Lehi actuaría en soledad durante la temporada de caza, y vaya si actuó duramente con los informantes judíos.

Antes de la temporada de caza, cuando los campos de batalla se alejaron de Egipto y del norte de África, pero, cuando Hitler todavía no había sido derrotado, la Haganá emprendió por primera vez, una campaña terrorista individual contra los británicos.

En 1943 ante las derrotas del Eje, Menachen Begin dio la orden de recomenzar las operaciones contra la administración británica y los palestinos, era el final del "armisticio" decretado oportunamente por Zeev Jabotinsky y David Raziel, ambos ya habían fallecido.

Haganá se limitaba exclusivamente en atentar contra los edificios y oficinas que controlaban la inmigración y al personal que tomaba decisiones, tratando de no causar víctimas inocentes. Siempre negaba su autoría en las acciones ante las autoridades británicas. Irgún y Lehi no tenían limitaciones, no aceptaban el control de la Agencia y sus decisiones eran autónomas (aunque no siempre fue así), realizaron continuos ataques contra británicos y palestinos.                          

La agresividad contra Gran Bretaña se debía en parte al creciente  apoyo norteamericano hacia ellos, en propaganda, movilizaciones, donaciones, armas y presiones al gobierno británico, pero sobre todo por la nueva relación de fuerzas entre sionistas y palestinos.

Durante más de tres decenios, bajo la protección y ayuda británica, el número, importancia económica, proyección internacional y la calidad en el entrenamiento militar de las organizaciones armadas judías habían aumentado considerablemente. 

Sobre este último aspecto debemos mencionar al legendario oficial del ejército británico Orde Wingate, un estratega militar poco común. Sus enseñanzas se concretaron en 1941 cuando La Agencia Judía creó el Palmaj, la fuerza de choque y asalto de la Haganá. Moshe Dayan, Yigal Alon, e Yitzhak Rabin entre muchos otros jefes militares se iniciaron en la Haganá, algunos a partir de los 14 años, todos fueron entrenados por Orde Wingate llamado el hayedid” (el amigo) por los soldados judíos que después pertenecieron al Palmaj bajo el comando de Yitzak Sadeh, alias “el Viejo”.

Especialmente durante la 2ª. Guerra Mundial varios miles de hombres y mujeres del Yishuv se integraron al ejército británico, a la RAF y a la Armada de Su Majestad, otros tantos formaron la Brigada Judía. La administración del Mandato cooperó con la Haganá (sin que los actores lo reconocieran), mediante la formación de: la Policía de los Asentamientos Judíos, las Fuerzas Auxiliares Judías, las Escuadras Nocturnas Especiales y los Notrim una especie de gendarmería urbana y rural de varios miles de hombres. Todos fueron entrenados y armados por los ingleses. Los Notrim tenían mandos británicos y eran una fuerza cuasi oficial.  

De todo esto carecía la totalidad de los palestinos, sus bandas tenían el liderazgo, la concepción de lucha anárquica y las armas que utilizaron en la 1ª. Guerra Mundial.

El entrenamiento militar y las experiencias en táctica y estrategia bélica obtenidas durante la Gran Rebelión y la Guerra Mundial fueron muy útiles en la denominada Guerra de independencia de Israel. Además tenían la formación y práctica brutal en la lucha de guerrillas del Irgún y el Lehi. 
Algo parecido ocurría con las cuotas de inmigración fijadas en los varios Libros Blancos emitidos por los británicos para calmar las protestas de los palestinos. Normas que poco se cumplían, los sionistas organizaban y realizaban inmigraciones ilegales de judíos permanentemente, ante la relativa pasividad e indulgencia de la autoridad colonial. Esto se interrumpía cuando la Agencia Judía utilizaba algún incidente o acción provocadora para realizar publicidad hostil contra el Reino Unido, o para contener fuertes reclamos de los nativos.

Algunos sionistas decían que Lord Moyne era un antisemita. Si, era tan antisemita como lo fueron Loyd George, Balfour, Churchill, MacMichael, Eden o Mac Millan, aunque todos ellos apoyaban a los sionistas en su proyecto palestino, porqué era conveniente para la estrategia imperial y los intereses de la Corona. Lord Moyne concentraba alguna antipatía de los sionistas debido a que en un debate en la Cámara de los Lores en 1942, comparó al sionismo con el nazismo, (los sionistas de Alemania apoyaban las leyes racistas de Núremberg) y los volvió a criticar cuando en Europa los judíos eran llevados a la muerte porqué los sionistas de la Agencia Judía no aceptaban la radicación de los judíos en otro lugar que no fuera Palestina.

Para el sionismo de la Agencia Judía los inmigrantes debían ir a Palestina, no en búsqueda de su salvación, debían ir para construir el futuro estado judío, por eso, debían ser jóvenes con estudios y si tenían dinero, mucho mejor,  podían utilizar el acuerdo Havara. El problema presentaba una contradicción muy simple, la gran mayoría de los judíos europeos perseguidos por los nazis no querían  ir a vivir a Palestina.

Dice Ilan Pappe en “Historia de la Palestina moderna, un territorio para dos pueblos” en las pp. 172 y 173. Edit. Akal.
Contrariamente a lo sostenido por su propaganda, los enviados sionistas tuvieron que hacer una gran labor de persuasión, rayando en la intimidación… para crear al menos  la impresión de que gran parte de los supervivientes del holocausto deseaban establecerse en Palestina. Finalmente sólo se radicó en Palestina el 10 por 100 de los tres millones de judíos que abandonaron Europa”.


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domingo, 22 de noviembre de 2015

V

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte V:

El 9 de noviembre de 1944 Churchill envió a Sir Anthony Eden, quién era su protegido. Eden se había casado en segundas nupcias con la sobrina de Churchill. Como Secretario del Foreign Office Eden brindó un informe sin mayores detalles sobre el crimen, señaló la tristeza que embargaba al Reino Unido, identificó a los autores del atentado, destacó que los judíos condenaban severamente este asesinato y comunicó que el rey Jorge VI y la reina Isabel enviaron sus condolencias a la Familia Guiness y al Parlamento. 

