sábado, 28 de mayo de 2016

Cuando los senderos se bifurcan hasta reencontrarse.
Alec Mendoza. 

Parte XVI

LA ALIANZA MILITAR CON HITLER


Abraham Stern redactó un documento fechado el 11 de Enero de 1941, titulado:
"Directrices para la propuesta del “Irgun Tzvai Leumi B'Yisrael” (la Organización Militar Nacional en Palestina), en relación con la solución de la cuestión judía en Europa, y la participación activa de la Organización Militar Nacional en la guerra al lado de Alemania”.

La “Organización Militar Nacional” en Palestina ordenó a Neftalí Lubinczik ir a Beirut, para encontrarse con Alfred Roser, un agente de la inteligencia militar nazi y Werner Otto von Hentig, este hombre estaba a cargo del Depto. Oriental de la Oficina de Asuntos Exteriores de Alemania y entregarles la propuesta de Stern. Días después  llevaron la propuesta de alianza a su embajada en Turquía, donde una copia fue encontrada después de la guerra. Conocido hoy como “El documento de Ankara”. (Yehuda Bauer:” Desde la Diplomacia hasta la Resistencia”, p.132). 

El 21 de enero de 1941, el extraño documento fue recibido en Berlin. Enviado por Franz von Papen, entonces embajador de Alemania en Turquía, a la Oficina de Asuntos Exteriores nazi. El documento en cuestión fue clasificado como "secreto", y su número de identificación es E234151-8- Sección 3

Ya hemos señalado que Stern consideraba que el Reino Unido era el enemigo del sionismo.   

Esta curiosa e interesante oferta del sionismo de extrema derecha para la solución de la cuestión judía en Europa y la activa participación del Irgun Tzvai Leumi B'Yisrael  en la guerra junto a Alemania requiere detenernos un poco más.
 
Dice la propuesta de Stern que: “En sus discursos y planteos, los dirigentes de la Alemania Nacionalsocialista habían enfatizado que el Nuevo Orden en Europa debía, como requisito inicial, una solución radical de la cuestión judía por la vía de evacuación, denominada “Juden-Frei Europa”. Esa evacuación de masas de judíos de Europa sólo podía ser lograda a través de los asentamientos de esas masas en la patria de los judíos, Palestina, y por la creación de un estado judío en sus límites históricos. El objetivo de la actividad política y los años de lucha del  movimiento por la libertad de Israel, fueron para resolver el problema judío por esa vía y por lo tanto liberar al pueblo judío para siempre”.
 
El  Irgun Tzvai Leumi B'Yisrael está de acuerdo con los deseos y acciones de los dirigentes del gobierno del III Reich respecto de las positivas actividades sionistas dentro de Alemania y del programa de emigración sionista, y los considera de la siguiente manera:
 
1. Hay intereses comunes entre el Nuevo Orden Europeo basado en el concepto alemán, las verdaderas aspiraciones nacionales del pueblo judío y lo defendido por la “Organización Militar Nacional”.
 
2. Es posible la cooperación entre la Nueva Alemania y la renovada nación hebraica (Völkisch Nationalen Hebräertum).

3. El establecimiento del estado histórico judío, sobre una base nacional y totalitaria unida por un tratado con el Reich Alemán, podría contribuir y reforzar, en el futuro, la posición alemana en el Oriente Próximo. 

4. A condición que sean reconocidas por el gobierno del Reich Alemán las aspiraciones nacionales del Movimiento por la Libertad de Israel arriba mencionadas, la “Organización Militar Nacional” de Palestina se ofrece a tomar parte activa en la guerra al lado de Alemania.
 
5. Esta oferta del Irgun Tzvai Leumi B'Yisrael  podrá incluir actividad militar, política y de informaciones en Palestina y, tras ciertas medidas organizacionales, también fuera de Palestina. Junto a esto, los hombres judíos de Europa serán militarmente entrenados y organizados en unidades militares bajo el liderazgo y mando de la “Organización Militar Nacional”. Tomarán parte en las operaciones de combate con el objetivo de conquistar Palestina, si se concretara ese frente. 
Conforme a su estructura y concepción del mundo la “Organización Militar Nacional” está en estrecha vinculación con los movimientos totalitarios europeos. 
 
6. La participación de la “Organización Militar Nacional de Israel” en el Nuevo Orden Europeo, todavía en estado de preparación, junto a una solución radical positiva para el problema de los judíos europeos, en base a las aspiraciones nacionales del pueblo judío arriba mencionadas, reforzaría enormemente la base moral del Nuevo Orden a los ojos de toda la humanidad.
 
7. La cooperación de la “Organización Militar Nacional de Israel” sería coherente con los recientes discursos del Canciller del Reich Alemán, en los cuales Hitler indicaba que toda negociación y toda alianza debía contribuir a aislar y combatir a Inglaterra”.  

 
No hay datos concretos de respuesta alemana a esta oferta, pero es sabido que el emisario de Abraham Stern el Sr. Naftali Loubentchik, fue detenido en junio de 1941 por las tropas aliadas en las Oficinas de los Servicios Secretos nazis en Damasco. Las conversaciones y contactos sobre la oferta se cortaron definitivamente cuando las autoridades británicas en diciembre de 1941 capturaron a Itzak Shamir y lo acusaron de terrorismo y colaboración con el enemigo. 

La política estratégica alemana ya era pro-árabe. De forma casi inimaginable, el grupo de Abraham Stern buscaba cerrar un pacto con el III Reich en un momento en que las noticias de persecución y exterminio de judíos eran comenzaban a ser conocidas en Palestina. Aparentemente, Stern o no creía en esa información o estaba dispuesto a colaborar prioritariamente con los nazis si la alianza servía para ayudar a refundar el estado judío.
 
Hemos mencionado que un miembro importante del “Irgun Tzvai Leumi B'Yisrael ” en el momento en que el grupo hizo esta oferta fue Yitzhak Shamir, años después, cuando Shamir fue reporteado sobre la oferta de 1941, confirmó que estaba al tanto que su organización había propuesto una alianza con Alemania en guerra. También Walter Lacquer, en su “Historia del Sionismo” p. 376, afirma que Shamir creía que Gran Bretaña, y no Alemania, era el principal enemigo.

Es sorprendente que la acción delirante de Stern en 1941 se mantenga vigente 31 años después. En la revista “American Zionist” de febrero de 1972, páginas 32 y 33, Martin Sicker, un sionista nostálgico del Leji escribió: “La fuente de todos nuestros pesares era la ausencia de un hogar y un estado. Por tanto, nuestro enemigo eran los británicos  que nos habían traicionado y habían dejado a nuestros hermanos de Europa a merced del perseguidor".
 
Como conclusión a esta historia tan interesante como silenciada se puede decir que a pesar de la hostilidad entre el régimen de Hitler y el sionismo de diferentes vertientes, durante varios años los sionistas y la Alemania Nacionalsocialista tuvieron intereses coincidentes en varios campos y por parte judía, incluso militar.

Dos aspectos concretos del texto llaman la atención.

La mención a la "las positivas actividades sionistas dentro de Alemania y del programa de emigración sionista". 

Muchos no entenderán esto, dado el reconocimiento explícito de una colaboración entre los nazis y los sionistas en el pasado, algo que termina de desmontar muchas solemnes negaciones, acusaciones y manifestaciones actuales repetidas incansablemente.

Pero, ¿a qué se estaba refiriendo Stern?

Seguramente recordaba que la cooperación nazi-sionista nació pocos días después que Hitler llegara al poder y se perfecciono en Berlín en agosto de 1933, como consecuencia de las negociaciones entre importantes funcionarios alemanes y Chaim Arlosoroff el Secretario Político de la Agencia Judía.
Mediante ese pacto conocido como el Ha’avara (palabra hebrea para “traslado”), los nazis permitieron a más de 70.000 judíos alemanes emigrar a Palestina con parte de sus riquezas.

El Dr. Ludwig Pinner, funcionario de la Compañía Ha’avara en Tel Aviv durante los años treinta, comentó que la excepcional competencia de los inmigrantes de Ha’avara contribuyeron” “decididamente al desarrollo económico, social, cultural y educativo de la comunidad judía de Palestina.”

A través del Ha’avara los bienes producidos en Alemania como enchapados especiales, herramientas, grúas, automóviles, maquinaria agrícola, camiones, productos y servicios de alta tecnología se volcaron en grandes cantidades a Palestina. Dice el historiador judío americano Edwin Black: “Muchas de estas personas, sobre todo a fines de los años 30, recibieron el permiso para transferir verdaderas réplicas de sus casas y fábricas,  de hecho eran aproximadas réplicas de su misma existencia”.  Varias de las mayores empresas industriales fueron construidas con capitales de Alemania, incluyendo la empresa de aguas Mekoroth y la empresa textil Lodzia. “La afluencia de los bienes y capital de Ha’avara, concluye Black, produjo una explosión económica en la Palestina judía” y fue “un factor indispensable en la creación del Estado de Israel”. El Pacto sirvió al objetivo sionista de traer colonos judíos jóvenes e instruidos y capital de desarrollo indispensable para el Yishuv, mientras, simultáneamente servía al objetivo alemán de librar al Reich de un grupo extranjero no deseado.

Durante el Congreso Sionista de Praga en 1933 los delegados debatieron vigorosamente los méritos del Acuerdo y el Congreso Sionista llevado a cabo en Suiza en 1935, oficialmente aprobó el pacto abrumadoramente.

El 18º Congreso Internacional Sionista se celebró en Praga en 1933. Una gran mayoría de los delegados aprobó una resolución que invitaba a los hebreos a abandonar cualquier colaboración con el nazismo. La minoría que quería continuar con la colaboración económica con la Alemania nazi estaba liderada por David Ben Gurion. Este declaró: 

 "El problema entre el capital y el trabajo no se puede solucionar en un congreso sionista. El congreso sionista solo debe interesarse en construir Palestina lo más rápido posible".

Posiblemente Stern también se refería a la permanencia de seis meses del barón Leopold von Mildenstein en Palestina  durante 1933 como huésped oficial, un nazi acogido como "amigo del pueblo judío".

Con ese motivo, se acuñó una moneda conmemorativa en la cual se podía ver en una cara la estrella de seis puntas y en la otra, la esvástica. Posteriormente, von Mildenstein fue asignado al Despacho de Asuntos Judíos de las SS en 1935.

El Ministerio de Economía del Reich ayudó a organizar otra empresa para el traslado, la Agencia de Comercio Internacional e Inversión, o INTRIA (International Trade and Investment Agency), a través de la cual los judíos en países extranjeros podían ayudar a los judíos alemanes a emigrar a Palestina. Enormes sumas de dinero se canalizaron a través del Intria. Otros países europeos, deseosos de alentar la emigración judía, concluyeron acuerdos con los sionistas siguiendo el modelo de Ha’avara. En 1937, Polonia autorizó la fundación de la Empresa de Transferencia Halifin (palabra hebrea para “intercambio”). A finales del verano de 1939, Checoslovaquia, Rumania, Hungría e Italia habían firmado acuerdos similares


Stern dejó el Irgun para formar su propio grupo, al que llamó Irgun Tzvai Leumi B'Yisrael ( "Organización Nacional Militar en Israel"), más adelante Lohamei Jerut Israel ( "Luchadores por la Libertad Israel"). para distinguirlo.

Stern y sus seguidores creían que luchar y morir por el "ocupante extranjero 'que estaba obstruyendo la creación del Estado judío era inútil.  consideraba que  los británicos eran el "enemigo” del pueblo judío '(los británicos) y' enemigos 'judíos (los nazis), creyendo que el primero necesita ser derrotado y el segundo manipulados. 

[Véase: "Stern, el hombre y su banda",  Edit. Yair 2011 Op. militares “cuadrilla”
por Zev Golan, published in Tel Aviv, Israel. Especialmente véase el Apendix A Chronological List of Leji Operations (Impresionante) (110).


NOTAS

110. El texto en alemán se encuentra en el Apéndice n· 11, en el libro de
David Yisraeli: Le Problème palestinien dans la politique allemande, de 1889
a 1945, Bar Ilan University, Ramat Gan, Israel, 1974, p. 315-317.

111. E. Haber, Menahem Beghin, the man and the legend, Ed. Delle Book. Nueva
York, 1979, p. 385.


La Defensa:

El Leji o “banda Stern” no dejaba pasar un día sin enviar amenazas de muerte a los integrantes del tribunal, especialmente al presidente del Tribunal militar, el Juez Mohmoud Mansour Bey y a los fiscales Mohamed Towayar Pasha  y Coronel Selim Zaki. 

Sorpresivamente se conoció que la defensa de los asesinos estaría a cargo de tres famosos y costosos abogados del foro egipcio, los doctores Abdula Fattah El Said, Tewfik Doss Pasha y Hassan Djeddaouil, todos ellos pertenecían al stablishment socio-político de Egipto. 

El Leji sostuvo que estos profesionales del derecho lo hicieron voluntariamente y sin cobrar honorarios, un hecho realmente extraño, para no calificarlo de increíble.

Ante el tribunal los defensores  expresaron con fuerte carga emocional un resumen de los clásicos argumentos de los sionistas revisionistas quienes se consideraban que estaban en guerra contra el Reino Unido, y describieron a los acusados como sujetos muy jóvenes que luchaban por la libertad de su pueblo, posiblemente con métodos equivocados, pero lo hicieron de acuerdo a su escasa y violenta experiencia de vida.  Incluso sostuvieron que Eliahu Jakim tenía sólo 17 años, seguramente con la intención de impedir la aplicación de la pena de muerte.

“Los judíos han hecho toda clase de tratativas pacíficas y tentativas generosas pero nadie los ha escuchado”, sostuvo Abdula Fattah El Said, ex presidente de la Corte de Apelaciones Egipcia. “Algunos de ellos llegaron a la conclusión de que era necesario sacrificarse personalmente ante la indiferencia de los poderosos del mundo e intentar salvar a su sufriente y masacrado pueblo”.

Tewfik Doss Pashá ex ministro del gabinete del rey Faruk, actuó durante todo el juicio como un verdadero actor para impresionar al tribunal. Comparó el crimen de los acusados con el acto que comete un amante engañado. “La actitud de Gran Bretaña, al clausurar para sus hermanos las puertas de Palestina los defraudó e indignó, pues impidió el ingreso de centenares de miles de inocentes judíos que creían en la Declaración Balfour, en el Mandato de la Sociedad de Naciones y esos dolorosos e injustos motivos los impulsaron a cometer un crimen político, hecho absolutamente diferente a un asesinato común y que implica responsabilidades diferentes”. 

El veterano abogado Hassan Djeddaouil expresó: “Vivieron con la imagen y el sonido de la Declaración Balfour en sus ojos y oídos; la bebieron en el pecho materno, respiraron y soñaron con ella en su niñez en el espacio nunca olvidado de su Tierra Santa, y vieron con sus jóvenes ojos, que se haría realidad el sueño de una Patria Judía al cabo de 2000 años. La pasión y las acciones de estos encausados es de un patriotismo exagerado, seguramente debido a su juventud y a una equivocada orientación, pero patriotismo al fin, realidad que debe ser comprendida por el honorable Tribunal”.

En concreto la defensa sostuvo que la tragedia fue motivada por sentimientos de un exagerado patriotismo, causado por el abandono de solemnes promesas y obligaciones de la potencia mandataria, la actitud indiferente del mundo hacia los judíos y a la evidente escasa vida de dos jóvenes que crecieron en un ámbito de manifiesta violencia e injusticia. 

Abdula Fattah El Said recordó al Tribunal que:

"La Declaración Balfour fue ratificada por el Consejo Supremo de las principales potencias en San Remo y por el Tratado de Sevres, Declaración que no es susceptible de modificación unilateral. Fue sancionada para que la comunidad hebrea tenga las mejores perspectivas de un desarrollo libre y se le brinde una amplia oportunidad al pueblo judío de desarrollar sus capacidades. Para hacer justicia es esencial que el Tribunal comprenda que los judíos están en Palestina por derecho y no por tolerancia de los británicos. Por este motivo es necesario que se conceda una garantía internacional a la existencia del Hogar Nacional Judío en Palestina y se reconozca que su derecho se basa en lazos históricos tan antiguos como presentes en el día de hoy.

Es necesario que la comunidad judía de Palestina esté en condiciones de aumentar pacíficamente su población mediante la inmigración, pero la Potencia Mandataria impide desde hace muchos años el ejercicio de este derecho mediante el empleo de la fuerza. Si esto no se tiene presente este juicio no tiene sentido”.

Véase “Martyrs in Cairo. The Trial of the assassins of Lord Moyne” de Leo Benjamin, editado en 2011 por Literary Licensing. 


Síntesis de los alegatos de los acusados:

Los acusados solicitaron hablar en hebreo, el presidente del Tribunal Mohamed Mansour Bey cuestionó el pedido pero no lo impidió, rápidamente los Eliahus cambiaron de opinión por una razón pragmática, en la sala había una gran presencia de periodistas que no entendían ese idioma, era mucho más conveniente para la difusión del caso expresarse en inglés. También solicitaron ser juzgados por un tribunal internacional imparcial, esta solicitud fue negada por cumplimiento imposible, no existía en el mundo ese tribunal.

Jakim afirmó con actitud desafiante: “En este juicio nosotros somos los acusadores. Nosotros acusamos a Lord Moyne y al gobierno que él representaba de asesinar a cientos de miles de nuestros indefensos  hermanos, ignorar la dignidad del pueblo judío y dominar mediante la violencia nuestro hogar nacional.         
                            
¿Donde está la ley que los haría responsables por sus crímenes?  Aunque ausente de los libros, esa escritura está grabada en nuestros corazones. Por lo tanto, nosotros no tuvimos más alternativa que tomar la justicia en nuestras propias manos.”