Gerold Frank en su libro “La Escritura”, Asesinato en el Cairo durante la Segunda Guerra Mundial, de la Edit.  Simon & Schuster, 1963, escribió:
La prensa hebrea sobreactuó el duelo, no podía encontrar palabras lo suficientemente fuertes para denunciar la acción terrorista”. 
Fue una "abominación... desde que se fundó el sionismo", se lamentó Haaretz, el periódico más influyente en la Palestina judía, "ningún golpe más grave ha recibido nuestra causa."

El Dr. Jaim Weizmann dijo que se sentía tan conmovido por este vil crimen que, “me ha impactado de tal manera que hasta hizo adormecer la tristeza causada por la muerte de mi propio hijo desaparecido en combate contra los alemanes”. Efectivamente, su hijo más joven, el Subteniente Michael Oser Weizmann, piloto del British Escuadrón N° 502 de la RAF, murió cuando su avión fue derribado sobre el Golfo de Vizcaya. 

La Agencia Telegráfica Judía de Jerusalén  en un cable publicado en Londres el 9 de noviembre de 1944, informó que: El Dr. Weizmann, presidente de la Agencia Judía, envío a la residencia del Primer Ministro Churchill una sentida carta expresando "Los crímenes políticos de esta naturaleza son una abominación que implica a comunidades judías enteras en el sentimiento de culpa provocado por unos pocos asesinos. Le puedo asegurar que el pueblo judío en Palestina y sus órganos representativos han decidido hasta el límite máximo de su poder cortar desde la raíz y hasta las ramas, este mal que ha nacido en nuestro medio”.  

Tanto en “Churchill por sí mismo”, World Politics, página 442, como en Sir Martin Gilbert, Winston S. Churchill”, vol. VII, nos informan que el 17 de noviembre 1944 el Primer Ministro en la Cámara de los Comunes expresó con inocultable dureza:

"Este es un crimen vergonzoso que ha conmocionado al mundo, si nuestros sueños en pro del sionismo han de terminar en el humo de las pistolas de los asesinos, y nuestro trabajo para su futuro será producir un nuevo conjunto de gánsteres dignos de la Alemania nazi, muchos como yo, tendrán que reconsiderar la posición que hemos mantenido de manera consistente en el pasado. Si ha de haber alguna esperanza de un futuro pacífico y exitoso para el sionismo estas actividades malvadas deben cesar y sus responsables deben ser destruidos”.

Los británicos sabían que en el Ejecutivo de la Agencia Judía, en la Haganá y en el Yishuv se produjeron varias divisiones, recordemos que Yishuv es la palabra hebrea que se utiliza para referirse a la masa de colonos y pobladores judíos residentes en la Palestina otomana y posteriormente durante el Mandato Británico. El término completo es Hayishuv Hayehudi b'Eretz Yisrael. 

En la Agencia Judía había una facción partidaria de acciones violentas contra los británicos y se oponían a la tradicional posición moderada, paciente y probritánica de Weizmann.

En 1939 el lobby sionista de Londres había informado a las autoridades del Yishuv que la postura del gobierno británico no era favorable al proyecto judío, el Reino Unido intentaba compensar a los palestinos por la sangrienta represión efectuada por los británicos y la Haganá durante la Gran Rebelión de 1936-1939 que causó a los palestinos 5.000 muertos, 14.000 heridos, decenas de aldeas demolidas y sus dirigentes ejecutados  o exiliados.

En Downing Street fueron consideradas como muy inquietantes por su significado las siguientes palabras de Ben Gurion pronunciadas en 1939, antes de la difusión del Libro Blanco: 

"Nuestra mayor preocupación era la suerte que estaría reservada a Palestina después de la guerra. Ya estaba claro que los ingleses no conservarían su Mandato. Si se tenían todas las razones para creer que Hitler sería vencido, era evidente que la Gran Bretaña, incluso victoriosa, saldría muy debilitada del conflicto. Por eso, yo no tenía dudas que el centro de gravedad de nuestras fuerzas debería pasar del Reino Unido a América del Norte, que estaba en vías de asumir el primer lugar en el mundo".

En una entrega anterior nos habíamos referido a H. J. Temple, el vizconde de Palmerston, con cincuenta años de funcionario en distintos gobiernos del Reino Unido durante el siglo XIX. Palmerston se caracterizó por establecer alianzas con Francia, Rusia, y el Sultán otomano seguidas de rupturas con sus ex aliados para después de algún tiempo volver a amigarse y enfrentarse. Para justificarse ante el Parlamento brindó esta notable y franca confesión: “Señores, el Reino Unido no tiene amigos permanentes ni enemigos permanentes, sólo tiene intereses permanentes”.

Casi un siglo después, Ben Gurion demostró que era un gran discípulo de aquel Primer Ministro británico.

En el gobierno del Imperio y especialmente en la comisión de Relaciones Exteriores no tenían dudas que el “Libro Blanco de McDonald de 1939” a pesar de las justificaciones y explicaciones dadas a los sionistas fue asumido como una inmerecida puñalada. 

Neville Chamberlain había causado una fractura con la Agencia Judía, para el Foreing Office el libro Blanco se hizo por qué fue lo que debía hacerse, tratar que Palestina se mantenga lo más lejos y ajena posible a la guerra. (El verdadero problema era cuidar que los árabes no se plegaran a Alemania e Italia).

"En septiembre de 1940, los italianos bombardearon desde el aire el centro de Tel Aviv, causando más de cien víctimas... Cuando el ejército alemán invadió Europa y el Norte de África era probable que también conquistaran Palestina. En el verano de 1940 y en la primavera de 1941,… el peligro parecía inminente. El pánico cundió en el Yishuv,... Mucha gente trató de encontrar una forma de salir del país, no era fácil, algunos lo lograron... Muchos no se arriesgaban y portaban cápsulas de cianuro." Del historiador israelí Tom Segev en "El séptimo millón." (The Seventh Million: The Israelis and the Holocaust / Tom Segev ; translated by Haim Watzman, New York : Henry Holt, 2000.)