Eliahu Bet-Zuri dijo pausada y serenamente al tribunal: “Miles y miles de familias de mi pobre pueblo fueron ahogados en un mar de sangre y lagrimas. El soberbio jefe británico ajusticiado le negó a mi gente refugio y auxilio. Él desde la cubierta de sus buques de guerra observó como mis hermanos se ahogaban y morían. Y si algunos con sus últimas energías se aferraban a un madero o un bote para salvar sus vidas, el usurpador británico los empujaba nuevamente hacia abajo para asegurarse que ellos se hundieran en el abismo. Para nosotros, los judíos residentes en nuestra sagrada patria, que presenciamos durante años toda esta maldad, estamos condenados a: rendirnos o luchar. Nosotros elegimos luchar.”

Dice Sarah Honig en el Jerusalen Post “Con los británicos empujando las vasallas cuerdas judiciales de Egipto por la pena capital, los Eliahus no tuvieron posibilidades. Ellos fueron sentenciados a morir en la horca.    El 23 de marzo de 1945 Hakim fue el primero en subir al patíbulo cantando el Hatikva hasta su último respiro, Beit-Zuri hizo lo mismo hora y media más tarde”. 


Síntesis de la presentación del caso por la fiscalía:

Mohamed Towarar Pasha sostuvo que: Eliahu Bet Zuri y Eliahu Jakim han reconocido ser miembros de una organización terrorista extranjera, que les permitió ingresar ilegalmente al territorio egipcio con identidades falsas y les brindó los recursos necesarios para cumplir una finalidad criminal, la de asesinar a Lord Moyne y matar a quienes podían ser un obstáculo para cumplir su misión y así lo hicieron.

También reconocieron que asesinaron a un joven chofer de automóviles el señor Corporal Fuller e intentaron asesinar con varios disparos sobre un puente lleno de personas al oficial de policía Mohamed Amin Abdullah quién participó en la detención de los acusados. 

El autor material del asesinato de Lord Moyne fue Eliahu Jakim, este acusado disparó tres balazos a menos de dos metros de distancia contra un hombre mayor sorprendido e indefenso. Eliahu Bet Zuri ejecutó a mínima distancia a Corporal Fuller, mientras permanecía atento a que Jakim lograra abatir a Lord Moyne. Según el acusado Bet Zuri, si a Jakim se le trababa el arma él lo reemplazaría en la ejecución del Ministro.

Para la fiscalía el caso estaba cerrado. Los mismos acusados confirmaron la presencia total de elementos probatorios y acreditaron naturalmente sus responsabilidades penales. Los imputados reconocieron los grados de participación común en los hechos endilgados. Confesaron que con premeditación vulneraron las leyes de Egipto y de la civilización. No fue una acción equivocada e impulsiva de dos muchachos, casi niños, como los honorables colegas de la defensa los quisieron presentar. Los niños no juegan con revólveres cargados de proyectiles y luego aprietan los gatillos ante quienes no son de su agrado. 

Tampoco los jóvenes con sueños de supuestas libertades e ideales de redención social y política se dedican a matar a quienes piensan y actúan de manera diferente. La defensa solicita graciosamente que las autoridades y la sociedad comprendan con generosidad a los imputados y hasta los perdonen por sus motivaciones ideológicas.

Mohamed Towarar Pasha afirmó que Egipto es un país que tiene leyes como todos los países del mundo y sostiene que las mismas deben  cumplirse. No hay ni puede haber impunidad para quienes comprendiendo la criminalidad de sus actos se burlan de ellas. Mirando fijamente a los ojos de los acusados dijo: “Usted Eliahu Jakim y usted Eliahu Bet Zuri son asesinos, ambos ingresaron a Egipto para cometer crímenes y sin dudar lo hicieron. Exijo al Tribunal que los sancione con la pena máxima.


Fallo: 

El día 18 de enero el Tribunal dictó su sentencia inapelable. “Eliahu Jakim y Eliahu Bet Zuri son culpables de los cuatro cargos que analizó el Tribual y son condenados a muerte”.

Era evidente que Towayar Pasha y Selim Zaki habían recibido informes clasificados del CID, MI5 y de los detectives británicos de Jerusalén, lo también nos permitió conocer que:

Eliahu Jakim, y Eliahu Bet Zuri no viajaron juntos a El Cairo. Jakim, el más joven, lo hizo el 14 de octubre, él desconocía el terreno y no tenía experiencia en ataques armados, aunque había recibido entrenamiento y era apreciado por los altos mandos de Leji por su fanática devoción al ideario de Abraham Stern. Jakim llegó a El Cairo vistiendo uniforme de la Brigada Judía de Palestina y con documentación de identidad falsa.

Una célula de Leji con “Avigad” a la cabeza lo recibió en El Cairo, este sujeto era  un comandante del Leji, muy cercano a Shamir y gran amigo de Bet Zuri. “Avigad” era quién le había tomado a Eliahu Jakim el juramento de lealtad al Leji. Le brindó información sobre el objetivo de la acción, (algo ignorado por Jakim) los movimientos, hábitos y costumbres de Lord Moyne, le entregó fotografías recientes del Ministro (ya que él no lo conocía) y datos básicos necesarios para ambientarse, también recibió las llaves de un pequeño departamento de seguridad para dormir.

“Avigad” lo contactó con el “maestro Sadovski” a quién había prestado servicios de apoyo e inteligencia al Leji. Sadovski era considerado una enciclopedia sobre la geografía y las características de El Cairo, él lo instruyó sobre las calles y barrios y le entregó un plano de apoyo. 

El “maestro”  no lo impresionó bien a Jakim por presentarse acompañado de una llamativa mujer, casi adolescente y hablar demasiado, Jakim decidió no responder a sus numerosas e inoportunas preguntas. 

Eliahu Bet Zuri llegó desde Palestina el 20 de octubre, también fue recibido por “Avigad”. Le indicó concurrir a un determinado bar de bebidas cairota a las 7 horas pm y allí se dedicarse a examinar algunas de las botellas en venta, entonces un hombre muy joven que estaba apoyado en la barra del bar se acercaría y le ofrecería un cigarrillo, gesto que sería bien recibido y debía pronunciar estas palabras: “Gracias, mi nombre es Zebulun”, el joven de la barra debía responder: “Es un placer, yo soy Ezequiel”. Así se conocieron los dos Eliahus.

Bet Zouri era el responsable de la operación por su experiencia en combate. Su debut como terrorista ocurrió en 1938 cuando Shamir, junto a un recluta de 15 años de edad, llamado Eliahu Bet Zuri, robaron una urna de la Organización Sionista Mundial (la SMO) destinada a recoger fondos (dinero, joyas, oro, cheques para comprar tierras) que los viajeros judíos voluntariamente donaban cuando entraban y/o salían de Tel Aviv . Ellos hirieron gravemente al recaudador de la Agencia Judía y colocaron una bomba para destruir el puesto, el estallido quemó levemente  las piernas de Bet Zuri y dejó algunas marcas en la cara del futuro Primer Ministro de Israel.  

Bet Zuri últimamente había participado en tres intentos fallidos para asesinar al Alto Comisionado británico en Palestina, matado a varios de sus custodios y posiblemente fue quién  hirió a Sir Harold MacMichael.

En La Escritura, de Gerold Frank (Op. ya citada) nos da una descripción completa del asesinato y del juicio a los dos responsables del mismo.  
Escribe en la p. 35 y 36.

"Para explicar la naturaleza del acto a cometer en El Cairo, Itzhak Shamir, el comandante de operaciones del Leji, quién planeó y ordenó la muerte de Moyne, dijo: 'Un hombre que sale a tomar la vida de otro a quien no conoce, debe creer una sola cosa: que por su acto se va a cambiar el curso de la historia".


Menachem Begin el jefe del Irgúm estaba disgustado con Shamir, no porque se opusiera al asesinato de Lord Moyne, sino porque Shamir no lo había advertido de antemano, lo que habría permitido comenzar a prepararse para resistir la traidora “temporada de caza” de Ben Gurion y la natural reacción británica con sus enérgicas medidas contra los verdaderos combatientes judíos.

En su libro, “La Revuelta”, en las páginas 150 y 151, Begin reprendió a la Banda Stern, diciendo:

"Como compañeros en la revuelta y socios en el peligro, debíamos haber sido informados por los jefes de Leji de lo que estaba por ocurrir. Pero su silencio permitió ser tomados completamente por sorpresa".

Como ya hemos relatado en entregas anteriores, a pesar de las purgas y traiciones en la interna política de los sionistas, Eliahu Jakim y Eliahu Beit-Zuri no permanecieron mucho tiempo considerados como dos villanos enemigos del sionismo.

Cuenta Sarah Honig, una propagandista del Leji, que en 1962, Ben Gurion,  había cambiado de opinión, los asesinos de Lord Moyne ya no eran un par de terroristas revisionistas, ahora eran dos patriotas judíos, por eso, le escribió a la histórica veterana del Leji, a la guerrillera Geula Cohen: “Yo inclino mi cabeza en admiración y estima por las heroicas muertes de los dos Eliahus en El Cairo.”


ATENCIÓN

La Organización Sionista Mundial también había presentado, en 1919, un memorándum a la Conferencia de Paz de París donde precisaba los límites de lo que consideraba debía ser el "hogar nacional judío":

"Toda Palestina, el sur del Líbano incluidas las ciudades de Tiro y Saida, la zona del Monte Hermán donde nace el Río Jordán y la porción sur del Río Litani; las alturas del Golán en Siria, incluyendo las ciudades de Quneitra, el Río Yarmouk y los manantiales de Al-Himmeh; todo el Valle del Jordán, el Mar Muerto, y las tierras al este hasta las afueras de Ammán y de ahí hacia el sur a lo largo de la línea del ferrocarril del Hejaz hasta el golfo de Aqaba; en Egipto desde elArish en la costa Mediterránea en línea recta hasta Sharm el Sheick en el Golfo de Aqaba ".

Irgún (Irgun Zvai Leumi) fue fundado en 1931 como respuesta a la revuelta palestina que estalló en 1929, después de que los británicos rechazaran demandas árabes de independencia plena y reafirmaran su compromiso con la creación de una patria judía en Palestina.

La organización terrorista Irgún justificó su política de atentados contra la población árabe con el argumento de que eran “ataques preventivos”. Los métodos utilizados introdujeron, según el historiador israelí Benny Morris, una nueva dimensión al conflicto.

Por primera vez, se colocaron bombas en forma masiva en centros árabes atestados, y decenas de personas fueron asesinadas o mutiladas indiscriminadamente. 
Esta innovación pronto encontró imitadores árabes y se transformó en algo así como una tradición. Durante las décadas siguientes, las ferias callejeras, paradas de autobús, cines y otros edificios públicos de Palestina (y después, de Israel) se transformaron en blancos cotidianos, lo que dio un cariz brutal al conflicto.

Entre los primeros miembros y líderes de Irgún se cuentan Avraham Stern, quien se destacaría en la historia del terrorismo israelí, y Yitzhak Shamir, futuro primer ministro de Israel.

En 1939, Irgún se volvió contra Gran Bretaña tras la publicación de un proyecto de ley gubernamental que proponía la limitación de la inmigración judía en Palestina.


Así, el terrorismo que hasta entonces se había dirigido contra los árabes se extendió a las autoridades coloniales. Sin embargo, en 1940 los líderes de la organización terrorista decidieron suspender su campaña contra los británicos para no debilitar el frente aliado contra la Alemania nazi. Esta decisión provocó un cisma en Irgún, cuyos miembros más radicales, encabezados por Stern y Shamir, formaron una organización terrorista rival llamada LEHI. Esta organización, más conocida como “la banda Stern”, continuó sin alteraciones su campaña de terror.

Eliahu Jakim, de 20 años de edad y Eliahu Bet Zuri, de 23, fueron juzgados y sentenciados, por un tribunal egipcio, muriendo luego en la horca. Ambos admitieron ser integrantes del grupo “Leji” o “Stern” denominado así en memoria de Abraham Stern, miembro fundador del “Irgún Tzvaí Leumí”, quién fue muerto a balazos por el MI5 británico en Tel Aviv en 1942. 


Arthur Koestler sostuvo que Eliahu Jakim fue testigo de la voladura del buque de refugiados “Patria”, ocurrida en el muelle de Haifa, que provocó la muerte a más de 250 personas, después de habérsele negado a los judíos la autorización para desembarcar y que esto, influyó mucho en su corta vida. Esta mención de Koestler fue puesta en dudas por el historiador británico Christopher Sykes. 


Continúa

sábado, 30 de abril de 2016

XV

Cuando los senderos se bifurcan hasta reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte XV



Semblanza de Abraham Stern. (*)

Patrick Bishop, es autor de varias historias militares, y  ha recreado en “The Reckoning”: Death and intrigue in the Promised Land.  Editado por Harper Collins en 2014, la dramática vida de Abraham Stern.  A veces, el mismo libro se presenta otro título. “El misterio de Wells”: ¿Cómo la muerte de un hombre cambió el destino de la tierra prometida? La editorial es siempre la misma, Harper Collins de Nueva York.

Este libro,  partiendo de fuentes británicas e israelíes, ofrece una mirada original y documentada sobre un capítulo de la historia sionista que pocos lectores conocen. Hay muchos detalles sorprendentes en la compleja vida del Yishuv durante la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo ¿Quién sabía que la Fuerza Aérea de Italia bombardeó Tel Aviv en 1940, matando a 167 personas? Y que esta acción de la aviación fascista fue objeto de gran admiración por Abraham Stern.  Lo realmente sorprendente es que este episodio bélico ha sido olvidado por los historiadores oficiales del sionismo y sus propagandistas.
El autor enriquece  nuestra comprensión sobre las rivalidades e intrigas del sionismo en las luchas libradas en la tierra prometida en el significativo período que va de 1930 a 1949.

Patrick Bishop  describe a Abraham Stern como un individuo de gran carisma y poseedor de un verbo cautivante para anunciar seductores presagios, pero también nos recuerda que era  una persona que se manifestaba  profundamente inestable.                                                                    

Nacido en Polonia en 1907, al estallar la Primera Guerra Mundial su familia tuvo que ocuparse en buscar refugio en varios países de Europa. Stern creció con ausencia de las figuras parentales, vivió situaciones de abandono y persecución, en medio de graves dificultades y constantes amenazas para poder sobrevivir.  
Desde que llegó a Palestina en 1926 en plena juventud, 19 años, Stern se relacionó con  la facción "Brit HaBirionim", un grupo religioso de la derecha judía poco tolerante con la política oficial del Yishuv, esto es, la Agencia Judía y los sionistas laboristas de Ben Gurion y Weizman. "Brit HaBirionim" (en castellano “Unión de Rebeldes Sionistas”, también era conocida por “Banda de muchachones o gamberros”) en principio la secta seguía los postulados del sionismo revisionista. 

Fue la primera organización clandestina contra los ingleses. Desde su creación en 1925 las ideas de esta minoritaria facción tuvieron influencia sobre la juventud clandestina revisionista y también sobre muchos otros extremistas judíos. Los fundadores y principales ideólogos eran dos intelectuales, el periodista militante del sionismo revisionista Abba Ahimeir y el poeta Uri Zvi Greenberg. Este fue el primer intento de unir el nacionalismo militarista con elementos místicos religiosos.


Stern era considerado  como un joven  con una intensa compulsión para dirigir lo que otros debían realizar, era "un show-off man” con marcados rasgos narcisistas. Se dedicó a escribir algunas obras teatrales estudiantiles de contenido patriótico que él nunca protagonizó y poesías de tono épico de dudoso gusto. Stern, en 1932, se incorpó al Irgún Zvai Leumi, la organización militar clandestina que Vladimir Zeev Jabotinsky dirigía desde el exterior en franca oposición a la Organización Sionista Mundial.  

El gran problema que tenía Stern era su incapacidad para  compartir protagonismo con otros. Su nombre de guerra "Yair", (el Iluminador) fue adoptado en homenaje a  Eleazar Ben Yair, el comandante de los zelotes en Masada durante la revuelta judía contra Roma en el año 70 dC, líder de la resistencia judía que  prefirió el suicidio masivo antes que rendirse. 

Stern no quiso ni pudo incorporarse a la Hagana por radicales diferencias personales con las políticas probritánicas, las de tinte socializantes y de defensa contenida frente a los árabes; no pudo permanecer en el Irgun porqué se negó a obedecer a Jabotinsky y se enfrentó duramente con su amigo David Raziel, y finalmente no hizo la menor autocrítica cuando gran parte de su banda lo abandonó y  él prefirió quedarse junto a unos doscientos fanáticos que lo idolatraban.

Predicó una ideología embriagadora de la lucha armada contra los gobernantes británicos en Palestina. Las operaciones de su grupo incluyeron numerosos asaltos violentos  a casas bancarias, de seguros y puestos sionistas de recaudación de fondos, y ordenó una gran serie de atentados con bombas y granadas que costaron la vida de oficiales británicos, policías judíos, policías árabes, comerciantes palestinos y transeúntes inocentes.  Stern nunca participó en las operaciones, él era la inspiración,  pero no el hacedor. (“Stern: The man and his gang”. Libro citado de Zev Golan. Especialmente véase el impresionante Apendix A: Chronological List of Leji Operations). 

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, los grupos armados sionistas suspendieron las hostilidades contra los británicos, para enfrentar a la Alemania nazi.  La excepción fue la Banda de Stern.

Stern explicaba a sus seguidores que ante pueblo elegido había “perseguidores” y “enemigos”. Los alemanes podían ser “perseguidores”,  igual que muchas otras naciones a través de las épocas lo fueron. Pero lo peor, decía Yair, eran los “enemigos”, los ingleses, quienes usurparon y gobernaban la tierra que pertenece desde tiempos inmemoriales a los judíos. Con los “perseguidores” se puede acordar, con los “enemigos” hay que luchar. De acuerdo con esta peculiar lógica, los británicos eran peores que los nazis.

De hecho, Stern tenía la extraña idea, en parte realizada,  de unir sus fuerzas con la Italia fascista y la Alemania nazi contra los británicos y aliados. A cambio, los italianos y alemanes entrenarían a los hombres que luchaban por la libertad de Eretz Israel y ayudarían a la inmigración de los judíos de Europa para radicarse en Palestina. Stern, trató de vender su extraño plan a los nazis, cuando Hitler estaba ganando la guerra y sus generales aconsejaban apoyar a los árabes.  
Esta posición tan extrema de Stern lo marginó definitivamente del movimiento sionista oficial y del revisionismo. Incluso muchos de  sus antiguos camaradas no querían tener nada que ver con él, y su conducción se redujo al mando de un grupo de cómplices. 