Ben Gurion le dio a Churchill una respuesta aparentemente clara y firme, pero que en el fondo era equívoca,  permitía realizar varias interpretaciones: “Lucharemos contra Alemania como si no hubiera Libro Blanco y lucharemos contra el Libro Blanco como si no hubiera guerra”.

Durante los años de guerra la mayoría de los dirigentes sionistas decidieron centrar sus esfuerzos en seducir a los judíos de EEUU.  Una parte considerable de ellos estaban más cerca de las posiciones revisionistas de Zeev Jabotinsky (Jabo) porqué suponían que la Agencia Judía y la Histradut, la Federación Obrera creada en 1925, estaban dominadas por el Partido Laborista y respondían a ideologías socialistas. Parece que los judíos de EEUU no sabían que Ben Gurion y Weizmann cuando se referían a Jabotinsky lo llamaban el “Hitler judío”.



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miércoles, 18 de noviembre de 2015

IV

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte IV:

Media hora después de dejar las oficinas de los Pilares Grises en Garden City, Lord Moyne y sus acompañantes  llegaron al   N° 6 de Hassan Sabry Street a las 13,05 pm aproximadamente. Lance Corporal Fuller apagó el motor, se bajó y abrió la puerta para que el ministro descendiera.

En ese momento dos jóvenes saltaron desde los arbustos en los que se habían escondido, rápidamente sacaron sus revólveres y sin pronunciar palabra alguna dispararon a muy corta distancia, el chofer Fuller murió en el acto y Lord Moyne se desplomó sobre el cesped, estaba gravemente herido, con tres balas en su cuerpo. Fríamente, los dos asesinos treparon en sus bicicletas y pedalearon a toda velocidad a lo largo de la calle, necesitaban cruzar parte de la ciudad y llegar a una casa “aguantadero” donde serían protegidos y se les facilitaría el regreso a Palestina. 

Fue evidente que en el desayuno de esa mañana Lord Moyne había ordenado a los guardias de la casa que quedaban fuera de servicio para todo el día.

Sólo unos minutos después del tiroteo, el Mayor Samson llegó a la escena del crimen, su aparición fue causada por una llamada de la Policía Militar segundos después que Lord Moyne los había despedido. Suponiendo que también habría liberado a sus guardias de la Villa, quiso alcanzar al automóvil del Ministro con la intención de brindarle su escolta personal. Sansom fue informado por un policía que los asesinos eran dos hombres jóvenes con camisas de color caqui y que se desplazaban en bicicletas. Otro hombre de la policía, el cabo Amin Abdullah, inspector de la guardia egipcia había llegado en motocicleta y se sumó a la caza de los asesinos. 

En el puente Boulac que cruza el Nilo estaba abarrotado a esa hora pico, Abdullah vio a los dos ciclistas, se acercó a ellos con su moto y a toda velocidad  atropelló a  la bicicleta más cercana, lanzando al ciclista al suelo; se produjo un tiroteo sin consecuencias. Samson acelerando al máximo su automóvil llegó al puente, alcanzó y redujo al otro ciclista asesino.  

En el hospital, Lord Moyne recibió una transfusión de sangre, y una bala fue sacada de su estómago, el Rey Faruk fue a visitarlo esa tarde,  los médicos le informaron que había pocas esperanzas para el ministro. Casi seis horas después de los tres disparos que lo impactaron Lord Moyne murió.

Mientras tanto, en la sede de la policía de El Cairo, los detectives fueron descubriendo algunos datos sobre sus cautivos. Sus nombres reales eran Eliahu Hakim y Eliahu Ben Tsuri, se dudaba si Hakim tenía 20 o 17 años. "¿Por qué se habían convertido en asesinos?"  Les preguntaron. Respondieron "Porque Lord Moyne representaba la política anti-judía de la nación británica.

La recepción en Londres de los cables que informaron del asesinato de Lord Moyne causó un enorme impacto, una mezcla de estupor e indignación. Churchill estaba tan afectado que durante 48 horas dejó todas sus actividades y se refugió en Downing Street 10. No confiaba en sí mismo para  hablar en el Parlamento sin quedar dominado por la emoción.


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viernes, 6 de noviembre de 2015

III

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza
2015

Parte III:

(Recordemos algunos documentos importantes)
  1. 1907 el Informe de Henry Campbell-Bannerman.
Sir Henry Campbell-Bannerman, conocido coloquialmente como "CB" fue un político británico del Partido Liberal  que sirvió como primer ministro del Reino Unido desde 1905 a 1908 También se desempeñó como Secretario de Estado de Guerra en dos ocasiones, en los gabinetes de Gladstone y Rosebery. CB fue el primer Primer Lord del Tesoro que fue llamado oficialmente "Primer Ministro”.

En 1907 Campbell-Bannerman formó un comité con algunos eruditos prestigiosos de Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Holanda, Portugal, España e Italia. Eran expertos especializados en la historia, la geografía, la economía, el petróleo, la agricultura y el colonialismo, reunidos para estudiar las posibles maneras de asegurar la prolongación de los intereses colonialistas europeos fuera de su territorio. Comenzó sus instrucciones diciendo a los miembros del comité 
“Señores los imperios crecen en el poder y en cierta medida amplían su territorio y luego comienzan gradualmente a desintegrarse hacia el colapso”. 
Les pidió que encontraran una manera de retrasar la suerte del colonialismo europeo que había alcanzado su punto máximo en ese momento, cuando el sol nunca se ponía sobre el Imperio Británico.