El MI5 y el MI6 estaban convencidos que Stern en realidad era un fascista que se ofrecía como el potencial “Quisling de Palestina”, sabían de sus intensas relaciones con los italianos y de sus intentos de pactar con los alemanes, los especialistas en seguridad lo consideraron un terrorista muy peligroso y colaborador del enemigo entonces tomaron la decisión de eliminarlo. Stern era el “buscado” más famoso de Palestina.

En ese mismo año (1941), llegó a Palestina Yalin Mor uno de sus seguidores, Stern le comentó que su ambición era la de matar al Ministro Residente en Egipto como una demostración que la lucha no era sólo contra la presencia británica en Palestina, sino contra el Imperio como tal. Pero cuando Londres nombró al Barón Richard  G. Casey, un hombre nacido en Australia, como Ministro Residente, el plan tuvo que ser dejado de lado porqué el asesinato de un australiano no se entendería.                                                        

Unos años más tarde, en octubre de 1944 Shamir revivió el plan, Lord Moyne estaba en El Cairo, Churchil lo había designado Ministro Residente y era tan británico como la cerveza Guiness o el Gin y se cumplió el viejo proyecto de Abraham Stern.

Pero la banda aunque estaba disminuida todavía era capaz de causar estragos y en 1941 en una sangrienta acción con bombas en pleno centro de Tel Aviv causaron muchas muertes, entre las víctimas se contaron dos destacados detectives de la policía. Uno de ellos era un agente de Hagana plantado en las filas de la policía británica.

Este último ataque colocó a Stern en el centro de la  mira del Hagana y de Geoffrey Morton,  un oficial que se desempeñaba como Asistente del Superintendente de Seguridad, los policías muertos eran sus hombres, sus subordinados. Morton persiguió al líder terrorista con celo obsesivo y es el otro protagonista central del libro de Bishop. (También véase Stern: The man and his gang” de  Zev Golan, Editorial Yair 2011, 
Tel Aviv, Israel. )

Siguiendo una pista producto de una delación anónima, lo detectaron en una casa de seguridad en Tel Aviv,  tres agentes de policía ingleses tomaron por asalto el apartamento y capturaron a Stern,  minutos después llegó Geoffrey Morton. 
Lo que sucedió allí es aún objeto de controversia. Morton afirmó que disparó a Stern cuando trató de escapar. Décadas más tarde, uno de los oficiales que participaron en aquella acción confesó  que Morton ejecutó a Stern, a sangre fría. 

El Jefe del Departamento de Investigación Criminal había ordenado la captura de Abraham Stern “vivo o muerto”. Bishop expone las diferentes versiones con gran detalle, pero el autor no llega a una conclusión definitiva sobre qué pasó realmente y parece que nunca lo sabremos.  Geoffrey Morton sostuvo siempre que disparó cuando Stern intentó huir,  argumentó que había cometido un “homicidio justificado”.  Quizás por eso el título del libro “The Reckoning “bien podemos traducirlo como “ajuste de cuentas”. Lo que sí sabemos es que los seguidores de “Yair” juraron vengarlo, entonces, los británicos  trasladaron a Morton lejos de Palestina.


A pesar de sus himnos a la heroicidad hebrea y a la violencia santificada por la libertad de Israel, Stern murió a los 34 años en medio de una escena bastante patética, a las 8 de la mañana los policías lo encontraron en ropa interior, sin armas y encogido en un armario de una buhardilla del edificio Tova Svorai “B” de Mizraji Street en Tel Aviv.

Dos semanas después de la muerte de Stern, La policía británica en Palestina anunció que había abatido a 13 pistoleros sternistas, herido de gravedad a 6 y 85 habían sido capturados con vida y estaban en prisión, el MI5 y el CID estimaban que la Banda de Stern había perdido su capacidad operativa. 

Luego de su muerte el “auténtico” Irgun Bet o  Banda Stern  bajo el mando de Yitzhak Shamir fue rebautizado como Leji (Lohamei Jerut Israel)  Combatientes por la Libertad de Israel y se convirtió en una organización terrorista cruel como siempre lo había sido, pero muy superior en eficacia.  

Stern fue más influyente en la muerte que en la vida. Presentado como un joven idealista, un poeta patriota, un auténtico mártir de la lucha por la libertad de Israel. Se utilizó su asesinato para motivar e impulsar a los jóvenes combatientes a actuar con el máximo de violencia contra los británicos y los palestinos.

Tal vez, lo más potente del legado de Stern es haber sido uno de los primeros sionistas que se atrevieron a mezclar ese cóctel peligrosamente romántico de la religión con la épica nacionalista súper violenta. En aquél tiempo la mayoría de los líderes sionistas eran laicistas acérrimos y hasta ateos, mientras Stern huía de un escondite a otro, tomó el Tanaj y  las filacterias de cuero y las fusionó con la imaginería bíblica, los poemas de amor a la patria perdida y la lucha implacable para reconquistarla. 

Hizo un llamamiento a la juventud judía para la guerra santa contra el invasor, la construcción del tercer templo y los invitó a abrazar un reino davídico totalitario en lugar de un estado liberal democrático.  Desde su llegada a Palestina Stern rechazó a la superpotencia dominante, incluso cuando era el mecenas de los sionistas. Su discurso se proyectó sobre toda la década de 1940 y hoy se refleja cada vez con mayor evidencia en los militares y políticos de la derecha religiosa, la fuerza popular más potente del Estado Israelí actual.

(*) Semblanza basada en Patrick Bishop, autor de “The Reckoning”: Death and intrigue in the Promised Land.  Editado por Harper Collins en 2014.






sábado, 2 de abril de 2016

XIV

Cuando los senderos se bifurcan hasta reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte XIV

Para aquellos que honran el juramento.
Por Abraham Stern (2)

El Irgun Zvai Leumi en la Tierra de Israel (*) fue creado porque creemos que el estado hebreo no se convertirá en una realidad si no posee una organización militar independiente.

La Agencia Judía espera obtener la libertad de acción para los que operan bajo su mando a cambio del sometimiento a la dominación extranjera y acepta los planes de cantonización de nuestra tierra. 

El Irgun en la Tierra de Israel asume el deber de actuar como la única fuerza verdadera que será capaz de luchar por el restablecimiento de la nación hebrea en la Tierra de Israel, derrotar la conspiración del enemigo exterior y la rendición de los que están dispuestos a traicionarnos desde dentro. 

El Irgún en la Tierra de Israel se ha visto obligado por los dueños del dinero y de la política a decidir si se rinden al poder del gobierno extranjero y de la Agencia Judía, o a redoblar su sacrificio y asumir todos los riesgos. Algunos de nuestros amigos nos están haciendo difícil esta tarea. Ellos entregaron a la Agencia y a la izquierda el campo de batalla. La gran mayoría de los leales sigue manteniendo la política original del Irgun. Todos los intentos para llegar a una fusión con la organización de izquierda han fracasado, ya que ellos no han negociado sobre la base de la unión de fuerzas, sino de la imposición de la voluntad de un grupo al otro. Poner al Irgún bajo la autoridad de la Agencia, es el final de nuestra organización.

Hoy en día hay dos organizaciones: una es la Hagana y para nuestro pesar algunos de nuestros hombres equivocadamente se han unido a ella. La otra es el El Irgun Zvai Leumi en la Tierra de Israel, que sigue luchando por la dignidad y la vida de la nación para el renacimiento judío. Creemos en la misión de nuestro movimiento y su poder para restablecer la independencia total dentro de las fronteras históricas del Estado hebreo. Creemos en la voluntad de los jóvenes de Israel para luchar y sacrificarse que han fijado como meta de su vida el poder y la independencia del núcleo hebreo combatiente, el Irgun Zvai Leumi en la Tierra de Israel.

¡Anónimos Soldados!
El núcleo del poder hebreo está preparado para cualquier orden o sacrificio.
"Sólo la muerte nos libera de nuestro deber”.
23 de abril 1937.

(*) Téngase presente que mientras Stern vivía su banda se llamaba Irgun Tzvai Leumi B'Yisrael ( "Organización Nacional Militar en Israel"), o Irgun bet, (el IZL verdadero). Separado del Irgun de Jabotinski, popularmente conocido como Etzel comandado por David Raziel. Luego de la muerte de Stern en 1942, su sucesor Yitzhak Shamir lo bautizó “Leji” (Lohamei Jerut Israel) "Luchadores por la Libertad Israel" para diferenciarse con mayor claridad del tradicional Irgun de Beguin.

(2) “Stern: “The man and his gang”. The Story of the Fighters for the Freedom of Israel. by Zev Golan (Publisher: Yair Publications 2011, Tel Aviv Israel.) 
y “Major Farram´s Hat, The Untold Story of the Struggle to establish the Jewish State” by David Cesarani. Printed in USA, Da Capo Press, 2009.


LA IDEOLOGÍA (3)

Los Principios Nacionales para el Resurgimiento. 
(Ha Techiya)

Para Los Combatientes por la Libertad de Israel. 
por Abraham (Yair) Stern 

1. LA NACIÓN
El pueblo judío es un pueblo elegido, creador del monoteísmo, maestro de las enseñanzas proféticas, abanderado de la cultura humana, ser judío es ser el guardián de un glorioso patrimonio. El pueblo judío se ha educado en el auto-sacrificio y el sufrimiento; su visión, capacidad de supervivencia y la fe en la redención son  indestructibles.

2. LA PATRIA
La patria está en la Tierra de Israel dentro de las fronteras delineadas en la Biblia ("A tu descendencia, daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el gran río Éufrates. (Génesis 15:18) Esta es la tierra de los judíos, donde toda la nación vivirá segura.
3. LA NACIÓN Y SU TIERRA                        
Israel conquistó la tierra con la  espada. Aquí se convirtió en una nación grande y sólo aquí va a renacer. Israel tiene derecho a esta tierra, y este es un derecho absoluto. Nunca ha expirado y nunca lo hará.

4. LOS OBJETIVOS
1. La redención de la Tierra de Israel.
2. Establecimiento de la Soberanía Hebrea.
3. Renacimiento de la Nación.
No hay soberanía sin la redención de la tierra, y no hay renacimiento nacional sin soberanía.
Estos son los tres objetivos de la organización armada nacional durante el período de la guerra y la reconquista.

5. EDUCACIÓN
Hay que educar a la nación en amar la libertad y cuidar celosamente el patrimonio eterno de Israel. Inculcar la idea de que la nación es el amo de nuestro propio destino. 
Revivir la doctrina de que "La espada y el libro venían unidos desde el cielo" (Midrash Vaikrá Rabá 35: 8).

6. UNIDAD
Hay que lograr la unificación de toda la nación en torno del Irgún, el abanderado del movimiento de la libertad hebrea. Hay que utilizar la genialidad, la voluntad y los recursos de los judíos para canalizar la energía, la devoción y el fervor revolucionario del pueblo en la guerra de liberación.

7. PACTOS
Hay que hacer pactos con todos los que están dispuestos a ayudar a la lucha de nuestra organización y proporcionarles  apoyo directo.

8. FUERZA
Consolidar e incrementar la fuerza de combate en la patria y en la diáspora, en la clandestinidad y en los cuarteles, para convertirse en el ejército hebreo de la liberación con su bandera, sus armas y sus comandantes.

9. GUERRA
Guerra constante contra los que se interponen en nuestro camino para cumplir los objetivos.

10. CONQUISTA. 
Lograr la conquista de la patria de la dominación extranjera y poseerla eternamente.

11. SOBERANÍA
Renovación de la soberanía hebrea sobre la tierra redimida.

12. JUSTICIA
El establecimiento de un orden social en el espíritu de la moral judía y la justicia profética. En ese orden nadie pasará hambre o estará desempleado. Todos vivirán en armonía, en el respeto mutuo y en la amistad como un ejemplo para el mundo.

13. Reviviendo el DESIERTO
Construir sobre las ruinas y revivir el desierto por la inmigración masiva y el aumento de nuestra población.

14. EXTRANJEROS
Resolver el problema de la población extranjera mediante el intercambio de población.

15. CRISOL de las DIÁSPORAS
Reunión total de los exiliados en el estado judío soberano.

16. PODER
El Poder hebreo se convertirá en una fuerza militar de primer orden, Israel será una entidad política, cultural y económica en el Medio Oriente y en todo el mar Mediterráneo.

17. RENACIMIENTO
El renacimiento del idioma hebreo como lengua hablada por toda la nación, para la renovación de la fuerza histórica y espiritual de Israel. La purificación del carácter nacional en el fuego del nuevo surgimiento.

18. EL TEMPLO
La construcción del Tercer Templo como símbolo total de la nueva era de la identidad judía.

Estas son las tareas del movimiento durante el período de soberanía y de redención.


(3) The Stern Gang: Ideology, Politics and Terror, 1940-1949 by Joseph Heller, edit. Taylor & Francis Publishing 2012.

martes, 15 de marzo de 2016

XIII

Cuando los senderos se bifurcan hasta reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte XIII

Como ya hemos relatado el crimen fue realizado por Eliahu Jakim y Eliahu Bet Zuri el 6 de noviembre de 1944. Seis semanas después se inició el juicio en El Cairo, la gran ciudad egipcia que en árabe significa “La Victoriosa”. El veredicto del Tribunal se conoció el 18 de enero de 1945 y fue “Culpables”, la sentencia los condenó a morir en la horca.

Cuando fueron detenidos minutos después de haber cometido el delito las declaraciones de ambos acusados ante las autoridades policiales fueron espontáneas, claras e indubitables. La descripción de los hechos fueron coincidentes con los testimonios de los testigos.

Ambos sicarios tuvieron que ser rescatados por la policía egipcia de la ira de la multitud que quería lincharlos sobre la plataforma del puente en el que fueron capturados. Eliahu Bet Zuri tuvo atención médica y la lesión en una de sus piernas, causada al caer de la bicicleta en el puente, luego de un tiroteo fue atendida con rapidez. Entre el día del crimen y la sesión inaugural del Tribunal, 10 de enero de 1945, los acusados tuvieron un tiempo propio para realizar en la cárcel una serie de actividades. En todo momento fueron tratados respetuosamente.

Durante ese lapso recibieron visitas familiares en diversas oportunidades.

Sus hermanos les informaron que Arturo Toscanini, Eleanor Roosevelt, Josiah Wedgewood y otras personalidades del mundo de la cultura y la política estaban organizando una campaña internacional para solicitarle al Reino Unido que no sean condenados a la pena de muerte.

Tuvieron asesoramiento jurídico de un destacado abogado del Yishuv, el Dr. Asher Levitsky quién viajó a Egipto a solicitud de Simon Jakim, padre de Eliahu, para ofrecerles una estrategia defensiva que los salvaría de la pena capital, plan que los sicarios rechazaron rotundamente.

También recibieron asistencia religiosa brindada por el Rabino Jefe de la comunidad judía residente en El Cairo, Bet Zuri sólo aceptó palabras de solidaridad, él no era creyente. Ambos detenidos enviaron correspondencia a sus padres.Los procesados no fueron sometidos a torturas físicas ni sufrieron presiones psicológicas para doblegar su voluntad y obtener así delaciones sobre los cómplices que los ayudaron en El Cairo a cumplir su misión.

En ninguna instancia manifestaron arrepentimiento por la comisión del asesinato de Lord Moyne.

El juicio fue seguido por más de trescientas personas, quienes ocuparon todos los asientos habilitados en la sala. La audiencia  estaba integrada por diplomáticos extranjeros invitados, observadores de varias embajadas, más de cien periodistas de medios nacionales, británicos y norteamericanos, además de  numerosos estudiantes de leyes de la Universidad cairota. 

El Tribunal estaba integrado por un Juez Presidente, cuatro jueces civiles y dos jueces militares. Colaboraron un abogado Relator y un equipo de asesores especializados en contraterrorismo enviados desde Palestina. 

Antes de relatar las sucesivas etapas del juicio a los Eliahus es conveniente conocer antes la ideología o credo político de los acusados. 

El Juramento 

Los que se incorporaban a la fuerza armada de la Agencia Judía, la Hagana, estaban obligados a hacer un juramento de lealtad a la misma. El Irgún y el Leji mantuvieron la misma ceremonia y texto de jura, el que fue redactado en 1920 por Vladimir Zeev Jabotinsky (Jabo). 

En una habitación sólo iluminada por un candelabro de nueve brazos (Menorá) se hallaba una única mesa cubierta por un tapete de color negro que en su centro tenía la estrella de David bordada con hilos dorados (Mandubel) y sobre esta se depositaba un revolver niquelado calibre 38. El recluta debía apoyar su mano hábil en el arma y pronunciar frente a testigos las siguientes palabras en voz alta:

"Por la presente, declaro por mi propia voluntad y libre discernimiento que decido incorporarme a la organización de Defensa Judía de la Tierra de Israel. (Irgun Hagana Haivri Be’Eretz Israel).
Yo… (Nombre y Apellido del recluta), por la presente, juro ser leal a la organización para la defensa del pueblo judío todos los días de mi vida, a sus leyes y tareas definidas por el Alto Mando.
Por la presente, yo juro mantenerme toda mi vida a disposición de la organización para la defensa, a aceptar incondicionalmente su disciplina, sin límite alguno, y a alistarme ante su llamada para cualquier misión en cualquier momento y lugar, a obedecer todas sus órdenes y a cumplir todas sus instrucciones.
Yo… (Nombre y Apellido del recluta), por la presente, juro dedicar toda mi fuerza, e incluso sacrificar mi vida, en la defensa y batalla por mi pueblo y por mi Patria, por la libertad de Israel y por la redención de Sión." 
                                                                               
(ver: Sir Richard Catling. “Memorandum”, Appendix, XVIA, p. 157. )

Las obligaciones establecidas en el Juramento estaban reforzadas por un mensaje recordatorio distribuido por el Alto Mando cuando la oportunidad indicaba hacerlo, titulado: Instrucciones de seguridad para nuestros soldados: 
“Recuerda, eres miembro de una organización militar ilegal según las leyes del gobierno extranjero, la existencia, actividad y pertenencia a nuestra organización militar están prohibidos por las autoridades del Mandato.”       