La Comisión de expertos concluyó que lo más conveniente para lograr el objetivo propuesto por el primer ministro británico era focalizarse en el área del Oriente Medio y llevar a cabo las siguientes acciones:
  1. Promover la división y separación del mundo árabe.
  2. Establecer entidades políticas artificiales que deberán estar bajo la autoridad del Reino Unido y de otros países imperiales aliados. 
  3. Luchar contra todo tipo de tendencias a la unidad -sea intelectual, religiosa o histórica— tomando medidas prácticas para dividir o enfrentar entre sí a los habitantes de la región. 
Para lograr estos objetivos, se propuso la creación de un "Estado amortiguador o perturbador" en Palestina, poblado con una fuerte presencia extranjera, que deberá ser hostil hacia sus vecinos, y amigo de los países europeos y sus intereses. Un funcionario del Ministerio de Colonias, Sir Side Potam, expresó que “no había mejor elección que los judíos para llevar a cabo la tarea colonialista”. Se refería a lo mencionado en el punto d.


  2. 1915  el Memorándum “Futuro de Palestina” de H. Samuel.

Este es el nombre de un Memorándum que a comienzos de 1915 el político británico Herbert Samuel, judío sionista y futuro primer Alto Comisionado británico en Palestina presentó a su gobierno con la finalidad de instarle a anexionar Palestina al Imperio y con ello ir creando las condiciones acordes a la ley pública internacional que favoreciesen el establecimiento de un estado judío en aquella tierra del Próximo Oriente.

La instalación de un enclave  judío en Palestina como una barrera o estado tapón o ('buffer')  había sido un deseo largamente acariciado por los estrategas imperiales británicos y fue incluso un medio muy utilizado para promover la causa sionista por parte de los líderes de ese movimiento. A principios del siglo XX, los sionistas, conscientes de la rivalidad imperial británica y francesa en el Oriente árabe,  sabían cómo convencer a Londres del valor de un Estado-barrera judío en Palestina, bajo control Británico para la protección del Canal de Suez y de las comunicaciones imperiales a la India 


   3. 1916  el "Acuerdo Sykes Picot" . 

Junto con el apoyo a la emigración judía y la colonización en Palestina, el Reino Unido y Francia firmaron el "Acuerdo Sykes Picot" en 1916. El acuerdo dividía a la Media Luna Fértil en cuatro estados, Palestina, Transjordania e Irak para Inglaterra, y Siria + Líbano para Francia. Los franceses tenían aspiraciones sobre Palestina, especialmente por los lugares Santos del cristianismo y la tradición gala de los Cruzados normandos, pero los británicos dijeron que la solicitud “carecía de sentido” ya que una parte de Palestina se destinaría para el establecimiento de una patria judía, Jerusalén tendría status internacional y Transjordania (que antes era parte de Palestina) sería un protectorado británico

   
   4. 1917  La Declaración Balfour  

Desde 1914  la Organización Sionista Mundial tenía muy avanzadas sus gestiones para embarcar al imperio británico en la fragmentación y hasta desaparición del imperio otomano con ayuda sionista. Haim Weizmann, quién en poco tiempo llegaría a ser presidente de la Organización Sionista Mundial, hizo una importante declaración pública: “Podernos decir razonablemente que si Palestina cae en la esfera de influencia británica y la Gran Bretaña alienta el establecimiento de los judíos allí, como dependencia británica, en veinte o treinta años podríamos tener allí a un millón de judíos, o quizá más; desarrollarían el país, le restituirían la civilización y formarían una guardia muy efectiva del Canal de Suez”. 

El gobierno británico hizo pública la Declaración Balfour el 2 de noviembre de 1917. 

La Declaración decía entre otras cosas que  “El Gobierno de Su Majestad ve favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo Judío … “

Pocas semanas después los Estados Unidos pasaron de una mera declaración oficial de guerra a una intervención masiva de sus efectivos militares en Europa. La guerra de Estados Unidos era contra Alemania y el Imperio Austro-Húngaro, aunque no contra Turquía.

El historiador británico Arnold Toynbee calificó a Balfour de “hombre malvado”. Toynbee creía que Balfour y Lloyd George conocían las catastróficas implicaciones que tenían para los palestinos originarios esa Declaración. 
Balfour y el  Primer Ministro LLoyd George como su antecesor el inefable Henrry J. Temple, vizconde de Palmerston, el gran terrateniente de Irlanda y con cincuenta años de funcionario en distintos gobiernos ingleses. En el año1840 Parlmeston en el párrafo final de una carta dirigida al Sultán turco escribió: “Me gustaría sugerir fervientemente a Su Excelencia que el gobierno turco invite a los judíos europeos a volver a Palestina “. 

Todos ellos eran miembros fanáticos de las Iglesias protestantes que compartían la creencia cristiano-sionista sobre la necesidad de “restituir” Palestina a los judíos del Viejo Testamento antes de la Segunda Venida de Jesús. La Declaración Balfour conocida también como “Wa’ad Balfour” o la “Promesa Balfour” en árabe, se convirtió en un elemento fundamental de la memoria colectiva, los mitos y la propaganda sionistas y para el pueblo Palestino en un símbolo del engaño y la traición. 

En 1917 Weizmann, amigo íntimo del general Jan Smuts, un defensor de la separación racial, Primer Ministro de Sudáfrica se asoció a la redacción de los borradores de la Declaración, y argumentó: “Una Palestina judía sería una salvaguarda para Inglaterra, en particular con respecto al Canal de Suez”. 
Se reunían con Balfour un pequeño grupo de sionistas, dirigentes de la Organización Sionista Mundial que se atribuían la representación del pueblo judío, ellos eran Haim Weizmann, Naum Sokolov, Jan Smuts y Lionel Walter Rothschild. Este grupo fue el redactor de la Declaración que firmo Balfour y la hicieron aprobar por el Ministerio de Guerra y por el Primer Ministro Lloyd George. 

Weizmann confesó que "La Declaración Balfour de 1917, fue elaborada en el aire, luego de años de exigente trabajo; todos los días y todas las horas de esos últimos diez años, cuando abría los periódicos, pensaba: ¿De dónde vendrá el próximo golpe? Yo temblaba por temor a que el gobierno británico me llamara y preguntara: Dinos, ¿qué es esa Organización Sionista? ¿Dónde están ellos, quienes son tus sionistas? ¿Esas personas piensan en términos diferentes de los nuestros?  Ellos (los británicos) lo sabían, los judíos estaban en contra nuestra".

El único miembro judío del gabinete, que sí representaba al "pueblo judío", era el ministro de Municiones, Lord Edwin S. Montagu, quién se opuso tenazmente a esa declaración, y en su Memorándum, dirigido al Gabinete de Guerra británico, el 23 de agosto de 1917, directamente responsabiliza al banquero Lionel Walter Rothschild de ser el autor de la propuesta. Ese Memorándum fue entregado por Montagu poco antes de partir hacia la India, cuando fue designado secretario de Estado para la India, cargo que mantuvo hasta 1922.

La Declaración Balfour fue originalmente un mero deseo (wishfull thinking) de Su Majestad británica para que se constituyera “un hogar nacional judío” en la Palestina histórica. Pero nada más que un deseo, aunque lo expresara el imperio más importante en ese momento. Después la Declaración  fue aprobada por el presidente Wilson, junto con los gobiernos de Francia, Italia y el Vaticano, por lo que pasó a ser una promesa compartida con algunos actores del campo internacional; sin embargo, sigue siendo considerada “la más decisiva fuente de legitimidad” como lo señala correctamente Shlomo Sand cuando dice: “… después de la Biblia, la Declaración Balfour está considerada como la más decisiva fuente de legitimidad moral y política del derecho de los judíos a la ‘Tierra de Israel’.” 


   5. 1919  el Pacto de la Sociedad de las Naciones.

Este tratado internacional en varios artículos contradictorios  sustentó el otorgamiento al Reino Unido de un Mandato sobre PalestinaEn su preámbulo hace un reconocimiento a la Declaración Balfour, documento unilateral mediante el cual el gobierno británico se otorgaba en el año1917 el poder de asumir compromisos para con los judíos sobre un territorio que aún no le pertenecía.

En el art. 20 del Pacto se dice: “El presente Pacto abroga todas las obligaciones o entes internas incompatibles con estos términos”, pero este artículo no se aplicó a la Declaración Balfour cuando la Declaración estaba en evidente contradicción con otros articulados del mismo Pacto sobre el deber de velar por la preservación de los derechos civiles de las diferentes comunidades.

El Pacto afirma: Ciertas comunidades que antes pertenecían al Imperio Otomano, han alcanzado tal grado de desarrollo que su existencia como naciones independientes puede ser reconocida provisoriamente a condición de que los consejos y la ayuda de un mandatario guíen su administración hasta el momento en que ellas sean capaces de manejarse solas. Los deseos de esas comunidades deben ser tomados en especial consideración para la elección del mandatario”.

¿Por qué se otorgó el Mandato al Reino Unido si los representantes palestinos se opusieron?


   6.  1920  Actas de la Conferencia de San Remo.

Los círculos sionistas presionaron al Presidente de Estados Unidos Woodrow Wilson con la finalidad de que su país entrara en la Gran Guerra, consiguiendo que el gobierno de Estados Unidos presionase a su vez para que la Conferencia de San Remo de 1920 aceptara el principio de que el Estado Judío habría de fundarse oficialmente 25 años después del otorgamiento de un Mandato sobre Palestina al Reino Unido, previsto para 1922.

La fijación del año 1947 por la que los sionistas decidieron apostar para la fundación de su estado fue el homenaje que estos le rindieron a Theodor Herzl, al que de tal manera encumbrarían al altar de los profetas visionarios de Israel.


   7. 1922  el Mandato Británico sobre Palestina.

El Consejo de la Sociedad de Naciones otorgó al Reino Unido el Mandato sobre Palestina en 1922, el Consejo estaba conformado por las mismas potencias coloniales presentes en la Conferencia de San Remo celebradas dos años antes en calidad de miembros permanentes, y otros cuatros países en calidad de miembros no permanentes, resultando que dicho Consejo de la Sociedad de Naciones no hizo sino revestir de legalidad jurídica internacional los acuerdos tomados entonces por estas potencias a nivel individual en la ciudad italiana de San Remo en 1920.


(Continúa)


sábado, 24 de octubre de 2015

II

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza
2015

Parte II:

Los registros de inmigración indicaban que dos jóvenes  integrantes de la brigada judía de Palestina habían llegado a El Cairo, posiblemente el 1 de noviembre de 1944, vistiendo uniformes del ejército británico y los documentos que presentaron los identificaban como Moishe Cohen Itzhak de 20 años y Chaim Saltzmann de 23, quienes invocaron como motivo del viaje descansar durante una semana. Días después un policía testificó haber visto varias veces a estos jóvenes  pedaleando lenta y plácidamente sus bicicletas frente a las Villas de la calle Hassan Sabry cerca del exclusivo Gezira Sporting Club. 

Para los británicos el control de Egipto era una prioridad vital dado que el canal de Suez les permitía el acceso a la ruta más cercana para la India y, al mismo tiempo, la ocupación de Sudán les facilitaba el ingreso al interior del continente. Cecil Rhodes, en el sur de África, trabajaba en unir las posesiones coloniales británicas por medio de un ferrocarril que comunicara Ciudad del Cabo por el sur y Alejandría por el norte, ese era otro proyecto ambicioso en África del imperialismo de la corte victoriana.

Recién en 1900 casi medio siglo después de iniciada la fiebre petrolera en la costa este de Estados Unidos, la inmensa zona sureña del Oriente Próximo entró en escena.  Los inicios fueron cautelosos, el primer movimiento lo hizo el Sha de Persia (Irán), quien le ofreció concesiones petroleras a Gran Bretaña, esto provocó la ira de Rusia -que buscaba expandirse por Asia central y reclamaba el control del Golfo Pérsico-. El Reino Unido decidió esperar.