El resto del recordatorio reafirmaba la necesidad de cumplir con la obediencia incondicional, el silencio absoluto y las prácticas del engaño y la mentira cuando sean ordenados por el Alto Mando. Los jefes y tropa debían devolver el “recordatorio” con la siguiente respuesta: Recibido, leído y aceptado, más la firma con su nombre de guerra. 

(Sir Richard Catling. “Memorandum”, Appendix, XXVIII, p. 219.)

El Juramento expresa que el recluta ha entregado su conciencia al Alto Mando, (de Hagana, o Irgun o Leji) aceptando que esa autoridad decida lo que está bien y lo que está mal, sin que importe el derecho internacional, estatal o local. La obligación de acatar las órdenes es independiente de la moral, valores y tradiciones del judaísmo. Este compromiso es para siempre, hasta la muerte. 
La libertad y la autonomía personal ya no existen, la lealtad a los otros ya no existe, es más, la amistad con otros se ve comprometida porqué el “soldado” se convierte en un objeto del Alto Mando. La mentalidad que fomenta tal control, puede ordenar el espionaje, el engaño, el ostracismo en la propia comunidad, el encarcelamiento sin el debido proceso, la tortura e incluso las ejecuciones extrajudiciales. Supone un compromiso con una oligarquía clandestina que no está sometida a institución legítima alguna ni a nadie. (Salvo que sean Ben Gurion, Beguin y Stern-Shamir).

Este documento también nos explica los roles que cumplía La Hagana al servicio de la Agencia Judía cuando  los colonos no respondían a sus directivas, entonces la Agencia utilizaba la amenaza y la acción violenta para lograr el control total del Yishuv. 

El doble rol de la Hagana nos permite entender cómo los dirigentes sionistas fueron capaces de monitorear la vida de los colonos y conseguir sus objetivos de corto, mediano y largo plazo. 

No olvidemos que la Agencia manejaba los planes oficiales de inmigración, radicación, vivienda y salud; mediante la Histradrut proporcionaba el acceso a los puestos de trabajo; regulaba el mercado financiero-comercial y la obtención de dinero para fondos no autorizados y la auto imposición de impuestos para financiar sus fines políticos y militares.

También la Agencia Judía dictaba normas y reglamentos de comportamiento civil de cumplimiento obligatorio, cuando algunas de sus disposiciones no eran voluntariamente acatadas actuaba la Hagana para aplicar sanciones y restablecer el poder de la Agencia, los insubordinados enfrentaban una serie de consecuencias desde amenazas, apaleamiento, el ostracismo total del individuo en su comunidad, hasta su secuestro, asesinato y desaparición. 


(1)“The Plight of the Palestinians: a Long History of Destruction” by William A. Cook, edit. Macmillan, 2010. 

domingo, 7 de febrero de 2016

XII

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte XII:

Como hemos indicado, desde 1935 los sionistas revisionistas de Jabotinsky estaban enfrentados con la política calificada de “derrotista” de las organizaciones oficiales del Yishuv, entonces crearon el segundo grupo paramilitar clandestino que se llamó Irgún, varios años antes, en 1920 Jabo ya  había fundado a la Haganá.  Cuando Inglaterra y Francia declararon la guerra a Alemania Jabotinsky y David Raziel el Comandante de Operaciones decidieron que el Irgún renunciaba a la lucha armada contra los británicos para sumarse a la guerra contra los nazis, un pequeño número de sus miembros bajo el comando de Abraham Stern, alias “Yair”, se escindió del Irgún para continuar la lucha contra el Reino Unido.

Ese grupo minoritario en sus orígenes se autodenominó como Irgún beta y más tarde Leji,  etiquetado despectivamente como la “Banda de Stern” por las autoridades británicas y la Agencia Judía porque muchas acciones fueron asaltos a entidades bancarias de Tel Aviv y de Jerusalén matando e hiriendo a los guardias y a los empleados bancarios, la mayoría de las víctimas eran judíos.

Las autoridades británicas en Palestina se dedicaron a buscar activamente a Stern y lo encontraron en febrero de 1942 en un apartamento de Tel Aviv donde vivía bajo el nombre de Abraham Hermoni  y lo mataron a tiros.  Esta es la versión judía, basada en el testimonio de una mujer que estaba en el piso, la Policía británica afirmó que Stern saltó y se lanzó por una ventana en un intento por escapar, fue cuando los británicos le dispararon, “Yair” tenía dos granadas en sus bolsillos, seguramente para inmolarse y evitar  ser capturado. Sus compañeros juraron que lo vengarían y lo cumplieron.

Shlomo Ben-Ami, en “Cicatrices de guerra, Heridas de paz” Barcelona, Ediciones B, 2006, p. 17 dice: “Las condiciones para la formación del Estado judío en Palestina se vieron favorecidas por una serie de factores: el apoyo que recibió el sionismo por parte de Gran Bretaña con la Declaración Balfour, las importantes inmigraciones que ocurrieron en los años del Mandato; la venta de tierras por parte de algunas familias palestinas y, posteriormente, la desaparición de las instituciones y de los líderes palestinos como consecuencia de la represión británica después del levantamiento de 1936. El Alto Comité Árabe fue disuelto en 1939 por la autoridad del Mandato y el Mufti de Jerusalén tuvo que exiliarse, dejando sin dirección al Consejo Supremo Musulmán”. 

Ben Ami agrega: “el sionismo era un movimiento de conquista, colonización y asentamiento al servicio de una causa nacional justa, pero autoindulgente y con complejo de superioridad”, y agrega, “los sionistas acudieron a Palestina con intenciones idealistas, pero el Estado judío iba a afirmar su derecho inalienable por la lógica de la fuerza”. 

Después de la ocupación, el proceso se aceleró rápidamente bajo la protección de la potencia colonial. Durante este periodo los sionistas insistieron en que se denominara oficialmente a Palestina la “Tierra bíblica de Israel”. Las autoridades del Mandato Británico concedieron el uso de “Eretz Yisrael” (la “Tierra de Israel”) tras el nombre de Palestina en todos los documentos oficiales, moneda, sellos, etc. Lo señala Nur Masalha en “The Palestine Nakba: Decolonising History, Narrating the Subaltern and Reclaiming Memory (2012)”.

Dice Abba Eban, “El progreso hacia un hogar nacional judío había, sido notable desde 1918. Aunque la mayoría de la población judía era urbana, el número de colonias rurales sionistas había aumentado de 47 a alrededor de 200. Entre 1922 y 1940 la tierra judía había aumentado de 60.100 a 155.200 hectáreas que constituían aproximadamente una séptima parte de la tierra cultivable. La población judía había crecido de 83.8000 a 467.000, es decir, casi un tercio de una población total. Tel Aviv se había convertido en una ciudad totalmente judía de 150.000 habitantes, y cientos de millones de dólares de capital judío habían sido introducidos en la región. La tasa de alfabetización judía era alta, las escuelas se estaban expandiendo y el dominio del idioma hebreo se había generalizado.  A pesar de la escisión en 1935 entre los sionistas de la línea oficial y  los sionistas revisionistas, que abogaban por el uso de la fuerza para establecer el estado sionista, las instituciones sionistas en Palestina se hicieron más fuertes y durante los años 30 ayudaron a crear las condiciones previas para el establecimiento de un estado judío. " Abba Eban, Heritage, “Civilization and the Jews”, Tel Aviv, Steimatzky, 1984, p. 249.

Es notable que durante los años de la Segunda Guerra la comunidad judía en Palestina fue muy fortalecida. La totalidad de las empresas de servicios públicos (agua, electricidad, puertos, transportes ferroviarios, viales, marítimos, aéreos y las comunicaciones de prensa escrita, radio, teléfonos y correo) tenían en los puestos de dirección y mantenimiento a judíos. En septiembre de 1944 se formó la Brigada judía con mando judío, un total de 27.000 judíos palestinos fueron alistados en las fuerzas británicas, muchos  sirvieron en el octavo ejército. A partir de 1938 la industria judía recibió un inmenso impulso, y los clandestinos talleres de municiones de la Haganá fueron perfeccionados para la fabricación de minas antitanques y otras armas para las fuerzas británicas.


 La guerra como las ya inocultables noticias sobre el Holocausto impulsó a la Agencia Judía a acelerar los planes para establecer un estado judío en Palestina, para lograrlo había que aprovechar rápida y hábilmente las nuevas oportunidades que se presentaban.


Continúa






domingo, 31 de enero de 2016

XI

Cuando los senderos se bifurcan para reencontrarse.
Alec Mendoza

Parte XI:

La información enviada por MacMichael al Secretario de Estado fue a consecuencia de una investigación realizada sobre los usos y prácticas de financiación de fondos por parte de varias organizaciones sionistas.