El Sha mantenía relaciones con un inversionista inglés interesado en el negocio petrolero: William Knox D'Arcy, cuya fortuna provenía de las minas de oro de Australia y en cuyas fiestas solían actuar artistas de la talla de Enrico Caruso. W.K. D'Arcy estuvo tres años trabajando sin grandes resultados, el Foreign Office comprendió que si Gran Bretaña no intervenía oficialmente en el petróleo de Irán, sería Francia, Alemania o Rusia, las que lo harían por lo que decidieron apoyar a D'Arcy participando con dinero del Reino Unido y con sus propios ingenieros en los aspectos técnicos. Si bien William Knox D'Arcy no llegó a ser el Rockefeller inglés, su alianza con el Sha y el Reino Unido llegó a constituir la poderosa Anglo-Persian Oil Company, compañía predecesora de la actual British Petroleum.

En 1914, Egipto y Chipre pasaron a ser Protectorados británicos y todo el valle del río Nilo fue declarado esfera de influencia de la Corona de S. M. británica; todavía faltaba conquistar Palestina, gran parte de Siria, los campos petrolíferos del corredor Kurdo y lo que luego serían Irak y Kuwait.

Los jóvenes ciclistas que recorrían el barrio Zamalek no estaban paseando, no eran soldados de la Brigada Judía en vacaciones y no se llamaban Moishe Cohen Itzhak y Chaim Saltzmann. Más tarde se supo que sus nombres verdaderos eran Eliahu Hakim y Eliahu Ben Tsuri. Estaban reconociendo el terreno de acción, estimando tiempos, verificando los caminos de escape y decidiendo la mejor forma de cometer el asesinato.              
Pertenecían a la Banda de Stern, también conocida como el grupo “Leji”; Un acrónimo hebreo para Lohamei Jerut Yisrael  (Combatientes por la Libertad de Israel).

Walter Edward Guinness, Lord Moyne, había ocupado los cargos de Ministro de Agricultura, Ministro de Ultramar, líder de la Cámara de los Lores y desde 1943 era Ministro de Estado y representante del Gobierno británico en El Cairo, además Lord Moyne era íntimo amigo de Winston Churchill. Lord Moyne respondió con indiferencia cuando el Mayor Samson llegó a su casa para informarle que las medidas de seguridad serían más estrictas debido a que el MI5 sospechaba que podía ser un blanco posible de terroristas.

Moyne le dijo: "Desde hace muchos años, nuestros soldados están luchando y muriendo en el campo de batalla todos los días, incluso nuestro Rey es susceptible de ser asesinado por una bomba. Exijo participar en el riesgo común“. Cuando Samson señaló que su deber como jefe de seguridad sobre el campo era cuidar de que el Ministro estuviera protegido adecuadamente, Lord Moyne le advirtió: "Yo no quiero guardias cerca mío cuando juego al golf o cuando invito a mis amigos a la Villa”. Samson se mantuvo firme,  insistió en duplicar la guardia del Ministro, tener un coche de la policía militar siguiendo a su automóvil  y otras medidas de seguridad en los alrededores de la Villa. Todo esto fue aceptado a disgusto por el Ministro, pero la única condición que puso no era racional, él podía despedir a sus guardias cuando se dedicaba a sus actividades sociales privadas.

Decía Max Nordau en 1897: “La emancipación de los judíos se convirtió en uno de esos elementos del mobiliario imprescindibles en todo Estado civilizado, como el piano que no puede faltar en el salón, aunque nadie en la familia sepa tocarlo. Así, los judíos obtuvieron su emancipación en el occidente de Europa no por un impulso íntimo, sino por imitación de una moda política… sólo hay un país al que esto no es aplicable: Inglaterra. El pueblo inglés no permite que su progreso venga impuesto desde el exterior, la evolución se produce desde dentro. En Inglaterra, la emancipación de los judíos es una realidad”

Simon Miksa Südfeld, nacido en 1849 en Budapest, cambió su nombre por el de Max Nordau cuando se estableció en Berlín en 1873. Fue periodista del Die Neue Freie Press, diario que lo envió a París, donde pasará la mayor parte de su vida. Mientras que la historia ha consagrado el nombre de Theodor Herzl como fundador del sionismo moderno, realmente fue Nordau quien impulsó la organización del I° Congreso Sionista inaugurado el 29 de agosto de 1897 en Basilea con la presencia de 162 delegados; el Congreso funcionó en el casino de la ciudad suiza, tras la negativa de la comunidad judía de Munich a albergarlo. 

Al igual que Herzl, Nordau estaba totalmente adaptado a la cultura europea y era completamente ateo. Herzl y Nordau recuperaron su hebraísmo durante el Caso Dreyfus, el cual les llevó a afirmar que la asimilación de los judíos era una trampa y que la única solución posible era la creación de un Estado-Nación, basado en las nociones heredadas del romanticismo alemán y en el empuje de los nacionalismos europeos del siglo XIX. Las palabras usadas por Nordau en su discurso son explícitas: habla de los judíos como "Rasse" (raza) y como "Stamm" (tribu). A partir de esta definición las relaciones del sionismo con el imperio británico comenzaron a solidificarse.


El 6 de noviembre de 1944 a la 1,00 o 1,15 pm, como todos los días, llegó a su casa para almorzar, lo acompañaban el chofer Lance Corporal Fuller y en el asiento trasero del automóvil su secretaria, la señorita J. Osmond y el capitán Hughes Onslow su Oficial de enlace. No tenía la tradicional custodia del coche de la Policía Militar porque el Ministro personalmente les dijo “Muchachos hoy no los voy a necesitar, no regresaré a mis oficinas, están en libertad”. Lord Moyne trabajaba en Pilares Grises un hermoso edificio de tres pisos en el número 10 de la calle Tolombat en Garden City, allí coordinaba los esfuerzos de guerra británicos y los aliados en el Medio Oriente y diseñaba proyectos secretos para la zona encargados por Churchil.

(Continúa)

sábado, 17 de octubre de 2015

I

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
por Alec Mendoza
2015

Parte I:

Estaban por cumplirse cinco meses del desembarco de los Aliados en las playas de Normandía y la escena de un crimen anunciado había elegido a la Finca N° 6 de Hassan Sabry Street, en el exclusivo barrio residencial cairota de Zamalek , a pocos metros de los campos de polo y de cricket más importantes de África. La villa había sido ocupada hasta enero de 1943 por el Mariscal de campo Sir Archibald Wavell, Comandante en Jefe del Ejército Británico en el Medio Oriente, quién dejó su cargo al ser designado Virrey de la India. Según Artemis Cooper, autor de “El Cairo Durante la guerra”, la esposa de Wavell había "transformado la casa añadiendo puertas y paneles de roble, con muebles blancos que contrastaban con grandes jarrones llenos de flores, y una piscina digna de un emperador romano".

Si había una ciudad que durante gran parte de los siglos XIX y XX podría considerarse un atractivo y cautivante escenario para las amistades frágiles, amoríos inestables, intrigas económicas, traiciones políticas y militares, esa ciudad era El Cairo. Para este relato, es conveniente fragmentar un período de tanta riqueza en acontecimientos que se dilatan en el tiempo; el contexto era el siguiente:

En 1850 los dos imperios occidentales que dominaban eran Francia e Inglaterra. Ambas potencias duramente se disputaron en Egipto la construcción del Canal de Suez, que significaba el dominio de Asia y del Mediterráneo Oriental. Egipto había logrado su “independencia” en 1848, sería más preciso llamarla autonomía condicionada, tras los conflictos producidos entre el pashá Muhammad Alí y el sultán. El 30 de noviembre de 1854 ocurrió un hecho no previsto por los británicos, gracias a la amistad que Ferdinand Marie de Lesseps tuvo en su infancia con el Pasha Said (para aquel tiempo Virrey de Egipto). Lesseps acordó y firmó con Said una concesión del gobierno Egipcio para excavar, construir el canal y explotarlo durante 99 años. Los beneficios que daría, de acuerdo a la posesión de las acciones se repartirían durante los próximos 99 años de la siguiente manera: un 75% para la Compañía, un 15% para Egipto, y un 10% para los fundadores de La Compagnie Universelle du Canal Marítimo de Suez.

El segmento arbitrariamente elegido para nuestro relato se inicia en la tarde y noche del 17 de noviembre de 1869, cuando 6.000 personas a bordo de románticas embarcaciones surcaron el alto Nilo bajo una lluvia de flores y fuegos artificiales festejando desde el Puerto de Said la apertura del Canal del Suez; por fin las aguas del Mediterráneo se juntaron con las del Mar Rojo, una idea soñada desde los tiempos faraónicos. Luego de 10 años de trabajos el canal se hizo a pesar de la fuerte oposición inglesa. 

El Reino Unido había realizado infinidad de operaciones para impedir y luego demorar su construcción. Ese día de 1869 Francia tenía muchas razones para festejar; quedaban atrás más de 50 años soportando y venciendo las presiones, amenazas e ilusorias promesas británicas a Mohammed Ali para que se opusiera a la ejecución del proyecto, hasta que el Virrey se enfermó y perdió todo interés en la obra.

Hubo también impensados obstáculos económicos, políticos y de ingeniería que superar: en un principio la empresa sufrió graves problemas financieros y Pasha Said fue obligado, por la Compañía, a comprar el 44 por ciento del total de acciones de la empresa para mantenerla en funcionamiento; decisión que debilitó drásticamente las finanzas de Egipto. 

En ese entonces las más importantes sociedades científicas británicas, y algunas europeas todo hay que decirlo, aceptaban un antiguo estudio realizado en el año 1799 el cual afirmaba la existencia de una diferencia de 10 metros entre el nivel del Mar Mediterráneo y el del Mar Rojo y en consecuencia, sostenía, la imposibilidad de construir un canal entre ambas orillas; de tal supuesto se deducía que cualquier proyecto encaminado a tal magna obra resultaba absurdo.

A pesar del arraigo de esta creencia un grupo de 20 ingenieros franceses, los “Saint–Simoniens”, impulsados por Lesseps, crearon en Paris en 1846 una asociación para repensar la posibilidad de construir el canal.  No tardó tal grupo en dar frutos, al año siguiente el Ing. Bourdaloue probó que no había tal diferencia entre los niveles del Mar Rojo y el Mediterráneo y que todo se había debido a prejuicios, estudios basados en errores de cálculo y en la utilización de herramientas de medición obsoletas. El Ing. Linant de Bellefonds fue quién presentó el informe técnico final. Casualmente, ese informe fue ignorado en el mundo académico durante algunos años.

Como dijimos las acciones que “La Compañía” no pudo colocar en el mercado tuvo que comprarlas el gobierno egipcio de Pasha Said. Además Napoleón III tuvo que intervenir políticamente en varias ocasiones para neutralizar maniobras diplomáticas de los anglos y sus cuestionamientos técnicos. Francia formó una Comisión Internacional, en marzo de 1864, con la decisión de preparar la obra y en tres años, contra los pronósticos agoreros, se completó el canal.

El gobierno egipcio quedaba obligado a financiar gran parte de la construcción de este proyecto de ingeniería, al que ellos llamaban “Qana al Suways” y también a proveer su mano de obra: millón y medio de campesinos humildes (fellahs) obligados por la fuerza desde todas las regiones de Egipto; al principio no se disponía de maquinaria y todo tenía que hacerse a mano en el marco de un clima insalubre y las duras condiciones de vida; no resulta extraño, entonces, que durante la construcción más de 125.000 trabajadores perdieron su vida. Más tarde el trabajo se aceleró con la introducción de las nuevas dragas y máquinas excavadoras especialmente diseñadas, que alcanzaban rendimientos desconocidos hasta esa época; en algo más de dos años se excavaron alrededor de 50 millones de metros cúbicos de los 75 millones necesarios para completar la obra. 