El memorando ilustra sobre el hecho que el gobierno del Mandato se encontraba en Palestina ante un peligro, causado por la violencia judía, mucho más grave que el enfrentado durante la rebelión palestina de 1936 a 1939, el peligro sionista era infinitamente más difícil de afrontar con los mismos medios y metodologías represivas utilizadas para derrotar a los árabes: “En primer lugar los sionistas son disciplinados y están muy bien organizados, tienen el apoyo moral y político… de sectores considerables tanto en el Reino Unido como en los Estados Unidos de América… toda la influencia, recursos y habilidad política se utilizan para mostrar en forma sensacional y lograr persuadir a la opinión pública que los judíos son víctimas de la injusta agresión británica en Palestina”. 

En Londres la situación no era comprendida cabalmente, parecía que se ignoraban los informes y no se recibían instrucciones precisas de cómo actuar, salvo reforzar las medidas de seguridad, parecía como si la etapa de transición entre los gobiernos de W. Churchill y Clement Attle no terminara nunca. Una de las curiosas ambigüedades que rodea la década que precedió a la declaración del Estado de Israel es la escasez de información y perspectiva de las autoridades y fuerzas del Mandato británico que gobernaron Palestina entre 1938 y el 15 de mayo de 1948.

Por fortuna, Sir Richard D. Catling nos ha dejado un archivo que permite conocer las condiciones que prevalecían en Palestina cuando él era Jefe Adjunto de la Rama Especial de la División de Investigación Criminal en Jerusalén en 1944. Los documentos sellados como “MUY SECRETO” de Catling permanecieron intactos en los archivos de la Rhodes House de las Bibliotecas Bodleian de la Universidad de Oxford hasta hace 10 años.

Se destacan dos documentos con 62 apéndices de pruebas que totalizan casi 500 páginas de material. El primero es un despacho enviado al Secretario de Estado, fechado el 16 de octubre de 1941, por el Alto Comisionado para Palestina, el segundo, un “Memorando muy secreto sobre la Participación de las Instituciones sionistas en Palestina en actos ilegales y violentos”, preparado en la sede del Departamento de Investigación Criminal. [Sir Richard C. Catling, 145, Mss. Med. S20].  

MacMichael dijo en 1944 lo siguiente “… los judíos que están en Palestina son diestros en el uso de las armas… un gran número de ellos ha recibido entrenamiento en la Policía Palestina… o en las Fuerzas de Su Majestad. En el momento actual, además de los aproximadamente 10.000 judíos incorporados en las Fuerzas del Ejército, hay 5.800 más en diversas unidades de la fuerza policial y hay 15.400 policías especiales… Cuando a esos hombres… se les añaden las ilegales organizaciones de “defensa” de los judíos (sólo la Haganá tenía… alrededor de 50.000 hombres y 10.000 mujeres, véase Mss. Med. S20 Appendix XXI), es evidente que el Yishuv, en número y calibre de armas, es un adversario formidable.

Najman Ben-Yehuda  ex decano del departamento de sociologíaantropología en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Es uno de los investigadores más importantes del pasado judío en Palestina, en uno de sus estudios se refirió a la caída de la fortaleza de Masada, el último refugio de un grupo judío, que según dicen, se suicidó en masa antes que rendirse a la esclavitud. Ben Yehuda ve la historia de Masada como una leyenda moderna creada por encargo. De acuerdo con su libro “Sacrificar la verdad”, la dramática escena fue embellecida antes y después del establecimiento del Estado de Israel.  
                                                                                                              
El autor se basa en las transcripciones de las excavaciones arqueológicas realizadas desde 1963 hasta 1965 y afirma que el equipo dirigido por Yigael Yadin, ex jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, tergiversó de manera fraudulenta los hallazgos y artefactos para encajarlos dentro de una narración preparada de acuerdo a un guión heroico establecido por el sionismo y los religiosos ortodoxos.

Nur Masalha en, La Biblia leída con los ojos de los Cananeos (Editorial Canaán, Buenos Aires 2011), dice: “Las tradiciones militaristas y las leyendas bíblicas sobre posesión de la tierra, fueron reconfiguradas y reinventadas en el siglo pasado como una meta narrativa “fundacional” del mismo sionismo y del futuro Estado de Israel”. 

No olvidemos que entre 1867 y 1870 la arqueología bíblica, los mapas y los estudios de topografía y toponimia fueron llevados a cabo por Lord Warren y los Ingenieros Reales de su Majestad y continuaron siendo los datos básicos de muchos actuales arqueólogos, geógrafos y planificadores estratégicos israelíes en su campaña por judaizar la Ciudad Vieja de Jerusalén.  (Op. mencionada de Nur Masalha.)

Las citas anteriores no son una interpolación caprichosa de nuestra parte, Ben Yehuda también escribió que los asesinatos de Leji son utilizados como propaganda patriótica, con las mismas técnicas empleadas en Masada. En un libro de su autoría, editado en 1993, titulado “Los asesinatos políticos judíos: un recurso retórico para la Justicia”; refiriéndose al asesinato de Lord Moyne cita a Yitzhak Shamir diciendo: “... era de lo más eficiente y moral, atacar objetivos seleccionados. Nosotros apuntamos a un objetivo político. Hay muchos ejemplos en nuestro pasado, lo que hicimos se puede encontrar en la Biblia, en Gedeón y Sansón, por ejemplo...

Ben Yehuda afirma en su libro: "... Leji mató a más judíos que los no judíos”. Recordó que en 1948 uno de los líderes de Leji, Natan Friedman Yellin, alias “Yellin Mor”, en un juicio por cargos relacionados con el asesinato del Conde Von Bernadotte, le dijo a la corte que "... era un derecho legítimo de Leji ejecutar a los enemigos, a los traidores degradados y a los sujetos de bajo nivel patriótico”.

Yitzhak Shamir, en su libro de 1994 “Recapitulación: una autobiografía” escribió: “... Bet Tsouri y Hakim habían cumplido con la Escritura... no hubo momentos en los que yo pude llorar adecuadamente a los chicos que había enviado en misión a Egipto” y  “… En 1975  recibí sus restos en la frontera entre Israel y Egipto, habíamos  acordado cambiar 20 prisioneros de guerra árabes por los cuerpos de estos dos muchachos. Al verlos los reconocí de inmediato, a pesar de los años que habían pasado y la forma en que murieron, sus rostros estaban intactos y en calma, ni el tiempo ni la horca los había desfigurado. Un religioso me dijo que sólo a los justos se les concede este privilegio. En el funeral les brindé mi homenaje”.

Gerold Frank fue corresponsal de guerra en el Medio Oriente durante la Segunda Guerra Mundial, ​​ y colaborador en el Comité Anglo-Americano de Investigación en Palestina.  Frank en su libro “La Escritura”, subtitulado (Asesinato en el Cairo durante la Segunda Guerra Mundial), de la editorial  Simon & Schuster (1963) escribe: Uno tenía 17 años y el otro recién había cumplido 22, fueron los jóvenes que entrenó la Banda Stern (Leji). Su audaz y terrible obra sacudió al Imperio Británico, y todavía da forma a un conflicto de nuestro tiempo. Esta es la corta historia de esos dos chicos, y de aquel hecho. Es una historia de idealismo y de terror, de conspiración y suspenso. Es una historia que nunca se olvidará”. 

Frank no era un escritor improvisado y no fue ajeno al clima que envolvía a algunas celebridades de Hollywood los cuales eran muy críticos con los ingleses y simpatizaban con los terroristas sionistas. G. Frank ganó en dos ocasiones el Premio “Edgar” de los Escritores de Misterio de EEUU , por “La Escritura”, el libro sobre el asesinato de Lord Moyne ya mencionado y por el “El estrangulador de Boston”.

Es pertinente destacar que muchos sionistas estadounidenses respaldaron “el terrorismo de Sión”. Algunos incluso declararon abiertamente su admiración por los asesinos y aplaudieron sus actos de terror. El famoso autor teatral y guionista Ben Hetch, coautor del film “Primera Plana” y “Cumbres Borrascosas”, ganador de dos Óscar de Hollywood, llegó a decir públicamente que su corazón se alegraba cada vez que un soldado británico era asesinado en Palestina.

En una carta a los terroristas de Haganá, Palmaj, Irgún y Leji  publicada a toda página en The Herald Tribune de Nueva York, Ben Hecht escribió:
Los judíos de Estados Unidos están con ustedes. Ustedes son sus paladines. Ustedes son su sonrisa. Ustedes son la pluma de sus sombreros. Ustedes son la primera respuesta que tiene sentido para el Nuevo Mundo. Cada vez que hacen explotar un arsenal británico, destruyen una cárcel británica, vuelan por los aires un tren británico o asaltan un banco británico, o atacan con sus armas y bombas a los traidores e invasores británicos de sus tierras, los judíos de Estados Unidos tienen una pequeña fiesta en su corazón”.

Señaló Tom Segev en el diario israelí “Haaretz” del 23 de septiembre de 2003 que: “En la actualidad son muchos los que homenajearon el atentado contra Moyne (Segev se refiere a un homenaje que realizaron en Israel por el aniversario de la ejecución en Egipto de sus asesinos), porqué asumen que un luchador por la libertad (de Eretz Israel) es una buena persona y que un terrorista (es decir, un palestino, un árabe) es una mala persona”. 


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