En aquella noche del 17 de noviembre de 1869 Eugenia, la emperatriz de Francia (la hermosa Eugenia de Montijo), esposa de Napoleón III, lucía esplendorosa en el palco real del Teatro de la Ópera del Jedive en El Cairo, sentada junto al emperador de Austria y el príncipe de Gales, rodeada por los príncipes de Prusia, y de los Países Bajos; acompañada en la sala por lo más granado de la nobleza europea mientras esperaban disfrutar el estreno de “Aída”, la ópera del genial Giuseppe Verdi, quién varios años antes había sido contratado para tal inauguración. “Aída” era el enigmático nombre femenino que, en árabe, significaba “la visitante” o “la que regresa”. La Grand Opera encargada se presentó con espectacularidad y notable despliegue escénico, muchos coros y escenas cambiantes con efectos especiales ¡Fue grandioso! Sin olvidar que el vestuario y la puesta en escena fueron diseñados por el admirado, en la época, Auguste Mariette

Giuseppe Verdi recibió el total de la contraprestación del contrato celebrado pero se negó a estar presente al estreno de su obra en El Cairo. Verdi se molestó por el hecho de que la audiencia estuviera formada exclusivamente por miembros de la nobleza, políticos, diplomáticos, militares y críticos sin lugar para los auténticos  amantes del “Bel canto” y los fieles miembros del público aficionado; sostuvo, luego, que el estreno real, el auténtico, de su “Aída” recién se dio el 8 de febrero de 1872 en el Teatro de La Scala de Milán.

En aquellos días de 1944 en la Finca N° 6 de la calle Hassan Sabry de El Cairo no había ningún emperador romano, sólo vivía allí un distinguido Ministro británico y muy amigo del Primer Ministro. Además era el heredero de la gran empresa familiar de cerveza Guiness, lo acompañaban su esposa y el personal de servicio de la señorial casa.


En El Cairo, en un famoso club nocturno, una bella joven  bailaba abrazando cálidamente a un oficial del ejército británico, en un momento, acercó su boca al oído del oficial y le habló en voz baja. Era una escena común en los lugares de diversión y ninguna de las otras parejas que estaban bailando y bebiendo escuchó las confidencias de los aparentes enamorados. La chica era un agente del Shai, (el servicio secreto de inteligencia de la Haganá, su jefe era  Reuven Zaslani alias “Siloé”, quién sólo recibía órdenes de Ben Gurion), y él oficial era el mayor A.W. Samson, director de seguridad y agente de inteligencia en tiempos de guerra en el Cairo, (se supone que “Samson” no era su verdadero nombre). 

Susurró la joven: "Se sabe que habrá en el futuro cercano un asesinato político aquí, en Egipto, en El Cairo.  La víctima no será un egipcio, pero va a ser una persona muy importante. Yo no te puedo decir nada más que eso”.  Samson, sin exteriorizar su inquietud pidió más detalles pero solo escuchó la voz de su compañera que le repitió: “no puedo decirte  nada más”; y continuaron bailando como si nada. 

Es conveniente recordar que en 1858 la India se había convertido en colonia británica y a principios de 1860, todas las posesiones de la Compañía Británica de las Indias Orientales la “Honourable East India Company”  pasaron a manos de la corona. Inglaterra, que se había opuesto sistemáticamente a la construcción del canal, cambió de tercio y desde que vio la luz ansiaba poseerlo, y al cabo de seis años después de su inauguración se le presentó la oportunidad. En 1875, el Virreinato de Egipto padecía a causa de la brutal deuda externa del país; los agentes británicos en El Cairo fueron los primeros en enterarse que Ismail Pasha estaba dispuesto a vender las acciones egipcias forzosamente adquiridas; sumaban poco más del 40% del total accionario. Por otra parte, en el mundo financiero europeo se rumoreaba que los inversores británicos ya eran poseedores aproximadamente de un 12% de las acciones de la Compañía.
En una oportuna y vertiginosa decisión Benjamin Disraelí, el brillante Primer ministro británico, utilizando su condición de amigo especial y confidente favorito de la Reina Victoria la convenció de la necesidad de comprar el paquete accionario egipcio y así tomar el control sobre la ruta hacia la India Británica, la colonia más rica del Imperio asegurando al Reino Unido una posición de enorme ventaja en la nueva era de disputas coloniales. Disraeli rápidamente obtuvo un préstamo de la Casa Banquera Rothschild, de 4.000.000 de libras esterlinas, y así compró las acciones egipcias. 


El control financiero del Canal de Suez se compartía con Francia, pero las tropas del Reino Unido ocuparon Egipto en 1882, ante unos disturbios que ocurrieron en Alejandría; los británicos con la excusa de proteger a sus súbditos, en septiembre de ese año, invadieron Egipto y en la batalla de Tel el Kebir derrotaron a las fuerzas de Ahmad Arabi. El Tratado de Constantinopla de 1888 declaró al canal “zona neutral” bajo protección británica, y así antes de que terminara el siglo Inglaterra había añadido a su imperio la conquista militar y política de Egipto. Los Ministros residentes británicos pasaron a la condición de administradores del país aunque el territorio de manera formal siguió bajo soberanía turca. La nueva situación consolidaba la expansión británica y la preparaba para los desafíos del futuro; las compañías extranjeras ya establecidas no modificaron su situación, gracias a las «capitulaciones» que el Sultán se había visto obligado a firmar con diferentes gobiernos europeos.


(Continúa)

martes, 13 de octubre de 2015

Empezamos con la "nueva etapa" del blog. Aunque se mantiene la dirección original, ya que no deseamos borrar la información y los argumentos hasta ahora publicados, el enfoque es diferente. Para más información leer la columna de la derecha.